«El Verano Que Volvimos A Alegranza» de María Fernández-Miranda se presenta como una novela evocadora y profundamente personal. La obra nos sumerge en un universo donde la memoria, el olfato y el paisaje asturiano se entrelazan para explorar temas como la identidad, el legado familiar y la búsqueda de sentido en la vida. La novela, publicada por Plaza & Janes Editores, promete una experiencia de lectura que trasciende la simple narrativa, invitando al lector a un viaje sensorial y emocional. El libro nos recuerda que las historias, al igual que los buenos perfumes, son esenciales para comprender nuestro pasado y construir nuestro presente.
La obra, escrita con una prosa delicada y rica en detalles, explora las complejidades de las relaciones familiares, el impacto del entorno en la personalidad y la importancia de conectar con las raíces. Fernández-Miranda consigue construir una atmósfera onírica y sugestiva, utilizando el lenguaje de manera magistral para transportarnos a la casa de indianos de Alegranza y sumergirnos en las vidas de sus personajes. El libro es una invitación a reflexionar sobre el tiempo, el destino y la belleza de los pequeños momentos.
La historia se centra en Leandra, una editora de moda de treinta y cinco años que vive una profunda crisis existencial. Tras una ruptura con su marido, la pérdida de la ilusión por su trabajo y la muerte dramática de su tía Valentina, Leandra busca respuestas a esta crisis. En un acto de introspección y búsqueda de identidad, decide aceptar un reto inusual: pasar un verano en Alegranza, una casa de indianos construida por su abuelo Tomás en el pequeño pueblo asturiano de Colunga.
Esta decisión la lleva a un acuerdo con Jean Luc Peltier, un prestigioso perfumista, quien le propone elaborar un cologne que la ayude a definir su propia identidad. La idea surge de la profunda conexión que Leandra siente con los olores de su infancia: el rosa silvestre, la hortensia, la madreselva. aromas que la transportan a momentos de felicidad y memoria. La novela explora así la idea de que los olores pueden ser poderosos catalizadores de la memoria y de la identidad. A medida que Leandra se sumerge en este proyecto, comienza a desentrañar los secretos familiares, a reconstruir la historia de su abuelo Tomás y a comprender mejor su propio pasado.
La búsqueda del cologne se convierte en una investigación sobre la familia, sus orígenes y sus secretos. Leandra descubre que su abuelo, un hombre viajero y aventurero, llegó a América con la misma determinación y soledad que sintió al emprender su proyecto de construir Alegranza en Asturias. La casa, que se ha mantenido desocupada durante décadas, se convierte en el escenario perfecto para este viaje personal. A través de fragmentos de recuerdos, conversaciones con vecinos del pueblo y la exploración de los rincones de la casa, Leandra va desvelando capas de historias y secretos, creando una trama que combina elementos de realismo mágico y novela familiar. La novela está llena de simbolismo y metáforas relacionadas con el olfato y el perfume, convirtiéndose en un elemento clave para la trama y el desarrollo de los personajes.
El libro está estructurado como un viaje en el tiempo y en el espacio, donde Leandra recorre tanto los paisajes de Asturias como las memorias de su familia. La novela se desarrolla a través de la exploración de Alegranza, la casa de indianos, que sirve como un microcosmos de la historia familiar y como un punto de partida para la introspección de Leandra. A medida que avanza la trama, el lector se adentra en el pasado, descubriendo las vidas de los antepasados de Leandra y las razones de su viaje a América.
La casa, desolada y llena de recuerdos, se convierte en un lugar de encuentro con el pasado. Leandra, a través de la elaboración del cologne, se enfrenta a su propia identidad, a sus miedos y a sus deseos. La novela explora la idea de que el perfume puede ser un puente entre el pasado y el presente, permitiendo a los personajes conectar con sus raíces y con sus emociones más profundas. La relación entre Leandra y Jean Luc Peltier, el perfumista, es un elemento clave de la novela. Él actúa como un guía y un mentor, ayudándola a comprender el poder del olfato y a descubrir su propio camino.
La trama se complica con la aparición de nuevos personajes y revelaciones sobre el pasado de la familia. Se descubre, por ejemplo, la historia de amor entre el abuelo Tomás y una mujer de Lanzarote, lo que explica el nombre de la casa y su conexión con el paisaje volcánico. Este viaje a las Islas Canarias sirve como una metáfora del viaje personal de Leandra, una búsqueda de identidad y de conexión con sus orígenes. La novela culmina con una revelación impactante sobre la muerte de la tía Valentina, que explica las circunstancias dramáticas y la relación entre ella y el abuelo Tomás.
Opinión Crítica de El Verano Que Volvimos A Alegranza
«El Verano Que Volvimos A Alegranza» de María Fernández-Miranda es una novela exquisita y conmovedora, que destaca por su prosa delicada, su estructura narrativa inteligente y sus personajes complejos. La autora consigue crear una atmósfera onírica y sugestiva, que nos transporta a la casa de indianos de Alegranza y sumerge al lector en las vidas de sus personajes. El libro es una obra que invita a la reflexión sobre temas universales como la identidad, el legado familiar, el amor, el tiempo y la memoria.
La novela combina elementos del realismo mágico con la novela familiar, creando una trama que es a la vez fascinante y conmovedora. El uso del olfato como elemento central de la trama es particularmente ingenioso y efectivo. A través del cologne, Leandra se enfrenta a su propio pasado, descubre los secretos de su familia y reconstruye su identidad. La relación entre Leandra y Jean Luc Peltier, el perfumista, es un personaje particularmente atractivo, que aporta dinamismo y complejidad a la novela. Considerando que, como señala Maribel Verdú, «solo lees en dos días, cuando lo que quisieras es no salir de ese universo único”, la novela es, sin duda, una lectura sumamente adictiva.
«El Verano Que Volvimos A Alegranza» es una obra que merece ser leída y releída. Es un libro que nos recuerda que los secretos familiares pueden ser tan poderosos como los perfumes, y que el pasado siempre está presente en nuestras vidas, moldeando nuestro presente y nuestro futuro. La novela es una joya literaria que nos recuerda la importancia de conectar con nuestras raíces y de valorar los pequeños momentos de la vida. Es una lectura ideal para el verano, que nos transporta a un universo mágico y lleno de emociones.

