La historia se centra en Milde, una joven de las Afueras, quizás la más enérgica y rebelde de su comunidad. Su vida, como la de las demás Hijas de las Afueras, está marcada por la precariedad, el hambre y el constante rechazo de la sociedad dominante. La rutina de recoger basuras y buscar restos desechados por los turistas es una metáfora de su exclusión y falta de oportunidades. Sin embargo, Milde no es una víctima pasiva; su rabia y frustración se manifiestan en un acto de desafío audaz que desencadena una serie de acontecimientos imprevistos: la quema deliberada de dos edificios de la ciudad, un acto de pura desesperación que la lleva a ser arrestada y encarcelada.
La prisión se convierte en un escenario de tortura y confrontación. Las autoridades, en un intento de intimidación, le ofrecen a Milde una terrible elección: una ejecución pública para servir de ejemplo a la comunidad, o un envío al espacio, a través de un agujero negro, como parte de un proyecto de investigación científica. Esta decisión, que exige sacrificar su vida por una imposición, es el punto central de la novela. Milde, impulsada por una profunda fe y un deseo de trascendencia, decide arriesgarse a lo desconocido, eligiendo “la eternidad” en el vacío.
La novela profundiza en la relación entre Milde y su madre, un vínculo desgarrado por la distancia y la necesidad de supervivencia. La ausencia de la madre, en su constante búsqueda de refugio, ha marcado a Milde, alimentando su rabia y su deseo de encontrar un lugar donde ella y las Hijas de las Afueras puedan ser aceptadas y tener un futuro. El viaje de Milde, simbólico y existencial, se convierte así en un intento de llenar ese vacío y encontrar una forma de honrar el sacrificio de su madre. La novela explora temas de
. La novela es una obra maestra contemporánea que merece ser leída y discutida.

