La historia se sitúa en Madrid, en un momento de efervescencia cultural, con la inminente celebración del Simposium Internacional de Salsa, un evento que atrae a 2500 salseros de todo el mundo. Sin embargo, esta fiesta se convierte en el escenario de un plan macabro orquestado por científicos rusos con una obsesión insana: recrear un ritual ancestral a través de un evento de proporciones épicas. Ya no se conforman con los pequeños ataques y encuentros fortuito del libro anterior; ahora el objetivo es devastador: incendiar la sala de conciertos más grande de Madrid, durante el Simposium, convirtiéndolo en un escenario de muerte y destrucción.
La motivación detrás de este plan es una compleja mezcla de fanatismo científico, creencias ancestrales y un deseo de control. Los científicos rusos, con nombres poco llamativos pero con una determinación implacable, creen que el fuego, en este contexto particular, tiene un significado místico y que, al ser manipulado, puede servir para influir en los acontecimientos a nivel global. La escala del plan es enorme: no se trata simplemente de un incendio, sino de un ritual cuidadosamente diseñado para generar un caos total, utilizando la energía vibracional de la salsa y la concentración de personas como catalizadores. La amenaza se cierne sobre la comunidad salsera, quienes son vistos por los científicos rusos como una herramienta para lograr sus fines.
La investigación se centra en la figura de Isaura, una joven bailarina negra con un pasado misterioso que emerge como una pieza clave en el rompecabezas. Su conexión con el ritual es aún más inquietante, y se sospecha que posee un conocimiento oculto que podría ser tanto una salvación como una condenación. A medida que la historia avanza, se revela que Isaura está ligada al antiguo ritual de Shangó, donde el fuego juega un papel central. La pregunta fundamental es si será usada como un agente para lograr el objetivo de los rusos, o si la pueda proteger.
Bartolomé, un detective con un pasado turbio y una habilidad para resolver los misterios más complejos, y PéBé, un héroe callejero con una valentía sin igual, se encuentran a cargo de la investigación, junto con sus ayudantes, Fara y Cynthia. La trama se complica aún más con la aparición de personajes secundarios que, a su vez, tienen sus propios secretos y agendas. La clave para detener a los científicos rusos y evitar el desastre reside en la juventud de Isaura y su misterioso pasado, pero el tiempo apremia, y el fuego ya se cierne sobre la ciudad.
La investigación de Bartolomé y PéBé se centra en desentrañar los movimientos de los científicos rusos y en comprender la naturaleza del ritual que planean llevar a cabo. Se descubren conexiones inesperadas entre los asistentes al Simposium de Salsa y el plan de los científicos, revelando que la comunidad salsera no es tan inofensiva como parece a primera vista. La tensión aumenta a medida que los científicos rusos comienzan a ejecutar su plan, utilizando técnicas sofisticadas para manipular el ambiente y crear una atmósfera propicia para el incendio.
A través de la investigación, se descubre que el ritual de Shangó está asociado a la manipulación de la energía vibracional y que el fuego, en este contexto, no es solo un símbolo de destrucción, sino un instrumento de control. Los científicos rusos se basan en antiguos textos y conocimientos ocultos para perfeccionar su plan, y su obsesión con la salsa y el “ritmo del mundo” es tanto una herramienta como una fuente de inspiración. El caos que empiezan a generar es más profundo de lo que cualquiera imaginaba, y con los movimientos de los participantes está influenciando la vida de todos en Madrid.
La relación entre Bartolomé y Isaura se vuelve crucial en la investigación. La joven bailarina revela fragmentos de su pasado, que apuntan a una conexión ancestral con el ritual de Shangó y que podría ser la clave para detener a los científicos rusos. Sin embargo, su pasado también esconde peligros, y se sospecha que está siendo manipulada por fuerzas desconocidas. La confianza entre Bartolomé e Isaura se pone a prueba a medida que se enfrentan a la amenaza inminente.
La investigación se intensifica con el descubrimiento de un antiguo cementerio donde se celebraban rituales similares. Los científicos rusos estaban buscando elementos rituales necesarios para la consecución de su objetivo, y, a medida que los investigadores se acercan al lugar, los científicos aumentan su presión. Se revela que la clave del ritual es una antigua ofrenda a Shangó, y que el fuego no es solo un símbolo de destrucción, sino un agente de transformación.
A medida que avanza la historia, la amenaza se cierra sobre el Simposium Internacional de Salsa, donde los 2500 salseros se encuentran en la sala de conciertos. El fuego, al final, no es solo un incendio, sino un ritual que amenaza con destruir no solo la vida de los asistentes, sino también la del mundo. La pregunta fundamental es si Isaura podrá evitar convertirse en un instrumento de la destrucción, o si, por el contrario, podrá utilizar su conocimiento ancestral para salvar a la comunidad salsera y detener a los científicos rusos.
Enrique Solla Charro ha vuelto a demostrar su maestría en la creación de atmósferas opresivas y relatos de suspense que mantienen al lector al borde del asiento. “Fuego En El 23. Desenlace” es, sin duda, una secuela que supera las expectativas, elevando la apuesta en cuanto a complejidad narrativa y personajes. La ambientación de Madrid, con sus callejones oscuros y sus lugares emblemáticos, se convierte en un personaje más, intensificando la sensación de peligro inminente.
El autor ha logrado mantener la esencia que lo caracterizó en la primera entrega, pero sin caer en la repetición. La trama se vuelve más intrincada, con múltiples capas de misterio y giros inesperados que desafían las suposiciones del lector. El ritmo es frenético, con escenas de acción, suspenso y momentos de reflexión que alternan a un ritmo ágil, si bien las constantes descripciones pueden resultar ligeramente lentas. Los personajes son complejos, con motivaciones oscuras y secretos que amenazan con desentrañar su propia historia.
La utilización del ritual de Shangó y la manipulación de la energía vibracional añade una capa de profundidad a la historia, que va más allá del simple thriller de suspense. La conexión entre la música, la salsa y el poder del ritmo es algo que Solla Charro explora de manera inteligente, poniendo en tela de juicio la naturaleza de la fe y la influencia del inconsciente colectivo. La relación entre Bartolomé e Isaura se desarrolla de manera convincente, y su lucha contra la oscuridad es una de las grandes fortalezas del libro.
Sin embargo, el autor podría haber sido un poco más conciso en algunas de las descripciones y diálogos, que a veces se sienten un poco forzados. Además, el ritmo a veces flaquea un poco, lo que puede afectar ligeramente la tensión narrativa. No obstante, estas son pequeñas críticas que no empañan en absoluto la calidad general del libro. “Fuego En El 23. Desenlace” es una lectura obligada para los fans de Solla Charro y para aquellos que disfruten de thrillers con toques sobrenaturales y una ambientación urbana inquietante. Una recomendación con nota 9/10.
