El relato se centra en la vida de Ishi, un joven yahi que, en 1911, emerge de los bosques después de años de supervivencia en una situación de extrema precariedad. En el momento en que es descubierto por el Dr. Alfred Kroeber, un antropólogo que trabajaba en la Universidad de California, Ishi se encuentra en un estado de extrema vulnerabilidad, ya que la mayoría de los miembros de su tribu habían muerto, víctimas de la violencia de los
hacia Ishi y su constante rechazo de cualquier forma de exotización o romanticización de la cultura indígena. Kroeber logra transmitir con éxito la angustia y la desesperación de un hombre que ha perdido todo, sin caer en clichés o estereotipos.
El libro también es un importante documento histórico. A través de la narrativa, se nos revela la brutal realidad del desplazamiento forzado de los pueblos indígenas en el oeste americano. El relato pone de manifiesto la
y del respeto por todas las culturas. Lo recomiendo como una lectura obligada para cualquiera que se interese por la historia americana, la antropología y las cuestiones de justicia social.


