El I Congreso Internacional de Trabajo Social Digital, celebrado con el objetivo de “promover un espacio de encuentro y de debate tanto científico como profesional en el medio digital”, resultó ser un evento de gran relevancia y alcance. La iniciativa, facilitada por Patricia E. Almaguer Kalixto y respaldada por la editorial Aranzadi, se centró en la
de las sesiones de trabajo, facilitada en línea, se complementó con la publicación del repositorio de videos aceptados, con anticipación al evento.
La logística del congreso fue innovadora y orientada a la participación. Se facilitó el acceso a un repositorio digital con todas las videocomunicaciones aceptadas, desde la semana previa al inicio del evento, permitiendo a los asistentes revisar el contenido a su propio ritmo y prepararse para las sesiones. Esta estrategia no solo facilitó la participación de aquellos que no pudieron asistir en persona, sino que también fomentó un debate más profundo y reflexivo. La
en sí misma se convirtió en un tema de interés central, con una discusión detallada sobre cómo los trabajadores sociales pueden utilizar las herramientas digitales para mejorar la comunicación con los clientes, para facilitar el acceso a la información y para construir relaciones de confianza. El enfoque en la
y se fomentó el intercambio de experiencias entre profesionales de diferentes países y culturas. El “Trabajo Personal Digital” se presentó como un elemento clave para el futuro del trabajo social, invitando a los profesionales a adaptarse a las nuevas realidades y a aprovechar las oportunidades que ofrece la digitalización.
Opinión Crítica de I Congreso Internacional De Trabajo Social Digital
El I Congreso Internacional de Trabajo Social Digital, editado por Patricia E. Almaguer Kalixto y publicado por Aranzadi, representa un esfuerzo valioso y oportuno. La iniciativa es un reflejo de la necesidad urgente de que el trabajo social, como profesión, se adapte a los cambios tecnológicos que están transformando la sociedad. Si bien el congreso logró su objetivo principal de promover un espacio de encuentro y debate en el ámbito digital, se podrían haber explorado más a fondo algunos aspectos específicos. Por ejemplo, la discusión sobre la ética y la responsabilidad en el uso de la tecnología, aunque presente, podría haber sido más profunda y detallada, considerando los riesgos potenciales de la “brecha digital” y la manipulación de la información.
La organización del congreso, con el repositorio de videos y las sesiones síncronas, fue un acierto. Facilitó la participación global y permitió un acceso a la información más cómodo y flexible. Sin embargo, podría haber mejorado la interacción entre los participantes. Aunque las sesiones síncronas fueron dinámicas y participativas, podría haber incorporado más elementos interactivos, como encuestas en tiempo real, quizzes o “breakout rooms” para discusiones en pequeños grupos. Además, la diversidad de idiomas presentados fue un punto fuerte, pero se podría haber fomentado aún más la traducción simultánea y la producción de materiales en diferentes idiomas para garantizar una mayor accesibilidad a las actas.
En términos de contenido, el enfoque en el “Trabajo Personal Digital” es fundamental. La idea de que los trabajadores sociales deben ser competentes y confiados en el uso de la tecnología no es nueva, pero la énfasis que se le dio en el congreso es un paso importante. No obstante, es importante recuerdar que el «Trabajo Personal Digital» no es simplemente una cuestión de habilidades técnicas; es un cambio de paradigma que requiere una revisión de nuestras metodologías de intervención, nuestras relaciones de confianza y nuestro entendimiento del papel del trabajo social en la sociedad. Finalmente, recomendaría que la editorial Aranzadi continuara promoviendo publicaciones similares que ofrezcan plataformas para el debate y la investigación sobre esta temática en el futuro.
