El libro de Jorge Aviles Diz se centra en una lectura particular del teatro de Manuel Fernández y González, interpretándolo como un reflejo y motor del llamado «teatro posrománico español». Aviles Diz argumenta que este teatro, nacido del pesimismo romántico y la desconfianza en el progreso, se distinguió por su ambición de “reescribir la historia de España en términos nacionales”. Esta reescritura no se limitó a una mera corrección de hechos históricos, sino que involucró la construcción de un nuevo imaginario nacional, un relato que buscaba definir la identidad española a través de la selección, reinterpretación y exaltación de ciertos momentos y figuras del pasado.
El autor desglosa la obra de Fernández y González, identificando temas recurrentes como el honor, el sacrificio, la religión y la lucha por la independencia. En obras como El Caballero de Olmedo (reimaginada a menudo en sus obras teatrales) o en piezas de carácter histórico, el dramaturgo no se limita a reproducir los eventos del pasado, sino que los transforma, dotándolos de un significado que sirve para reforzar el concepto de España como una nación valiente, orgullosa y destinada a la grandeza. Aviles Diz enfatiza la importancia de la
. Aviles Diz demuestra con convicción que el teatro de Fernández y González no se limita a reproducir el pasado, sino que lo reinterpreta y lo transforma, utilizando el lenguaje dramático para “construir” una nueva narrativa nacional. Este enfoque permite comprender mejor la función social y política de la obra del dramaturgo, y su contribución a la “formación” de la identidad española en un momento de profundas transformaciones.
Sin embargo, el libro no está exento de algunas limitaciones. A veces, el análisis puede resultar un tanto “teórico”, sin llegar a “profundizar” en el estudio de las piezas individuales. Aunque Aviles Diz ofrece una descripción detallada de las obras más importantes de Fernández y González, podría haberse beneficiado de un análisis más “narrativo”, centrado en las características específicas de cada obra y en su impacto emocional sobre el público. No obstante, el estudio es una lectura recomendable para cualquier persona interesada en la historia del teatro español, en la construcción de la identidad nacional, y en el estudio de las relaciones entre arte y política. Se podría concluir, que este estudio ayuda a acercarnos a una comprensión más completa de Manuel Fernández y González y a reconocer su importancia como uno de los principales “visionarios” del teatro español.
