El «Epistolario. Vi» se centra en el período de consolidación de la «Obra de Dios» entre 1918 y 1924, una época crucial en la que la iniciativa, iniciada en 1917 con la aprobación diocesana en Jaén, experimentaba un crecimiento exponencial. El volumen recopila alrededor de
de Poveda y de su método de trabajo. Se revela un hombre profundamente religioso, incansable en su labor, pero también consciente de sus limitaciones, que a menudo confesaba su debilidad física y psíquica, pidiendo una mejor salud para poder seguir adelante. Es un testimonio de resiliencia y de una fe inquebrantable, incluso en las circunstancias más adversas.
El epistolario del periodo 1918-1924 no es solo una colección de comunicaciones; es un retrato psicológico del fundador de la «Obra de Dios». A través de las cartas, emerge un hombre de sensibilidad extrema, capaz de percibir las necesidades más básicas de las personas, desde la enfermedad y el fracaso, hasta la injusticia y la persecución. Se revela una profunda empatía que lo impulsaba a actuar, a ofrecer ayuda y consuelo a quienes lo necesitaban. Esta sensibilidad se refleja en muchas de las cartas, donde Poveda se muestra preocupado por el bienestar de sus formados, de sus colaboradores, e incluso de sus adversarios.
Un aspecto especialmente revelador del epistolario es la forma en que Poveda abordaba sus propias limitaciones. No se escondía detrás de una imagen de fortaleza inquebrantable; al contrario, confesaba abiertamente su debilidad física y psíquica. «Ojalá que sepa aprovecharme de este alimento», escribe, pidiendo salud para poder seguir trabajando. Esta honestidad, esta humildad, no eran signos de debilidad, sino de una profunda conciencia de la propia mortalidad y de la necesidad de depender de la gracia divina. Esta admisión de vulnerabilidad, junto con su solicitud constante de salud, nos proporciona una imagen más humana y comprensible del fundador de la “Obra de Dios”.
Opinión Crítica de Epistolario. Vi: Un Legado Valioso y una Nueva Perspectiva
“Epistolario. Vi” representa un valioso legado para los estudiosos de San Pedro Poveda y de la historia de la Iglesia. La riqueza de las cartas, la mayoría inéditas, ofrece una perspectiva única sobre la vida y el pensamiento de este jiennense, y permite un conocimiento más profundo de la evolución de la “Obra de Dios”. La inclusión de este volumen en la Edición Crítica de las Obras de Poveda es, por tanto, una contribución esencial al canon académico.
Sin embargo, el libro no está exento de desafíos. La lectura de tantas cartas, algunas de ellas redactadas con un lenguaje formal y una estructura sintáctica compleja, puede resultar un poco densa para el lector no especializado. No obstante, la cuidada presentación del texto, la inclusión de notas explicativas y la bibliografía complementaria facilitan la comprensión del material. Se recomienda leer el epistolario con paciencia y dedicación, disfrutando de la oportunidad de adentrarse en la mente y el corazón de un hombre que dedicó su vida a servir a Dios y a la humanidad. Se podría mejorar la inclusión de imágenes o ilustraciones, que ayudarían a contextualizar el período histórico y a dar vida a las cartas.
“Epistolario. Vi” es una obra imprescindible para cualquier persona interesada en la historia de la “Obra de Dios” y en la vida de San Pedro Poveda. Nos ofrece una imagen más completa y matizada de este jiennense, y nos recuerda la importancia de la fe, la humildad, la solidaridad y la perseverancia.
