La investigación de Fernández Doctor se centra en un lapso de 40 años, desde su fundación en 1868 hasta 1908, y examina con minuciosidad las bases y el desarrollo de la
y permitía la ampliación de las escuelas de medicina, especialmente en ciudades importantes como Zaragoza. Se analiza con detalle la legislación de la época y cómo favoreció la creación de esta nueva institución.
El texto prosigue analizando el proceso de aprobación como Facultad de Medicina oficial en 1876. Este cambio representó un hito fundamental, ya que la Facultad obtuvo reconocimiento oficial, garantizando mayor prestigio, recursos y oportunidades para su desarrollo. La obra detalla la estructura de la facultad, incluyendo el cuerpo docente (profesores y cátedras), el plan de estudios (que incluía disciplinas teóricas y prácticas), la infraestructura disponible (laboratorios, biblioteca, etc.) y los procedimientos de admisión y evaluación de los estudiantes. Se observa un análisis riguroso de las materias impartidas, desde la anatomía y la fisiología hasta la patología y la cirugía, mostrando la influencia de las corrientes médicas de la época.
La investigación explora la vida académica de la facultad, describiendo las actividades didácticas, los debates científicos, las investigaciones y los avances realizados. El libro incluye información sobre los estudiantes de la época, sus estudios, sus intereses y sus aspiraciones, ofreciendo un retrato de la vida estudiantil de la Facultad de Medicina de Zaragoza en el siglo XIX. Asimismo, se analiza la relación entre la facultad y la comunidad médica local, así como su participación en congresos y eventos científicos. La obra también examina la relación con la Universidad de Zaragoza, y cómo se articulaban los planes de estudio, lo cual era frecuente en la época.
La Facultad de Medicina de Zaragoza durante este periodo, 1868-1908, se convirtió en un pilar fundamental de la educación médica en España, especialmente en sufragio de la región aragonesa. El libro destaca su rol como una de las primeras facultades de medicina de “provincia” que alcanzó un nivel de reconocimiento y prestigio, especialmente en comparación con otras facultades más consolidadas en Madrid o Barcelona. El estudio revela que la facultad contribuyó significativamente a la formación de profesionales de la medicina, muchos de los cuales destacaron en su campo y desempeñaron un papel importante en el desarrollo de la medicina en España.
La obra subraya la importancia de la Institución Fernando El Católico como un socio fundamental de la facultad, brindándole apoyo económico, logístico y de promoción. La institución, con su patrimonio y sus actividades culturales, ayudó a fortalecer la facultad y a mejorar su reputación. Además, la obra analiza la influencia de la Libertad de Enseñanza en el desarrollo de la facultad, permitiendo una mayor autonomía y libertad académica. El libro analiza en detalle el proceso de adaptación de la facultad a las nuevas corrientes médicas de la época, como el positivismo y el bacteriológico, aunque siempre dentro del marco del sistema educativo español.
La investigación también destaca los avances realizados por la facultad en áreas como la enseñanza de la anatomía, la patología y la cirugía, así como en la investigación médica. La Facultad de Medicina de Zaragoza contribuyó a la formación de nuevos métodos de enseñanza y de tratamiento de las enfermedades, y a la creación de nuevos hospitales y centros de investigación. El libro revela que la facultad dio a conocer innovadoras técnicas y descubrimientos médicos, lo cual benefició a los pacientes y a la comunidad científica.
Opinión Crítica de La Facultad De Medicina De Zaragoza (1868-1908)
La obra de Asunción Fernández Doctor es, en su gran mayoría, un logro fundamental. El libro ofrece un análisis exhaustivo y detallado de la Facultad de Medicina de Zaragoza durante un periodo crucial de su historia. La meticulosidad con la que el autor ha investigado y plasmado los datos históricos es encomiable, y el libro resulta invaluable para aquellos interesados en la historia de la medicina, la educación superior y la modernización de España. No obstante, es importante reconocer que, al ser una obra de hace décadas, algunos aspectos podrían revisarse y actualizar a la luz de los conocimientos actuales.
La descripción de la vida académica de la facultad, con detalles sobre los profesores, los estudiantes y las actividades didácticas, resulta especialmente interesante y proporciona una visión profunda de la cultura y las prácticas de la época. Sin embargo, es necesario considerar que la perspectiva del autor, aunque sólida, está influenciada por el contexto de la época. Sería valioso, quizás, complementar la obra con investigaciones más recientes que permitan analizar la facultad desde una óptica más crítica y multidisciplinaria, incorporando datos sobre el impacto social de la formación médica y el acceso a la salud en la sociedad aragonesa. Recomendaría, además, una ampliación de la información sobre la contribución de la facultad a la investigación científica, ya que esta área se encuentra menos documentada en la obra.
En términos generales, la obra constituye una excelente base para estudios posteriores. Podría ser de gran utilidad como herramienta de consulta para investigadores, estudiantes y profesionales de la medicina que deseen profundizar en la historia de la medicina en Aragón. Sería muy recomendable su traducción y publicación en formato digital, lo que facilitaría su acceso y su difusión. Finalmente, sería importante incluir un índice analítico y un glosario de términos médicos de la época, para facilitar la comprensión de la obra a los lectores modernos. La obra podría ser, además, un trampolín para nuevas investigaciones y estudios sobre la evolución de la medicina en Aragón.

