El libro de Vvaa se presenta como una recopilación y análisis de las conclusiones obtenidas en el III Congreso Internacional sobre el Libro Medieval y Moderno, celebrado en Zaragoza en septiembre de 2018. Este evento, que congregó a más de cuarenta ponencias y comunicaciones, se centra en la compleja relación entre la función, la estética y la información que define la fisonomía de los libros a lo largo de la Edad Media y el Moderno. En esencia, el libro explora cómo los creadores y costeadores de los libros no solo buscaban transmitir un mensaje, sino que también utilizaban deliberadamente la apariencia física del libro para influir en la recepción y comprensión de su contenido.
El trabajo aborda una variedad de aspectos cruciales. Examina, por ejemplo, la elección de la tipografía en relación con el tipo de texto y el público al que se destinaba el libro. En la Edad Media, por ejemplo, la escritura a la tinta, a menudo realizada a mano, implicaba una inversión de tiempo y recursos considerables, y por lo tanto, su calidad y apariencia eran un reflejo del estatus y prestigio del individuo o institución que encargaba la obra. Del mismo modo, la presencia o ausencia de ilustraciones, su tamaño, su estilo y su relación con el texto eran decisiones significativas. A veces, las ilustraciones, como las miniaturas, servían para complementar el texto, interpretarlo o incluso para añadir un valor ornamental. En otras ocasiones, su ausencia podía ser intencionada para enfatizar la seriedad o la espiritualidad del contenido.
Además, el libro explora el papel de los
al estudiar la fisonomía del libro. Las decisiones sobre la tipografía, la decoración, el tamaño y la forma del libro estaban influidas por factores sociales, económicos, religiosos y políticos. Por ejemplo, en la Edad Media, la disponibilidad de materiales y la competencia entre los productores de libros afectaban a la calidad y el costo de los libros. En el Moderno, la invención de la imprenta y la industrialización llevaron a una producción de libros más rápida y barata, lo que a su vez influyó en la fisonomía del libro.
Asimismo, el estudio de las
al campo de la historia del libro. Proporciona una nueva perspectiva sobre la relación entre la forma y el contenido, y demuestra que la fisonomía del libro era un factor crucial en la producción y el consumo de libros a lo largo de la historia. El libro es una lectura obligada para estudiantes, investigadores y cualquier persona interesada en la historia del libro.
Además, el libro sería beneficioso si presentara más ejemplos concretos de libros específicos. Aunque se mencionan algunos ejemplos, sería valioso examinar a fondo la fisonomía de libros específicos, analizando la tipografía, la decoración, el tamaño, el formato y otros elementos que contribuyen a su apariencia y significado. Esto permitiría a los lectores comprender mejor las intenciones de los creadores de libros y cómo la fisonomía del libro podía influir en su recepción y en su impacto en la sociedad.
el libro es una obras bien documentada y cuidadosamente elaborada. La presentación es clara y accesible, y las fuentes son sólidas. Se recomienda encarecidamente este libro a cualquier persona que busque ampliar sus conocimientos sobre la historia del libro y la importancia de la fisonomía. Sería útil, quizás, una edición revisada que incorpore nuevas investigaciones y perspectivas.

