“Historia Del Cine De Culto” se estructura como un itinerario a través de las décadas, un recorrido que comienza con los albores del horror holliwoodiense de los años treinta y se extiende hasta los últimos años del siglo XX. Bach comienza con obras emblemáticas como La parada de los monstruos (1956), un ejemplo de exploitation que explotaba el miedo a los agresores sexuales, y El topo (1969), una película de paranoia y conspiración que anticipó los temores de la Guerra Fría. A medida que avanza, la obra explora las complejidades de la Hammer Horror en los años setenta, con sus monstruos icónicos y su estética gótica.
El libro dedica una atención considerable a la scary colorista de la Hammer, mostrando cómo transformaron el género del terror, adaptando clásicos como Frankenstein y Drácula a un público más amplio. También analiza la evolución del giallo italiano, caracterizado por su atmósfera opresiva, sus asesinatos brutales y sus personajes femeninos complejos, explorando la influencia del neorrealismo y la literatura noir. Bach investiga el surgimiento del spaguetti western, un género paródico y de bajo presupuesto que reflejaba la crisis económica italiana y la nostalgia por el viejo oeste, destacando el impacto de Sergio Leone y la influencia de las películas de John Wayne.
La obra también se adentra en la exploración de subgéneros específicos, como las highway motion pictures (películas en carretera) y las biker motion pictures, que capturaban el espíritu rebelde de la contracultura de los años sesenta y setenta, y la fascinación por el cine mejicano, que exploraba temas como la violencia, la muerte y el folclore. El libro analiza la blaxploitation, un subgénero que presentaba personajes afroamericanos como héroes y antihéroes, desafiando los estereotipos raciales y explorando temas como la pobreza, la desigualdad y la rebelión.
La obra también incluye una detallada investigación del gore, su evolución y su impacto en el cine de terror. Bach explora la influencia de películas como La noche de los muertos vivientes (1968), que marcó un hito en la historia del horror y elevó el nivel de violencia en el cine, y cómo el slasher (el género de «asesinos en serie») aprovechó estas nuevas posibilidades para crear un nuevo tipo de terror. Además, el libro examina la sexploitation, el cine trash de los gringhouses, la fascinación por las películas de artes marciales, el fantaterror español, y el fenómeno de las películas de monstruos y la pornografía a la japonesa, mostrando cómo los diferentes países y culturas contribuyeron al desarrollo del cine de culto.
Bach no ignora las conexiones entre estas películas, revelando que muchas de ellas compartían elementos comunes. Por ejemplo, el director Roger Corman, una figura clave en el desarrollo del cine de culto, a menudo financiaba películas que, aunque inicialmente rechazadas por los grandes estudios, eventualmente se convirtieron en clásicos. Asimismo, la obra destaca cómo algunas películas, como Eraserhead (1977), de David Lynch, con su estética onírica y su atmósfera inquietante, se convirtieron en referentes para la cultura underground.
El libro profundiza en la relación entre estas películas y el fenómeno de la “cultura de los fanáticos”, mostrando cómo una comunidad de aficionados y amantes del cine marginal redefinió el significado de la “cultura” y dio vida a películas que habían sido descartadas por la industria cinematográfica.
La obra de Bach se sostiene sobre la premisa de que las películas de culto no son simplemente «malas» o «desechables», sino que representan una alternativa valiosa al cine mainstream. Reconoce la importancia de estas películas como una forma de expresión artística, como un reflejo de la sociedad y como una herramienta para cuestionar las normas y los valores establecidos. Bach analiza en profundidad los factores que contribuyeron al éxito de estas películas, como la falta de presupuesto, la experimentación estética y la conexión con una comunidad de fanáticos.
La obra dedica especial atención a las conexiones entre las películas que se consideran “cultos”. Bach argumenta que muchos de estos títulos comparten elementos temáticos y estilísticos, y que su éxito se debe a su capacidad para resonar con un público que estaba buscando alternativas al cine convencional. Por ejemplo, la obra explica cómo La parada de los monstruos y El topo comparten un interés en la paranoia, la desconfianza y el control social, y cómo La noche de los muertos vivientes y Eraserhead exploran temas similares a través de sus atmósferas inquietantes y sus personajes atormentados. La conexión de estas películas, junto con otras como Pink Flamingos (1972), de John Waters, que celebra el transgressive y el antiestético, subraya la importancia de la “subversión” como un factor clave en el éxito de las películas de culto.
