El «Epistolario» se estructura cronológicamente, siguiendo el desarrollo de los acontecimientos en Madrid durante el año 1931. La narración se basa en las cartas que Preliochka escribe a sus amigos y familiares, detallando sus impresiones sobre la proclamación de la República, los eventos políticos que se desarrollan en la capital y sus observaciones sobre la vida cotidiana de la ciudad. La mayoría de las cartas se escriben en los días inmediatamente posteriores a la proclamación, lo que permite al lector ser testigo en primera persona del efervescente ambiente de Madrid.
Las primeras cartas reflejan una mezcla de
en un momento de transición, un momento en el que el futuro de España pendía de un hilo. A través de sus palabras, el lector se siente parte de la historia, experimentando las emociones y los pensamientos de Preliochka como si fuera un testigo directo de los acontecimientos.
Las cartas revelan una visión muy particular del ambiente político de la época. Mientras que los relatos oficiales a menudo estaban marcados por la propaganda y la ideología, las palabras de Preliochka ofrecen una visión mucho más matizada y realista. Ella no se limita a elogiar la República, sino que también critica sus fallos y deficiencias. Ella no se identifica con ningún partido político, sino que se mantiene al margen, observando y analizando los acontecimientos con una mirada crítica y escéptica. Su independencia y su honestidad intelectual son, quizás, lo que hace que su «Epistolario» sea tan valioso e importante. En una de sus últimas cartas, escribe: «La República es un experimento. Un experimento peligroso. Pero también es una oportunidad. Una oportunidad para demostrar que España puede ser otra cosa. Una España más justa, más libre, más humana.
