El bandolerismo andaluz, un fenómeno que fascinó y aterrorizó a España a principios del siglo XX, siempre ha tenido un magnetismo particular. Más allá de la figura del forajido, la historia de los pernales se entrelaza con la pobreza, la injusticia social, la desintegración de la propiedad rural y una profunda crisis de valores. “En Busca del Pernales” de Enrique Mullor de Quesada, publicado por Espuela de Plata, no es simplemente la crónica de una persecución; es una inmersión profunda en un período turbulento de la historia española, un testimonio vital de un tiempo de contrastes y de la lucha por entender las raíces de la violencia. La obra, ahora recuperada y publicada en libro, nos presenta una narrativa potente que combina la crónica periodística con un análisis sociológico y, sobre todo, una aguda observación de la condición humana.
Este libro, fruto de un viaje apasionante y lleno de incidentes, es mucho más que un relato de aventuras y persecuciones. Representa un esfuerzo por comprender la complejidad de una época marcada por tensiones sociales, la ineficacia del estado y la marginalización de amplios sectores de la población. A través de los ojos de Mullor de Quesada, el lector experimenta en primera persona la atmósfera de la Andalucía rural de 1907, donde la ley se quebranta, la justicia es una promesa vacía y los sueños de un futuro mejor se desvanecen con la huida de los bandidos. La obra, ahora disponible de forma completa, es un valioso documento histórico y una lectura obligada para cualquier persona interesada en la historia de España y la cultura andaluza.
La historia que nos narra Mullor de Quesada se sitúa en el ardiente verano de 1907, durante la presidencia del conservador Antonio Maura. La creciente ola de delitos cometidos por los bandoleros andaluces, y la aparente impunidad con la que operaban, había generado un escándalo que amenazaba la estabilidad del gobierno. Maura, consciente de la alarma que se estaba produciendo, movilizó a miles de guardias civiles con el objetivo de dar caza a estos forajidos y poner fin a la «impunidad» que había caracterizado su actividad. Sin embargo, la captura de los bandidos, en lugar de resolver el problema, parecía estar alimentando la leyenda y el atractivo que tenían entre la población más pobre y desfavorecida de Andalucía.
La culminación de esta campaña represiva es el periplo del periodista Enrique Mullor de Quesada, enviado por el diario España Nueva para intentar obtener una entrevista con el propio Francisco Ríos González, alias Pernales, el líder de la última y más audaz cuadrilla de bandoleros. El objetivo del periodista no era simplemente conseguir una entrevista, sino también comprender la motivación detrás de la actividad criminal de los forajidos, investigar las causas que habían llevado a hombres como Ríos González y otros miembros de su banda a tomar un camino tan peligroso. El viaje de Mullor de Quesada se convierte, por tanto, en una intrincada red de encuentros, persecuciones, detenciones y enfrentamientos, un reflejo de la propia atmósfera de Andalucía rural en ese momento.
La secuencia de acontecimientos que nos relata Mullor de Quesada es increíblemente dramática. El periodista, acompañado por un respetable guardia civil, se adentra en el corazón del territorio controlado por los pernales. La persecución se intensifica, culminando en un tenso enfrentamiento que culmina en la muerte de los fugitivos. La última batalla, en la que fueron abatidos en la sierra de Alcaraz, es el clímax de la narración, y marca el fin de la leyenda de Pernales. Pero más allá del desenlace, la historia de la persecución periodística se convierte en una radiografía del bandolerismo y sus causas, una reflexión sobre la sociedad de la época, y una denuncia de la situación de marginalidad que enfrentaban muchos andaluces.
El libro no se limita a contar la crónica de una persecución; mientras que la historia de la búsqueda de Pernales y sus compañeros se enriquece con detalles impactantes, Mullor de Quesada utiliza este viaje como excusa para explorar la compleja realidad de la Andalucía rural a principios del siglo XX. La narración se desarrolla a través de una serie de encuentros y observaciones, mostrando la desintegración de la propiedad rural, la pobreza extrema que empujaba a muchos jornaleros a la criminalidad, y la falta de soluciones por parte del gobierno y las autoridades. El periodista se sumerge en el mundo de los jornaleros, de los campesinos desposeídos, y de las pequeñas comunidades que se vieron afectadas por la actividad de los bandoleros.
La obra es rica en detalles descriptivos de la vida en la sierra de Alcaraz, pintando un retrato vívido de la vida cotidiana, los hábitos, las costumbres, y las creencias de la gente de la zona. El autor describe con detalle los paisajes áridos y montañosos, los pueblos pequeños y aislados, la arquitectura tradicional, y los trabajos que realizaban los habitantes. Pero más allá de la descripción del paisaje, Mullor de Quesada analiza la situación social y económica de la zona, mostrando la falta de oportunidades, la discriminación, y la injusticia que sufrían los jornaleros.
El periodista se convierte, en esencia, en un testigo de la situación de la Andalucía rural. A través de sus observaciones y entrevistas, revela las causas que habían llevado a hombres como Pernales a tomar un camino de la ilegalidad. El autor argumenta que la situación de marginación y pobreza era una de las principales causas del bandolerismo, y que la falta de soluciones por parte del gobierno y las autoridades había contribuido a crear un ambiente de desesperación y resentimiento. El libro se convierte, por tanto, en un documento histórico valioso, que nos permite comprender las causas del bandolerismo en Andalucía, y que nos invita a reflexionar sobre las consecuencias de la injusticia social y la falta de oportunidades.
Opinión Crítica de En Busca Del Pernales
“En Busca del Pernales” es una obra maestra del periodismo literario. El libro no solo es una crónica de una persecución, sino también una profunda reflexión sobre la sociedad de la época. Mullor de Quesada, con su estilo claro, conciso y evocador, logra transportar al lector a la Andalucía rural de 1907, y permite que este experimente en primera persona la atmósfera de tensión, peligro y desesperación que caracterizaba ese tiempo. La obra es un ejemplo de cómo el periodismo puede ser más que simplemente informar; puede ser una herramienta para la investigación, la denuncia y la comprensión.
El libro destaca por su capacidad para humanizar a los bandoleros. Mullor de Quesada no los presenta como simples criminales, sino como hombres desesperados, víctimas de una sociedad injusta y de una clase política corrupta. A través de sus observaciones y entrevistas, el periodista revela las motivaciones detrás de la actividad criminal de los forajidos, y nos hace comprender que muchos de ellos eran simplemente hombres que buscaban una vida mejor, pero que no tenían ninguna otra opción. La obra es, por tanto, un testamento a la importancia de la empatía y la comprensión en el periodismo.
No obstante, la obra no está exenta de críticas. Algunos críticos han argumentado que el periodista se ha dejado influir demasiado por la leyenda de Pernales, y que ha magnificado la figura del bandolero, convirtiéndolo en un héroe romántico. Sin embargo, esta crítica es, en cierto modo, justificada. Mullor de Quesada, consciente de la leyenda que rodeaba a Pernales, ha hecho un esfuerzo por humanizarlo, pero no ha logrado, sin embargo, ocultar su figura carismática y su audacia. No obstante, el hecho de que haya realizado este esfuerzo es un testimonio de la calidad literaria de la obra. «En Busca del Pernales» es un libro que merece ser leído y releído, y que puede ser considerado un clásico del periodismo literario español.

