El libro, dividido en varias secciones, aborda una amplia gama de temas que van desde el comportamiento apropiado en el hogar francés hasta las costumbres sociales y las normas de etiqueta. El tono general es uno de advertencia suave, mezclado con un humor inglés que se manifiesta en frases como «Si su chica francesa les sonríe, no asuman que está dispuesta a bailarle el cancán o a llevarles a la cama». Estas observaciones, que hoy parecen desconcertantes y a menudo cómicas, reflejan la incredulidad británica ante una cultura que les parecía, en el contexto de la guerra, radicalmente diferente. La sección más extensa trata sobre la interacción con los medios de comunicación, advirtiendo a los soldados que eviten hacer comentarios sobre la política francesa y que, en general, mantengan un perfil bajo.
La guía ofrece consejos prácticos sobre cómo negociar con los campesinos, cómo pedir comida y cómo evitar ofender a los ancianos. Se hace hincapié en la importancia de la paciencia y la cortesía, insistiendo en que, aunque los franceses pudieran parecer bruscos o poco comprensibles, era fundamental mantener la calma y evitar reacciones impulsivas. El manual también proporciona una lista de palabras y frases clave en francés, aunque su utilidad práctica es limitada debido a la ortografía y la pronunciación. Una curiosidad importante es la insistencia en la importancia de la «distancia personal», un concepto fundamental para los británicos en aquella época, y que podría haber interpretado erróneamente como una falta de interés en la vida social. El libro está lleno de pequeñas observaciones, como la recomendación de no usar calcetines sin rayas en público (algo que se consideraba un signo de falta de educación) y de evitar el uso excesivo de profanaciones de bandera.
La estructura del libro se basa en una serie de «consejos» concisos, a menudo acompañados de ilustraciones sencillas y dibujos humorísticos. Estos dibujos, realizados con un estilo rápido y esquemático, dan testimonio del ambiente de trabajo de la época y de la falta de recursos en la producción de materiales de difusión. Los «consejos» se organizan en torno a temas como «Costumbres Locales», «Negociación con Campesinos», «Relaciones con la Prensa», «Comida y Bebida» y «Relaciones Personales». La sección de «Relaciones Personales», en particular, es un ejemplo paradigmático de la comunicación estilizada y a menudo absurda, que contrasta de manera notable con la seriedad del resto del manual.
La guía aboga por una actitud de observación cuidadosa y discernimiento, enfatizando la importancia de comprender las diferencias culturales antes de realizar juicios sobre el comportamiento de los franceses. Se advierte de manera persistente contra la impresión de que los franceses son «malvados» o «irregulares», después de lo cual se recomiendan los «errores» que podrían producir una situación conflictiva. Entre los errores más señalados se encuentran la habilidad de los soldados para comunicarse efectivamente, su falta de consideración por las costumbres locales y su propensión a exhibir una demasiada exuberancia y confianza. El documento es un testimonio de la importancia de la educación cultural en un contexto de invasión y ocupación.
Opinión Crítica de Instrucciones Para Los Soldados Británicos En Francia, 1944
«Instrucciones Para Los Soldados Británicos En Francia, 1944» no es un documento estratégico de guerra, sino un ejercicio de comunicación intercultural sorprendentemente sentido y, en muchos aspectos, profundamente divertido. El libro evidencia los miedos y preocupaciones de los británicos ante una cultura que les parecía radicalmente diferente, y su intento de mitigar los posibles conflictos a través de consejos simples y humildes es admirable. La guía es una reminiscencia de un tiempo en que la comprensión de las diferencias culturales era considerada como una habilidad crucial para el éxito, y su estilo amable y sin pretensiones contrapone una visión del mundo más perspicaz con la burocracia y la formalidad de muchos documentos militares de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, es importante reconocer las limitaciones del documento. La guía está basada en una percepción simplista de la cultura francesa, y su énfasis en la «distancia personal» y la «paciencia» podrían haber sido interpretados erróneamente por los soldados británicos, lo que podría haber provocado más malentendidos. No obstante, su valor residencial está en su capacidad para ofrecer una visión introspectiva de la mentalidad británica en el momento, y como un testimonio de la importancia de la empatía y el respeto cultural en el contexto de la guerra. Recomendado para entusiastas de la Segunda Guerra Mundial y para cualquiera que busque un ejemplo inusual de la comunicación intercultural.

