La obra de Javier de Isusi, que se basa en la historia real de los últimos años de Oscar Wilde, se desarrolla en el París de finales del siglo XIX, una ciudad que ya no es el escenario de sus glorias anteriores. Wilde, en noviembre de 1900, a la temprana edad de 46 años, está exiliado y en un estado deplorable: sólo tres después de salir de prisión, en una ruina ética y económica, fuertemente alcoholizado, incapaz de redactar una línea. Esta situación, lejos de ser un simple colapso físico, se presenta como la culminación de una crisis existencial profunda. El autor sugiere que Wilde no estaba simplemente enfermo, sino que estaba sintiendo el peso del mundo sobre sus hombros, el peso del fracaso de sus ambiciones, el peso de sus decisiones y, en última instancia, el peso de su propia identidad.
Isusi reconstruye los días de Wilde en una modesta habitación parisina, donde se encuentra con figuras clave de su vida: Lord Alfred Douglas («Bosie»), su íntimo amigo y cómplice en sus escándalos; Edmund Gosse, un antiguo amigo que intenta serle un apoyo; y, de forma más esquiva, sus posibles fantasmas, representaciones de sus errores pasados y de las consecuencias de sus libertades. El narrador utiliza la técnica del monólogo interior, intercalando fragmentos de pensamientos, reflexiones y recuerdos del propio Wilde, permitiendo al lector acceder a la complejidad de su psique. Estos monólogos, a menudo oscuros y pesimistas, exploran temas como el arrepentimiento, la vanidad, la falsedad de la sociedad victoriana y la búsqueda de la verdad y la belleza en un mundo corrupto.
La obra también se vale de las reflexiones de Wilde sobre su propia vida y su obra. El escritor, dramaturgo y poeta irlandés entendía la vida como una obra de arte y, según dijo en numerosas ocasiones, en su vida había puesto todo su genio, mientras que en su obra sólo su talento. De Isusi muestra como Wilde, a pesar de su desdén por la moral convencional, era consciente de la importancia de la forma y la estética. La «divinidad» de su obra, según él, residía en su capacidad para evocar emociones y despertar la conciencia. El autor explora el contraste entre la grandiosidad de sus ideas y la insignificancia de sus logros materiales, revelando una profunda disonancia entre el «genio» y la vida.
“La Divina Comedia de Oscar Wilde” se construye como una especie de viaje interior, una “comedia” en el sentido de “gravedad” y “catarsis”. Isusi utiliza el recurso del “viaje” simbólico, con ello permitiendo al lector experimentar, junto con Wilde, la «pérdida de la fe», la «desilusión» y la «confrontación con la muerte». De Isusi, presenta a un Wilde que ha perdido no solo su fortuna, sino también su confianza en sí mismo y en el mundo.
La trama, aunque basada en hechos reales, es en gran medida una invención literaria. Isusi imagina cómo sería el proceso de “dificultad creativa» de un hombre que ya no puede escribir, un hombre que se ha sentido “condenado a la inactividad». La habitación delp autor en París se convierte en un espacio claustrofóbico y opresivo, simbolizando la prisión interior de Wilde. El autor recrea las noches de alcohol y desesperación, los encuentros frustrados con Bosie, los intentos fallidos de recuperar su antigua gloria, y el “desgarrador” confrontación con la propia mortalidad.
En medio de esta oscuridad, Isusi se vale de las citas y referencias textuales de Wilde para «transmitir» la esencia de su pensamiento. Wilde, a pesar de su sufrimiento, mantiene su capacidad para la ironía, el sarcasmo y la «beletrismo». Sus reflexiones sobre la «belleza», la «verdad» y la «moralidad» contrastan con su situación personal, revelando un profundo «absurdo». El autor utiliza el recurso del «monólogo interior» para reconstruir la «psicología» de Wilde, mostrando cómo luchaba contra su «desconsuelo» y sus «vicios», intentando «desenredar» la «verdad» de su «destino».
Opinión Crítica de La Divina Comedia De Oscar Wilde
“La Divina Comedia de Oscar Wilde” es una obra de ficción magistral y profundamente conmovedora. Javier de Isusi se ha atrevido a adentrarse en lo más oscuro de la psique de uno de los escritores más controvertidos de la historia, y lo ha hecho con una sensibilidad y un respeto que pocos autores logran. La novela no es simplemente una biografía, es una «interpretación», una «reconstrucción» de la “vida” de Wilde a través de la lente de la imaginación. Isusi ha conseguido crear un personaje «vívido» y «complejo», un hombre «vulnerable» y «desesperado», al mismo tiempo que ha mantenido el respeto por su genio y su talento.
La novela destaca por su escritura «elegante» y «poética», y por su habilidad para evocar la atmósfera de París a principios del siglo XX. El autor ha utilizado con gran maestría el recurso del «monólogo interior» para presentar los pensamientos y emociones de Wilde de una manera que es a la vez cercana y distante. Isusi no teme abordar los aspectos más «oscuros» de la vida de Wilde, como su alcohólico y su ruptura con Bosie, pero lo hace con una «empatía» que evita lo simplista y lo «grotesco».
“La Divina Comedia de Oscar Wilde” es una novela “recomendable” para cualquiera que sea interesado en la literatura, la historia o la psicología. Es una obra que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del genio, el precio del éxito, y la fragilidad de la vida. De Isusi, se desprende un autor que ha sabido crear una obra que es a la vez «profunda», «inteligente» y “emotiva”. La novela es un homenaje a la vida de Wilde y a su obras, y es una prueba de que el genio puede existen también en el abismo.
