El libro se centra en dos ejes fundamentales: la comprensión profunda de la
como un proceso activo y no pasivo. El terapeuta no debe limitarse a hacer preguntas abiertas, sino que debe establecer una relación de confianza y respeto mutuo, y debe observar atentamente la conducta del paciente. La
. El terapeuta debe tener en cuenta el entorno social, cultural y familiar del paciente, así como su estado de salud física. La información obtenida en la entrevista debe ser integrada con los datos obtenidos a través de otras fuentes, como la historia clínica del paciente o los informes de otros profesionales. El libro promueve una visión integradora, donde la información de la entrevista se combina con los datos de otros instrumentos, incluyendo tests proyectivos, escalas de evaluación, y otros recursos.
Pérez-Sánchez también presta especial atención a la
Considerar otras formas de resistencia al cambio, como la negación, la racionalización, o el desplazamiento.
