El núcleo de la investigación de Botija reside en el estudio de los primeros escribanos que operaban en las islas Filipinas durante este periodo crucial. Estos individuos, inicialmente no considerados como oficiales, desempeñaron un papel fundamental en la administración de justicia y la comunicación entre la Corona y los súbditos. El libro detalla cómo la Corona, en un proceso que se extiende desde 1568 hasta 1598, empezó a formalizar su relación con estos escribanos, reconociendo su utilidad para la gestión de los asuntos coloniales. La investigación se centra particularmente en cómo se transformó el oficio de escribano, inicialmente una actividad más ligada al comercio y la negociación, en un medio de comunicación oficial de la Corona.
El análisis se estructura en torno a diversos aspectos de esta relación. En primer lugar, el libro examina la
, en el que los escribanos, a través de sus expedientes de petición, transmitían información a la Corona, quien a su vez, respondía a través de sus propias decisiones. Este proceso, se vuelve crucial para comprender cómo se gestionaba el poder y se ejercía el control en el archipiélago filipino.
La investigación revela que la Corona, en su búsqueda de controlar las colonias, se servía de los escribanos para obtener información sobre los acontecimientos que ocurrían en las islas. A través de las peticiones, la Corona podía estar al tanto de los problemas que enfrentaban los súbditos, de las amenazas que se presentaban y de las oportunidades que se ofrecían. Esta información, a su vez, permitía a la Corona tomar decisiones informadas sobre cómo gestionar las colonias. El libro explora cómo la justicia distributiva también se materializaba en esta relación, ya que los escribanos, a través de sus expedientes de petición, buscaban que la Corona distribuyera los beneficios de la colonización de manera justa entre los súbditos. La administración de justicia, por lo tanto, se convierte en un instrumento para garantizar la equidad en la distribución de los recursos y la protección de los derechos de los habitantes de las islas.
El estudio también examina la importancia de la formalización del oficio de escribano. Inicialmente, los escribanos eran considerados como simples comerciantes o negociantes, pero a medida que la Corona se daba cuenta de su utilidad, los transformaba en funcionarios oficiales. Este proceso de transformación, se documenta a lo largo de la obra, revelando cómo el oficio de escribano, se convirtió en un elemento esencial de la administración colonial. Botija, además, resalta el papel de los escribanos como agentes de comunicación. A través de sus expedientes de petición y sus respuestas, los escribanos, eran los encargados de traducir las necesidades y los deseos de los súbditos a la Corona, y viceversa. Este proceso de traducción, era fundamental para garantizar que la Corona entendiera las necesidades de los súbditos, y que los súbditos entendieran las decisiones de la Corona.
El libro también explora las tensiones y conflictos que surgían a raíz de esta relación. Los súbditos, a menudo, presentaban peticiones a la Corona para obtener justicia, pero estas peticiones no siempre eran atendidas. Los escribanos, por lo tanto, se encontraban en una posición difícil, entre el deseo de satisfacer a sus clientes y el deseo de cumplir con las órdenes de la Corona. El estudio examina cómo estas tensiones, a su vez, contribuían a la conflictividad en el archipiélago, pero también cómo, estas tensiones, a su vez, facilitaban la comunicación entre los súbditos y la Corona. Finalmente, el análisis de Botija contribuye a comprender mejor la fundación de la primera Audiencia de las islas Filipinas (1583), como un factor clave en la consolidación del poder de la Corona en las colonias. La creación de la Audiencia, permitió a la Corona ejercer un control más directo sobre la administración de justicia, y aseguró que las decisiones de la Corona fueran respetadas por los súbditos.
Opinión Crítica de Hombres De Armas, Letras Y Tratos
“Hombres de Armas, Letras y Tratos” de Antonio Real Botija constituye una contribución valiosa y original a la historiografía filipina. El libro supera las limitaciones de las narraciones tradicionales de la colonización, ofreciendo una perspectiva matizada y rica en detalles sobre la relación entre la Corona española y los primeros escribanos en las islas Filipinas. La utilización de la metodología de la justicia distributiva y el signaling es particularmente innovadora, permitiendo a Botija comprender no solo los hechos, sino también las dinámicas de poder y las estrategias políticas que subyacían a la relación colonial.
El libro se distingue por su profundidad y rigor metodológico. Botija, a través de un análisis exhaustivo de la legislación, los expedientes de petición y las respuestas de la Corona, ha logrado reconstruir un complejo sistema de comunicación y control. Además, la atención al detalle y la minuciosidad con la que ha presentado sus argumentos, hacen de “Hombres de Armas, Letras y Tratos” una obra de referencia indispensable para aquellos que deseen comprender la historia de la colonización filipina. Sin embargo, la densidad de la información y la complejidad de los análisis, pueden resultar un desafío para los lectores no familiarizados con la historiografía colonial. A pesar de esto, el libro es un excelente ejemplo de cómo la historia puede ser reinterpretada a partir de fuentes originales, y cómo la investigación histórica puede aportar nuevas perspectivas sobre el pasado. Recomendamos la lectura a estudiantes de historia, antropología y sociología, así como a cualquier persona interesada en comprender la complejidad de las relaciones coloniales.
El libro se beneficia enormemente de su enfoque en los escritanos, individuos a menudo relegados a un papel secundario en las narraciones históricas. Al centrarse en su papel como intermediarios y comunicadores, Botija revela la importancia de estos individuos en la administración de justicia y la gestión de las colonias. Además, la investigación de Botija, aporta un valioso testimonio de la vida cotidiana de los habitantes de las islas Filipinas durante el período colonial. A través de los expedientes de petición y las respuestas, el libro nos ofrece un vistazo a las preocupaciones, los deseos y las aspiraciones de los súbditos de la Corona. Sin embargo, es importante reconocer que la investigación de Botija, se centra en un período relativamente corto de tiempo (1568-1598) y se limita a un grupo específico de individuos (los escribanos). A pesar de estas limitaciones, el libro, ofrece una base sólida para futuras investigaciones sobre la historia de la colonización filipina.


