La historia comienza con una conmoción en el Partido Papilar, donde se descubre que la Tesorería ha sido desvalijada. La suma del dinero robado es considerable, lo que pone en alerta a los mandamases y a la propia policía. Mortadelo, como siempre, es el encargado de encargarse de la investigación, aunque su incompetencia y su tendencia a meterse en líos lo convierten en el elemento más impredecible de la operación. Filemón, por su parte, se limita a ser el fiel compañero, a veces ofendido por las travesuras de Mortadelo, pero siempre dispuesto a participar en las desventuras.
El Súper, con su habitual desconfianza hacia Mortadelo, le encomienda la tarea de seguir al presunto culpable, un individuo excéntrico que, según las sospechas, podría estar detrás de la desaparición del dinero. Este personaje, con su particular modo de actuar, –un gesto característico de hacer la peineta con el dedo– convence al Súper de que es, sin duda, el responsable. La investigación se complica cuando se descubre que el individuo está relacionado con varios funcionarios del gobierno, incluyendo al Ministro del Peculio, Mamerto Rojoy, y Demetria Costipal, personajes que añaden una capa de intriga y corrupción a la trama.
La historia se desarrolla con la típica combinación de situaciones absurdas, persecuciones cómicas y diálogos ingeniosos que caracterizan a la saga de Mortadelo y Filemón. La investigación se convierte en un auténtico caos, con Mortadelo y Filemón en el centro de una red de sospechas y mentiras. El Súper, frustrado por la incapacidad de Mortadelo para encontrar al culpable, intenta, sin éxito, controlar la situación, reforzando la dinámica entre el espía y su torpe compañero. Al final, la búsqueda del tesoro robado se convierte en una aventura llena de sorpresas y giros inesperados, en la que se desentrañan secretos y se revelan las verdaderas intenciones de los personajes.
La trama se centra en la búsqueda del dinero robado, pero también en la revelación de una posible conspiración que involucra a altos cargos del gobierno. Mortadelo, impulsivo y poco inteligente, se convierte en el protagonista de un misterio político, donde el dinero es solo un peón en un juego mucho más complejo. La actitud del Súper, desconfiado y con frecuencia exasperado por la ineptitud de Mortadelo, se convierte en un elemento clave, aumentando la tensión y el humor de la historia.
A medida que avanza la investigación, se descubren detalles sobre el pasado del presunto culpable, revelando una red de corrupción que se extiende por los más altos niveles del gobierno. Las sospechas recaen sobre Mamerto Rojoy y Demetria Costipal, cuyas acciones y tratos suponen un importante obstáculo para la investigación. La combinación de estos personajes, que añaden un trasfondo de intriga y corrupción, crea una atmósfera de suspense que se mezcla con el humor característico de la saga.
La historia culmina con un final inesperado, donde Mortadelo, gracias a su torpeza y a su habilidad para meterse en problemas, logra desenmascarar al verdadero culpable y recuperar el dinero robado. El Súper, aunque frustrado por la rapidez con la que Mortadelo logra el objetivo, reconoce, aunque sea por un momento, su valor como espía. El desenlace, al igual que muchas de las historias de Mortadelo y Filemón, se caracteriza por su absurdo y su humor, y por la demostración de que, a pesar de sus limitaciones, Mortadelo siempre encuentra la manera de resolver los problemas.
Opinión Crítica de El Tesorero (Ole! Mortadelo 202): Humor, Clásico y Respeto a la Tradición
“El Tesorero (Ole! Mortadelo 202)” es, sin duda, una entrega que cumple con las expectativas que genera la saga. Francisco Ibañez mantiene su estilo inconfundible, creando situaciones absurdas y personajes entrañables que han conquistado a generaciones de lectores. La trama, aunque sencilla, está bien construida y ofrece un buen equilibrio entre la comedia y el suspense, permitiendo al lector sumergirse en el universo de Mortadelo y Filemón.
La historia funciona gracias a la dinámica entre los personajes, que es el corazón de la saga. La relación entre Mortadelo y Filemón, con sus constantes discusiones y sus momentos de complicidad, es siempre divertida y crea una atmósfera de familiaridad. El Súper, como figura de autoridad frustrada, también es un personaje muy bien definido, y su desconfianza hacia Mortadelo es un elemento fundamental de la historia.
Es importante destacar que “El Tesorero” es una buena muestra del legado de la colección «Olé! Mortadelo». La variedad de personajes que aparecen en la historia, desde los grandes clásicos hasta los más recientes, demuestra la riqueza y la longevidad de la saga. La historia refleja también la tradición de Bruguera, la que siempre ha sabido conservar la esencia de los personajes y el estilo humorístico característico de la editorial. “El Tesorero” es una lectura agradable y entretenida, que cumple con las expectativas de los fans y de los nuevos lectores. Se recomienda para aquellos que buscan un buen rato de lectura y una dosis de humor.

