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La vida de San Jose Maria Escriva de Balaguer está intrínsecamente ligada al nacimiento y desarrollo del Opus Dei. Nacido en Barcelona en 1868, Escriva mostró desde temprana edad un profundo fervor religioso y una inclinación al servicio de Dios. Su formación sacerdotal fue intensa y marcada por un estudio riguroso y una oración constante. Tras ser ordenado sacerdote en 1896, comenzó su ministerio pastoral, sirviendo a los pobres y marginados, especialmente en la región de Játar, en la Sierra de Guadarrama. Fue allí, en Játar, donde comenzó a desarrollar la idea central que luego definiría el Opus Dei: la búsqueda de la santidad en la vida ordinaria, utilizando los medios más comunes y concretos.
La visión de Escriva, a menudo descrita como una «percepción del futuro, » le permitió anticipar las necesidades espirituales de una sociedad que, a su juicio, se estaba alejando de la fe. Creía que el hombre moderno, sumido en el materialismo y la rutina, necesitaba una guía clara y una forma de vida que le permitiera encontrar un sentido a su existencia. Esta idea, combinada con un profundo conocimiento de la doctrina católica y un espíritu de oración, formó la base del Opus Dei. Inicialmente, la Obra fue concebida como un grupo de religiosos dedicados al servicio de la Iglesia, pero rápidamente se expandió, atrayendo a hombres y mujeres de todas las edades y profesiones, que buscaban vivir una vida de intensa santidad en el mundo. «Ya que él y la Obra fueron tratados a patadas, se esparcieron por todo el mundo, » relata Gomez, evidenciando la resistencia inicial y la posterior expansión, impulsada por la fe y la confianza en la Providencia.
Escriva sentía una profunda responsabilidad hacia la Iglesia, viendo en ella el único instrumento capaz de guiar a la humanidad hacia la salvación. Su concepción de la Iglesia como «espada» y «silla» – espada para cortar las cadenas de la ignorancia y la falsedad, y silla para sentar a los hombres en la verdad – reflejaba su firme convicción de que la Iglesia debía ser un faro de esperanza en un mundo confuso y moralmente decadente. Además de su trabajo intelectual y espiritual, Escriva desarrolló un método de trabajo muy particular, basado en la idea de que el trabajo, realizado con diligencia y en unión con Dios, podía ser un acto de amor y una forma de glorificar a Dios.
El proceso de fundación del Opus Dei estuvo marcado por la oposición de sectores de la Iglesia y de la sociedad, que consideraban la idea de una «institución de santos» como algo herético y desordenado. Escriva, sin embargo, mantuvo su fe inquebrantable y siguió adelante con su proyecto, perseverando en la oración, el estudio y el trabajo, y atendiendo a las necesidades de aquellos que, como él, buscaban vivir una vida de intensa santidad. La ayuda de figuras como Mons. Jose Mari Escrivá y Font, que le brindó apoyo moral y económico, fue fundamental en los primeros tiempos de la Obra.
El desarrollo del Opus Dei no fue lineal; estuvo lleno de altibajos, momentos de gloria y momentos de sombra. La obra de Gomez documenta con detalle las dificultades que enfrentó Escriva y la Obra, incluyendo la censura eclesiástica, la falta de recursos y la oposición de aquellos que no comprendían su proyecto. Pero a pesar de estos desafíos, Escriva nunca perdió la esperanza y siguió adelante, convencido de que Dios estaba con ellos. La expansión de la Obra se produjo gradualmente, a través del trabajo de misioneros y apostolados, que se establecieron en todo el mundo. A medida que la Obra crecía, también lo hacía su influencia, tanto en la Iglesia como en la sociedad.
La visión de Escriva para el Opus Dei trascendía las fronteras de España. Desde sus inicios, buscó establecer la Obra en otros países, con el objetivo de llevar la palabra de Dios a aquellos que, como él, sentían la necesidad de vivir una vida de intensa santidad en el mundo. Este esfuerzo de expansión culminó en la creación de numerosos apostolados y centros de trabajo, que se extendieron por Europa, América, Asia y África. La obra de Gomez detalla cómo Escriva fue promoviendo la formación de personas que, al servicio del mundo, buscarían la santidad y, al hacerlo, serían testigos de la gracia de Dios. La clave del éxito de la Obra, según Gomez, residía en su capacidad para adaptarse a las circunstancias cambiantes del mundo, manteniendo siempre fiel a su propósito original: «estimular a los hombres a buscar la santidad en su vida ordinaria, utilizando los medios más comunes y concretos».
Opinión Crítica de (I.b.d.) San Jose Maria Escriva De Balaguer, Fundador Del Opus Dei
El libro de Maria Luz Gomez nos ofrece una visión profunda y, en gran medida, admiráble de la vida de San Jose Maria Escriva de Balaguer y del Opus Dei. La obra destaca el optimismo, la fe y la determinación que caracterizaron a Escriva, y que lo impulsaron a fundar una institución que, a pesar de las dificultades, ha tenido un impacto significativo en la Iglesia y en la sociedad. Sin embargo, es importante abordar esta biografía con una perspectiva crítica, reconociendo tanto los aspectos positivos como las controversias que rodean al Opus Dei.
El optimismo y la visión profética de Escriva son, sin duda, sus mayores virtudes. Su capacidad para percibir las necesidades espirituales de una época y para ofrecer una solución clara y concreta, basada en la fe y el trabajo, es digna de admiración. La idea de que el hombre moderno, sumido en el materialismo y la rutina, podía encontrar un sentido a su existencia a través de la santidad, es una propuesta audaz y provocadora. No obstante, es crucial reconocer que la visión de Escriva, aunque inspirada en la doctrina católica, ha sido objeto de críticas por su enfoque en la «institución de santos» y por las prácticas de reclutamiento que ha utilizado el Opus Dei.
La obra de Gomez documenta con detalle la expansión del Opus Dei a nivel mundial, pero también revela las tensiones que surgieron entre la institución y el Vaticano. La creciente popularidad del Opus Dei en el siglo XX, especialmente durante el Concilio Vaticano II, generó preocupación en algunos sectores de la Iglesia, que cuestionaron la naturaleza de la institución y su influencia en la toma de decisiones eclesiásticas. Si bien el Papa Juan XXIII brindó su apoyo al Opus Dei, el Papa Juan Pablo II mantuvo una postura más cautelosa, instando a la institución a «ser más visible» y a «integrarse mejor» en el cuerpo de la Iglesia. Estas tensiones, documentadas en detalle por Gomez, demuestran que el Opus Dei no ha estado exento de controversias y que su relación con la Iglesia ha sido, a veces, compleja y difícil.
Recomendaciones: Al leer «San Jose Maria Escriva De Balaguer, Fundador Del Opus Dei», es importante mantener una mente abierta y evitar juicios precipitados. La obra de Maria Luz Gomez es un valioso documento histórico y biográfico, pero también es una invitación a reflexionar sobre la naturaleza de la fe, el trabajo y el servicio a Dios. Se recomienda buscar información de diversas fuentes para obtener una visión más completa y equilibrada de la vida de Escriva y de la historia del Opus Dei. La obra de Gomez, sin embargo, proporciona un excelente punto de partida para comprender este fascinante y controvertido personaje.


