La historia se despliega en un presente cercano, tras la desintegración de la línea temporal original y la reescritura de la historia. Barry Allen, atormentado por la constante amenaza de Eobard Thawne, ha pasado años buscando desesperadamente una manera de detener al Flash Reverso de una vez por todas. Thawne, tras su resurgimiento tras la Crisis de los Antiguos, se ha convertido en un enemigo aún más astuto y despiadado, profundamente arraigado en la propia estructura del tiempo y el espacio. Williamson juega con la idea de que la clave para derrotar a Thawne no reside en la fuerza física o la velocidad, sino en comprender la naturaleza misma de su existencia, basada en la manipulación del tiempo.
El punto de inflexión de la trama es el descubrimiento de un ‘eco’ del futuro, un fragmento de una línea temporal alternativa donde Thawne ha logrado, efectivamente, dominar el tiempo. En este futuro, Barry ha sucumbido a la influencia de Thawne, perdido su humanidad y convertido en un arma para el Flash Reverso. Sin embargo, este ‘eco’ no es solo una advertencia; contiene la clave para derrotar a Thawne. Barry descubre que Thawne ha estado utilizando una ‘semilla’ temporal, una anomalía que le permite crear líneas de tiempo divergentes y amplificar su poder. La clave para destruir esta semilla, y por tanto detener a Thawne, es entender el momento preciso en el que fue creada, un instante de profunda vulnerabilidad que Thawne ha estado utilizando en su contra.
La historia es compleja y, a primera vista, un laberinto temporal, pero Williamson la desentraña de manera magistral, utilizando flashbacks, flashforwards y múltiples narrativas para mantener al lector en vilo. La acción es frenética y visualmente impactante, con escenas de persecución a través del tiempo y del espacio que ponen a prueba los límites de la velocidad de Barry Allen. Además, el número explora temas profundos sobre la naturaleza del libre albedrío, el determinismo y la importancia de la memoria. La colaboración entre Williamson y el artista Ale Sorrentino, famoso por sus escenas dinámicas y efectos visuales innovadores, contribuye significativamente a la calidad del título.
La acción principal gira en torno a la persecución de Barry Allen a través de diferentes líneas temporales. Después de activar el ‘eco’ temporal, Barry se encuentra constantemente desviado a través de versiones alternativas de sí mismo, cada una de las cuales representa una fase diferente de su vida y de la existencia de Thawne. En cada uno de estos fragmentos temporales, Barry se enfrenta a Thawne en diferentes formas: como un niño, como un joven, incluso como un Thawne que ha conquistado el multiverso. Estas confrontaciones son no solo escenas de acción espectaculares, sino también oportunidades para que Williamson explore la psicología de ambos personajes, analizando sus motivaciones y sus frustraciones.
Finalmente, Barry localiza el punto de origen de la semilla temporal: un momento crucial en la vida de Thawne, justo después de que este, en su primera manifestación, intentara asesinar a un joven Barry Allen. Este momento de vulnerabilidad, de desesperación y de error, se convierte en el foco de la confrontación final. Sin embargo, la batalla no es simplemente un choque de velocidades; Barry debe usar su conocimiento del tiempo para desestabilizar la propia existencia de Thawne, convirtiéndolo en una paradoja temporal que lo destruye. El clímax de la historia es una explosión visual de energía y tiempo, un momento de catarsis que resuelve el conflicto central de la saga.
La estrategia narrativa de Williamson es particularmente brillante. No solo crea una historia de acción emocionante, sino que también juega con la percepción del tiempo, haciendo que el lector cuestione lo que es real y lo que es producto de la imaginación de Barry. El uso del arte de Sorrentino es fundamental para transmitir la intensidad y la complejidad de esta narrativa. Sus paneles son llenos de movimiento, color y detalles, representando a la perfección la experiencia de viajar a través del tiempo. El diseño de los personajes, especialmente la apariencia de Thawne, es innovador y contribuye a la identidad visual del villano.
Opinión Crítica de Flash Nº 69/ 55
“Flash Nº 69/ 55” es, en general, una obra maestra del género de superhéroes. Joshua Williamson demuestra, una vez más, su habilidad para crear historias de cómics que son a la vez emocionantes, reflexivas y profundamente humanas. La trama es compleja y desafiante, pero está bien estructurada y se desarrolla de manera impecable. La historia no solo ofrece una conclusión satisfactoria a la larga saga entre Barry Allen y Eobard Thawne, sino que también proporciona una valiosa reflexión sobre el significado de la vida, el destino y la responsabilidad.
Sin embargo, la densidad de la trama puede ser un obstáculo para algunos lectores. Williamson utiliza un lenguaje técnico y conceptos complejos relacionados con la física del tiempo, lo que puede resultar confuso o abrumador para aquellos que no están familiarizados con estos temas. No obstante, el autor hace un buen trabajo al explicar estos conceptos de manera accesible, y la historia se desarrolla de una manera que permite al lector seguir el ritmo de la narración. A pesar de esta complejidad, el autor logra mantener al lector enganchado desde la primera página hasta la última.
En cuanto al arte de Ale Sorrentino, es simplemente excepcional. Sus paneles son visualmente impactantes, dinámicos y llenos de detalles. La dirección artística contribuye significativamente a la calidad del número, complementando a la perfección la narrativa de Williamson. Sorrentino utiliza una paleta de colores vibrantes y un estilo de dibujo expresivo que captura la esencia del personaje de Flash y la intensidad de la acción. Es un ejemplo de cómo el arte puede potenciar la narrativa de un cómic. Se recomienda este número a todos los fans del Flash, así como a cualquier persona interesada en historias de superhéroes con una profundidad intelectual.

