El debate sobre la política contemporánea a menudo se ve eclipsado por el ruido de la información, la polarización y las estrategias superficiales. Muchos se sienten desconectados de cualquier reflexión profunda sobre el propósito y la dirección de la sociedad, encontrando la política como un ámbito de manipulación y desconfianza. Sin embargo, la ausencia de un diálogo genuino sobre los valores fundamentales y los desafíos existenciales que enfrentamos como sociedad es, en última instancia, una forma de apatía, una renuncia a asumir la responsabilidad de nuestra propia existencia y del futuro que estamos construyendo. Eder Santana, en su libro “Existencialismo y Política”, nos invita a reconsiderar este silencio, proponiendo una recuperación de las herramientas filosóficas que pueden ayudarnos a navegar este terreno complejo y a encontrar una base sólida para la acción política consciente y auténtica.
El presente ensayo se centra en la idea de que la clave para una política más significativa reside en el reconocimiento de nuestra condición existencial, en la comprensión de que somos individuos libres, responsables y con la capacidad de dar forma a nuestra propia realidad. “Existencialismo y Política” no se ofrece como una solución prefabricada, sino como una invitación a un proceso de reflexión crítica, donde el individuo se enfrenta a sus propios valores, asume la responsabilidad de sus actos y busca construir una sociedad más justa y humana, basada en principios sólidos y una profunda comprensión de la naturaleza humana.
El libro de Eder Santana, “Existencialismo y Política”, se estructura como un ensayo que busca articular una conexión inesperada, pero crucial, entre las profundidades del existencialismo filosófico y los problemas políticos y sociales que nos asolan. La obra parte de la constatación de que, a lo largo de los siglos, el ser humano ha estado atrapado en las mismas cuestiones fundamentales, en la búsqueda de sentido, en la lucha por la libertad y la autenticidad, en la confrontación con la muerte y el absurdo. Desde Sócrates, que en la Ágora interrogaba a los atenienses con su insistencia en la ética y la virtud, hasta la situación actual, donde la política ha sido instrumentalizada para fines egoístas y la reflexión filosófica ha sido relegada a un segundo plano, la esencia de estos problemas permanece intacta. Santana argumenta que la separación artificial entre la teoría filosófica y la práctica política, tan común en la modernidad, ha sido un error grave, ya que ha empobrecido el discurso ético, convirtiendo todo lo que pueda ser considerado peligroso para mantener el status quo en un mero instrumento.
El núcleo del argumento de Santana se basa en la recuperación de la fenomenología trascendental de Edmund Husserl y el existencialismo de Jean-Paul Sartre. Husserl, con su énfasis en la conciencia y la experiencia subjetiva, proporciona un marco para entender cómo construimos nuestra realidad a través de la percepción y la interpretación. Sartre, por su parte, enfatiza la libertad radical del individuo, su responsabilidad total ante sus actos y la necesidad de asumir la autenticidad, es decir, de vivir de acuerdo con los propios valores, sin dejarse influenciar por las expectativas sociales o las convenciones. Santana utiliza estos conceptos para analizar críticamente las ideologías políticas dominantes, revelando su carácter artificial, contingente y, en última instancia, fundado en la negación de la libertad y la responsabilidad individual. En lugar de ofrecer soluciones políticas directas, el libro invita a una revalorización de los problemas políticos y sociales que nos aquejan, para intentar llegar a su esencia y descubrir su verdadera naturaleza. El objetivo final es facilitar un diálogo profundo y honesto, donde los individuos puedan desarrollar una comprensión crítica de la realidad y asumir la responsabilidad de crear un futuro mejor.
El libro se presenta como un llamado a la acción individual, basado en la premisa de que el cambio político real no puede surgir de la mera manipulación del poder, sino de la transformación interna de los individuos. Santana explora cómo la deshumanización inherente a muchas formas de pensamiento político, basadas en la idea de la «razón de Estado» o el «interés nacional», ha conducido a la negación de los derechos humanos, la justificación de la violencia y la perpetuación de la desigualdad. En este sentido, el libro no solo critica las políticas existentes, sino que también cuestiona la forma en que concebimos la propia política, mostrando cómo se ha convertido en una herramienta de control y dominación.
La idea de “ser existencialista es no mirar hacia otro lado, asumir nuestros actos y mejorar” se convierte en el eje central del pensamiento de Santana. No se trata de adoptar un discurso vacío de «autenticidad», sino de vivir de acuerdo con los propios valores, tomando decisiones conscientes y asumiendo la responsabilidad de las consecuencias. Para Santana, la política auténtica debe estar basada en el respeto por la dignidad humana, la justicia social y la libertad individual. El autor insiste en que la trascendencia, comprendida no como un salto mágico, sino como la capacidad de superar nuestras limitaciones, de superar el absurdo de la existencia y de construir un mundo mejor, es un imperativo ético. Esta idea se refleja en la insistencia de Sartre en la necesidad de «marcar su propia existencia» como un acto de rebelión contra la opresión y el determinismo.
Opinión Crítica de Existencialismo Y Politica: con crítica y recomendaciones
“Existencialismo y Política” es, en su mayor parte, un ensayo persuasivo y bien escrito. Eder Santana logra presentar conceptos filosóficos complejos de una manera accesible para un público amplio, evitando la jerga técnica y ofreciendo ejemplos concretos para ilustrar sus argumentos. La revalorización de la fenomenología de Husserl y el existencialismo de Sartre como herramientas para analizar la política contemporánea es una propuesta valiosa, que nos invita a considerar la condición humana en el centro del debate político. Sin embargo, la obra puede ser criticada por cierta simplificación de la obra de Sartre. Si bien Santana destaca acertadamente la importancia de la libertad y la responsabilidad individual, no aborda con suficiente profundidad la compleja relación entre la libertad y la estructura social, ni las tensiones inherentes a la idea de la «autonomía» individual.
En cuanto a las recomendaciones, el libro podría beneficiarse de una mayor exploración de las dimensiones prácticas del existencialismo, mostrando cómo se puede aplicar en la vida cotidiana y en la acción política. Sería útil examinar ejemplos concretos de movimientos sociales o individuos que hayan adoptado una perspectiva existencialista en su lucha por la justicia y la libertad. Además, el autor podría haber profundizado en las críticas que el existencialismo ha recibido a lo largo de la historia, como la acusación de subjetivismo o de relativismo moral. A pesar de estas limitaciones, “Existencialismo y Política” es un libro que invita a la reflexión y que, en última instancia, nos recuerda que la verdadera transformación política comienza con la transformación individual. Recomiendo leerlo, no para obtener respuestas fáciles, sino para iniciar un diálogo interior profundo sobre el propósito de nuestra vida y nuestro papel en el mundo.

