El núcleo de la argumentación de Harvey reside en la idea de que el capitalismo, en su búsqueda de acumulación de capital, no se limita a la producción y el consumo, sino que constantemente «re-sigue» o «re-sigue» nuevos espacios, buscando ubicaciones donde pueda maximizar sus beneficios. Este proceso se manifiesta a través de una serie de movimientos: primero, el desplazamiento de la producción industrial de los países desarrollados a los países en desarrollo, conocido como «deslocalización» o «offshoring». Luego, la expansión de las zonas francas, parques industriales y centros de logística, que se establecen en regiones periféricas para aprovechar los menores costes laborales y fiscales. Estas áreas, a menudo situadas en la periferia de las grandes ciudades, se convierten en focos de acumulación de capital, pero también en generadores de desigualdad y problemas sociales.
Harvey examina con maestría la restauración del poder de clase a través del neoliberalismo, una ideología que aboga por la reducción del papel del estado en la economía, la liberalización del comercio y la desregulación de los mercados. Esta estrategia, implementada a nivel global, ha facilitado la expansión del capitalismo a nivel mundial y ha contribuido al aumento de la desigualdad. El autor sostiene que el neoliberalismo no es simplemente un conjunto de políticas económicas, sino que es una estrategia de restauración del poder de clase que busca devolver al capital el control sobre la economía y la sociedad.
El concepto de «espacio» es, sin duda, la piedra angular de la obra. Para Harvey, el espacio no es simplemente un escenario neutro donde se desarrollan los procesos económicos, sino que es un actor activo en la construcción del capitalismo. Este «espacio» es productivo, es decir, genera valor económico, pero también es conflictivo, es decir, está sujeto a tensiones y luchas. La obra demuestra cómo el capitalismo se ha expandido a través de la apropiación y transformación del espacio, creando nuevas formas de desigualdad y exclusión. Además, Harvey analiza cómo la geografía del capital se manifiesta en la creación de nuevas “líneas de flujo”, de materias primas, de capitales financieros y de personas, que conectan los diferentes puntos del mundo, consolidando así el sistema capitalista global.
El libro está estructurado alrededor de la idea de que el capitalismo, en su búsqueda de nuevas oportunidades de acumulación, constantemente se «re-sigue» buscando nuevos espacios. Esto se traduce en una serie de procesos espaciales complejos y interrelacionados, que incluyen la creación de zonas francas, parques industriales, centros logísticos y la expansión de las ciudades. Estos espacios no son meros lugares de producción, sino que son lugares de transformación donde el capital se re-sigue, creando nuevas relaciones de poder y nuevas formas de desigualdad.
Harvey también aborda la importancia de las «líneas de flujo» en la economía global. Estas líneas, que representan el movimiento de mercancías, capitales y personas, son fundamentales para entender la organización del capitalismo contemporáneo. El autor analiza cómo estas líneas se crean y se mantienen, y cómo influyen en las relaciones de poder y en las dinámicas territoriales. La obra destaca cómo la expansión del capitalismo ha dado lugar a una creciente interdependencia entre las diferentes regiones del mundo, pero también a un aumento de la vulnerabilidad ante las crisis globales.
El análisis de Harvey sobre las «zonas francas» es particularmente revelador. Estas áreas, que se establecen en la periferia de las grandes ciudades, ofrecen importantes ventajas fiscales y regulatorias a las empresas multinacionales, lo que las hace atractivas para la inversión extranjera. Sin embargo, las zonas francas también son responsables de la generación de desigualdades sociales y ambientales, ya que atraen grandes cantidades de mano de obra migrante, a menudo en condiciones precarias. Además, las zonas francas contribuyen al aumento de la presión sobre los recursos naturales y a la contaminación ambiental.
Finalmente, el libro explora la relación entre el capitalismo y la geografía de la información. Harvey argumenta que la globalización de la información, a través de Internet y de las tecnologías de la comunicación, ha facilitado la expansión del capitalismo a nivel mundial, creando nuevas formas de acumulación de capital y de control social. La obra destaca cómo la producción y el consumo de información se han convertido en motores importantes de la economía global, y cómo las empresas multinacionales han utilizado estas tecnologías para expandir su influencia y para controlar el acceso a la información.
Opinión Crítica de Espacios Del Capitalismo Global
«Espacios del Capitalismo Global» es un libro extraordinariamente influyente y valioso, que proporciona una perspectiva crítica y profunda sobre la economía global. David Harvey logra presentar ideas complejas de manera accesible, sin sacrificar la rigor académico. La obra no es una crítica simplista al capitalismo, sino una investigación profunda y matizada de su funcionamiento, desvelando la lógica espaciotemporal que subyace a las dinámicas económicas globales. La insistencia de Harvey en la idea del espacio como un actor activo es particularmente perspicaz, ya que demuestra que el capitalismo no es simplemente un sistema económico, sino que es un sistema espacial.
Sin embargo, la obra tiene algunas limitaciones. Aunque el análisis de Harvey sobre la expansión del capitalismo a nivel global es generalmente acertado, a veces puede parecer un tanto determinista. El autor tiende a enfatizar el papel del capital en la determinación de los procesos espaciales, sin prestar suficiente atención a las acciones de los individuos, los grupos sociales y los estados. Además, la obra podría beneficiarse de un análisis más detallado de las consecuencias sociales y ambientales de la expansión del capitalismo a nivel global.
A pesar de estas limitaciones, «Espacios del Capitalismo Global» sigue siendo un libro esencial para cualquier persona interesada en comprender la economía global. La obra ofrece herramientas importantes para analizar las dinámicas territoriales, para comprender las relaciones de poder que se manifiestan en el espacio, y para cuestionar las narrativas dominantes sobre el desarrollo y la globalización. Se recomienda la lectura, sin embargo, complementándola con otras perspectivas y análisis que permitan una comprensión más completa y matizada de la complejidad del sistema capitalista global. Es un libro que invita a la reflexión y a la acción, y que nos ayuda a comprender cómo podemos contribuir a construir un futuro más justo y sostenible.

