La historia se sitúa en un futuro donde la Liga de la Justicia ha sido desmantelada, y el mundo se encuentra sumido en el caos. La principal causa de esta desintegración es la incursión del «Gran Señor» (Grand Master), una entidad ancestral de poder ilimitado que ha robado la velocidad a los Flash originales. Este Gran Señor, a través de la tecnología y el control mental, ha creado un mundo donde la velocidad es un bien escaso y peligroso. El resultado es una sociedad dividida entre aquellos que poseen un fragmento de velocidad y los que la anhelan, reprimidos por una fuerza opresiva y tecnológicamente avanzada.
El «Flash» original, Barry Allen, junto con Jay Garrick, Maximum Mercury, Bart Allen, Avery Ho y otros aliados, se encuentran en una situación desesperada. Han sido reducidos a individuos marginados, luchando por sobrevivir en las sombras, utilizando armas obsoletas – una pistola de frío y una varita climatológica – para enfrentarse a la amenaza omnipresente del Gran Señor y sus secuaces. La historia no se centra en la heroica velocidad del Flash, sino en la lucha por la supervivencia, la búsqueda de una solución desesperada y la reconexión con sus ideales originales. Este nuevo “Flash” es un hombre roto, marcado por la pérdida y la desesperanza, impulsado por la necesidad de recuperar la esperanza y devolver el equilibrio al mundo. La dinámica de equipo, si bien fundamental, está sometida a tensiones, marcada por la desconfianza y la rivalidad, ya que cada uno lucha por su lugar en un futuro donde la confianza es un lujo que pocos pueden permitirse.
La miniserie está dividida en cinco partes, cada una explorando un aspecto diferente de este futuro distópico. En la primera parte, vemos a Barry Allen y Jay Garrick, en una ciudad controlada por la tecnología, intentando obtener información sobre el origen del Gran Señor y la naturaleza de su poder. Se enfrentan a los «Chronomasters», guardias de seguridad del Gran Señor, utilizando sus armas improvisadas para sobrevivir. Esta parte establece el tono oscuro y desesperanzador de la historia, mostrando la brutalidad del mundo y la falta de recursos.
En la segunda parte, el equipo se une a Avery Ho, una hacker especializada en tecnología antigua que posee información vital sobre la historia del Gran Señor. Juntos, intentan acceder al corazón de la fortaleza del Gran Señor, descubriendo pistas sobre su debilidad. Este encuentro revela que el Gran Señor no solo roba la velocidad, sino que también manipula los recuerdos y la identidad de sus víctimas. La sección se enfoca en el desarrollo de las relaciones entre los personajes, mostrando la necesidad de confianza y colaboración en un entorno hostil. El guion utiliza la manipulación de la memoria para aumentar el impacto emocional de la historia.
Las siguientes partes de la miniserie se centran en diferentes estrategias para combatir al Gran Señor. Se revela que el “Flash” de Bart Allen, con su poder de manipulación temporal, puede ser la clave para revertir el proceso de robo de velocidad. Sin embargo, su uso es peligroso y puede tener consecuencias imprevistas. Además, el equipo descubre que la verdadera debilidad del Gran Señor reside en su conexión con el pasado y en el poder de la memoria. Cada fase presenta nuevos desafíos y consecuencias, culminando en un enfrentamiento final donde la esperanza y la determinación se ponen a prueba. El equipo se ve obligado a tomar decisiones difíciles, sacrificando personal y priorizando la supervivencia sobre el idealismo.
Opinión Crítica de Estado Futuro: Flash
«Estado Futuro: Flash» es un experimento narrativo ambicioso y, en su mayoría, exitoso. Brandon Vietti ha logrado crear un universo DC distópico y oscuro que desafía las convenciones del género superheroico. El guion, en general, es sólido, con momentos de tensión y acción bien construidos, y diálogos inteligentes que profundizan en las motivaciones de los personajes. Sin embargo, la historia también puede sentirse un poco lenta en algunos momentos, y la resolución del conflicto principal podría considerarse algo apresurada. La historia se centra más en la exploración de conceptos y el desarrollo de personajes que en la acción heroica clásica del Flash.
Dale Eaglesham, Will Conrad y Brandon Peterson han realizado un trabajo impresionante con la ilustración. Sus dibujos tienen una estética oscura y desgarrada, que encaja perfectamente con el tono general de la historia. El uso de color y luz es particularmente efectivo, creando un ambiente opresivo y desesperanzador. La serie consigue una calidad visual que recuerda al cómic de los 90 pero sin perder la fuerza y la emoción. La dirección artística eleva el impacto emocional de la historia.
Recomendaciones: Si eres un fan de los cómics del Flash y buscas una historia diferente, desafiante y con una fuerte carga emocional, «Estado Futuro: Flash» es una lectura obligada. Si eres un fan de las historias de superhéroes oscuras y distópicas, también disfrutarás de esta miniserie. No esperes un Flash rápido y lleno de energía; en cambio, prepárate para un viaje intenso y conmovedor a través de un futuro sombrío donde la esperanza es un bien precioso y la velocidad es solo un recuerdo lejano.