La obra también revela los secretos y las intrigas que se esconden detrás de la producción de estas películas. Bach describe cómo Charles Laughton, el director de El topo, obtuvo el proyecto de la película de Howard Hawks La noche del cazador (1958) después de que la Warner Bros. hubiera rechazado su propio guion, y cómo Laughton reconstruyó la película principalmente con el guion original de Hawks. También explora la vida de Harry Alan Systems, el productor que financiaba muchas de estas películas, y revela que Systems presuntamente se dedicaba a negocios turbios en Nueva York, incluyendo el tráfico de estupefacientes y el blanqueo de dinero.
La obra profundiza en la relación entre Systems y Jesús Franco, otro productor que también financiaba películas de culto en los sesenta y setenta, y revela que Systems ayudó a Franco a evadir las leyes y a financiar sus negocios ilícitos. Bach describe cómo Systems y Franco se convertieron en objetivos de la FBI y cómo sus negocios turbios les llevaron a la bancarrota y a la desgracia.
La obra también explora la vida de los hermanos Mitchell, directores de Tras la puerta verde (1963), un clásico del horror psicológico, y revela que su relación se convirtió en un fraticidio después de una acirrada discusión. Bach describe cómo la discusión escaló hasta una tiroteo que dejó a los dos hermanos malditos.
El libro también explora la motivación de Roger Corman para rodar sus películas de cárceles de mujeres en Filipinas, argumentando que Corman estaba buscando una forma de repasar el clásico de giallo La Dama Pegajosa (1965), y que también estaba buscando una forma de expresar su libertad y su rebelión contra las normas sociales.
Bach analiza la obsesión de Russ Meyer por los pechos descomunales, argumentando que Meyer estaba intentando crear un nuevo tipo de cine de extranjero que se centrara en las mujeres y en el sexo, y que estaba inspirado por las películas de Hollywood de los años sesenta. Además, el libro explora la conexión entre Meyer y la cultura «muscle car», y cómo sus películas celebraban el poder, la masculinidad y el estilo de vida de los conductores de coches potentes.
La obra también explora el impacto de lucio Fulci en el género del terror, especialmente gracias a su película Zocalo (1978), en la que fue condenado a juicio por despanzurrar perros en un acto de inversión de pasatiempo. Bach describe cómo el juicio de Fulci se convirtió en un espectáculo mediático, y cómo la película se convirtió en un clásico del horror trash.
La obra finalmente explora el escándalo de los «videos nasties» que ocupó portadas en los diarios y llegó a preocupar al gobierno en la Inglaterra de los sesenta, y cómo la censura de la BBC llevó a los producentes a distribuir los videos por Internet en un acto de resistencia.
Opinión Crítica de Historia Del Cine De Culto: Una Obra Imprescindible
“Historia Del Cine De Culto” de Mauricio Bach es, sin duda, una obra imprescindible para cualquier amante del cine, especialmente para aquellos interesados en la historia del cine marginal y en la evolución de las subculturas cinematográficas. Bach nos ofrece un análisis exhaustivo y detallado de las películas que han definido el género del cine de culto, analizando no solo sus características estéticas y narrativas, sino también las circunstancias que las hicieron surgir y triunfar. El libro es un testimonio de la importancia de la cultura underground y de la capacidad de las películas para desafiar las convenciones y para inspirar a una comunidad de aficionados.
La fuerza de la obra reside en su capacidad para conectar los puntos entre diferentes películas y diferentes géneros. Bach demuestra de manera convincente que muchas de las películas que se consideraban «malas» o «desechables» tenían elementos en común, y que su éxito se debía a una serie de factores, como la falta de presupuesto, la experimentación estética y la conexión con una comunidad de fanáticos. La investigación de Bach es rigurosa y está bien documentada, y el libro está escrito con un estilo claro y accesible que lo hace fácil de leer y comprender. Además, Bach demuestra una profunda pasión por el cine, y su entusiasmo se transmite al lector.
Si bien la obra es exhaustiva, también es criticable en algunos aspectos. El libro a veces se centra demasiado en los detalles anecdóticos, lo que puede hacer que la lectura sea un tanto tediosa. Sin embargo, este enfoque detallado es también una de las fortalezas de la obra, ya que permite a Bach reconstruir la historia de cada película y de cada productor, exponer las «transacciones» ocultas de la industria del cine, y demostrar que, en el fondo, el cine de culto no es «mala» cine, sino que es una ventana al mundo de las emociones y de las ideas, despreciadas por la industria cinematográfica.
“Historia Del Cine De Culto” es una obra valiosa y estimulante que ofrece una nueva perspectiva sobre la historia del cine. Recomiendo encarecidamente este libro a cualquier persona que esté interesada en el cine, en la cultura underground y en la historia de las subculturas cinematográficas. Es una lectura obligada para los amantes del cine de culto y para aquellos que buscan comprender las raíces de la cultura cinematográfica. Es un libro que te hará reflexionar sobre el cine y sobre la forma en que lo percibimos y lo valoramos.


