El derecho penal, en su esencia, busca la
en casos de consumidores de drogas. La autora comienza estableciendo una base teórica sólida, explorando las diferentes concepciones existentes sobre la imputabilidad, desde la tradicional perspectiva de la capacidad de comprensión de la prohibición hasta enfoques más modernos que consideran la influencia del consumo en la capacidad de control y la autovigilancia. Esta primera etapa es vital porque subraya que la aplicación de las normas sobre el consumo de drogas no es una cuestión meramente técnica, sino que está intrínsecamente ligada a una comprensión profunda de los principios fundamentales del derecho penal.
La estructura principal del libro se dedica a un análisis detallado de cada uno de los artículos en cuestión. En particular, la autora examina con profundidad la regulación de los
que la capacidad de responsabilidad no es un estado absoluto, sino que es susceptible de ser
. La autora presenta argumentos sólidos y bien fundamentados, pero la aplicación de estos argumentos en la práctica judicial sigue enfrentando obstáculos debido a la naturaleza subjetiva de muchos de los factores en juego.
Una de las principales críticas que se puede formular es que la obra podría profundizar más en la relación entre el consumo de drogas y la capacidad de autogobierno. Si bien la autora reconoce la importancia de este factor, no explora en profundidad cómo se puede medir o evaluar la capacidad de autogobierno en un individuo consumidor de drogas. Es posible que se necesiten desarrollar nuevos instrumentos de evaluación que tomen en cuenta las características específicas de cada caso. Además, sería valioso considerar el impacto a largo plazo del consumo de drogas en la neuroquímica del cerebro, ya que esta información podría informar sobre la capacidad de regulación del sujeto.
Otra crítica es que la obra podría ofrecer recomendaciones más concretas para los jueces y magistrados. Aunque la autora propone criterios objetivos para la evaluación del consumo de drogas, no detalla qué puntos de evidencia deberían ser considerados por los jueces en cada caso. Además, sería útil que la obra presentara un modelo de proceso judicial para la evaluación del consumo de drogas, que incluyera los documentos y pruebas que deberían ser presentados y los criterios que deberían ser aplicados.
la obra de Itziar Casanueva Sanz es una contribución valiosa al debate sobre la imputabilidad y el consumo de drogas. No obstante, es importante reconocer que la cuestión sigue siendo compleja y desafiante, y que se necesita un enfoque más integrado que tome en cuenta los aspectos legales, médicos, psicológicos y sociales relacionados con el consumo de drogas. Se necesita un debate continuo y constructivo para llegar a un acuerdo sobre cómo abordar esta problemática de una manera que sea justa, humana y efectiva.

