La historia se inicia con una escena de gran impacto: la llegada de Ken Parker y su fiel compañero, Oakpeha, al territorio Cree, acompañados por el irlandés Liam O’Dea. La primavera, anunciada con su belleza y sus promesas, trae consigo la temporada de caza, pero también la amenaza de un conflicto inminente. O’Dea, un hombre curtido por la vida, se revela como un aliado valioso, aportando su experiencia y su pragmatismo a la mezcla. Pronto, la misión de cazar se convierte en algo mucho más complejo cuando se descubre que la región está plagada de tensiones y conflictos entre las tribus nativas. La información de que las tribus Cree ven a O’Dea como un espíritu vengador, alimentado por la muerte de su padre, complica la situación, elevando las apuestas y la amenaza que representa el grupo.
El desarrollo de la trama se centra en la búsqueda de un hombre, un jefe indígena llamado “El Creyente”, cuya presencia se considera una amenaza por parte de las tribus locales. La información proporcionada por O’Dea sugiere que el Creyente es un líder carismático que está utilizando su influencia para incitar al conflicto y para manipular a los nativos. La cacería se convierte en un juego de gato y ratón, donde Ken Parker y sus acompañantes deben discernir quiénes son sus enemigos y quiénes son sus aliados. Finalmente, las circunstancias culminan en una cacería humana, una secuencia brutal y sangrienta que pone a prueba los límites de la moralidad de Ken Parker. El volumen, en su esencia, explora la fragilidad de la paz y el fácil camino que conduce a la violencia.
Tras el tenso desarrollo de la situación en el territorio Cree, la narrativa se aleja temporalmente de la acción inmediata para introducir un elemento intrigante: la búsqueda de la homa de su zapato. Ken Parker, en un viaje que representa un cambio de escenario y una profunda introspección, se dirige a la localidad fronteriza de Petit Paris. Esta decisión, aparentemente desconectada del conflicto principal, revela una faceta aún más compleja del personaje de Ken Parker. Berardi explora la obsesión con los objetos, con los recuerdos, y con la idea de la identidad a través de este pequeño detalle, haciendo que la trama se entretenga en una digresión que al final, si bien compleja, aporta un elemento de profundidad.
La llegada a Petit Paris es un encuentro con un pasado que Ken Parker intenta olvidar. Se establece que el zapato perdido en una antigua cacería, había sido un objeto de importancia para él y, en la ciudad fronteriza, Ken Parker se dirige a un taller de zapatos, donde finalmente encuentra el par perdido. Este hecho aparentemente insignificante se convierte en el eje de una nueva historia, que explora temas de recuerdos, pérdida, y la necesidad de confrontar el pasado. La trama se convierte en una especie de alegoría sobre la identidad y el legado, y la posibilidad de redención a través de la aceptación de los errores del pasado. La historia se complementa con una serie de reflexiones sobre la naturaleza del tiempo y la importancia de preservar los recuerdos, ya que el zapato, al ser recuperado, se convierte en un símbolo de la memoria y de la continuidad.
Opinión Crítica de Ken Parker Nº 36
«Ken Parker Nº 36» es, sin duda, una de las entregas más ambiciosas y resonantes de la saga. Giancarlo Berardi ha superado los límites de la narrativa de acción habitual, elevando la serie a un nivel de profundidad y complejidad que hasta entonces no se había alcanzado. La historia no se limita a ser un relato de cacería violenta, sino que se convierte en una exploración profunda de la naturaleza humana, la moralidad, y los dilemas inherentes a la existencia. La tensión narrativa es constante, y el ritmo, perfectamente equilibrado, mantiene al lector enganchado de principio a fin.
La ejecución gráfica del Studio Milazzo es impecable. Sus dibujos son expresivos, dinámicos, y están perfectamente integrados con la narrativa. El uso del color es especialmente notable, ya que Berardi y Milazzo han logrado crear una atmósfera sombría y opresiva, que contribuye a intensificar el impacto de la historia. Además, la integración de la historia de Petit Paris, aunque pueda parecer aparentemente desconectada de la trama principal, es fundamental para comprender la evolución del personaje de Ken Parker, así como la profundidad de sus sentimientos. Esta historia sirve de catalizador para la madurez del personaje, mostrando su lado más vulnerable, su curiosidad y su capacidad de introspección, lo que, sin duda, contribuye a la riqueza y complejidad de la saga. Con una fuerte recomendación, esta entrega de Ken Parker debería ser obligada para los fans de la saga, y para aquellos que buscan una lectura de comic de calidad.

