“El Hijo Del Chófer” se centra en la vida de Alfons Quintà, un periodista y abogado que, a lo largo de su carrera, se convirtió en una figura clave en el ecosistema mediático catalán. El libro reconstruye su trayectoria desde sus inicios como periodista de prestigio durante la Transición, hasta su muerte trágica en 2016, un episodio que sirve como un macabro epílogo a una vida marcada por el éxito, la controversia y las sombras.
Quintà, nacido en 1943, acabó por convertirse en una figura central en la política y los medios catalanes. El libro detalla su ascenso meteórico, iniciado con su trabajo para «El Mundo» y posteriormente ligado al diario «El País», donde destapó el Caso Banca Catalana –un escándalo de corrupción que involucró a altos funcionarios y empresarios catalanes–. Este caso, que revelaba la falta de control y la influencia del sector financiero, se convirtió en la piedra angular de su carrera, consolidándolo como un periodista capaz de “hacer caer” a aquellos que se encontraban en su camino. Sin embargo, su trabajo no se limitó a la mera denuncia de irregularidades; se convirtió en un intermediario clave entre los intereses políticos y financieros, un “consejere” que saboreaba la influencia y el poder que le otorgaba su conocimiento de las “cloacas”.
A continuación, Quintà se incorporó a la televisión autonómica catalana, donde, según sus propias palabras, su conocimiento de las “trastiendas del conseguir” le permitió ser nombrado director. Esta etapa, marcada por la tensión entre la profesionalidad periodística y la lealtad al gobierno convergente, le permitió ejercer un control considerable sobre la programación y las decisiones editoriales. La creación de «El Observador», un medio afín al gobierno convergente, y su posterior hegemonía, evidencian la influencia que Quintà había logrado ejercer sobre el panorama mediático catalán. Sin embargo, esta hegemonía también fue objeto de críticas, ya que se le acusaba de favorecer una determinada línea editorial y de reprimir voces disidentes.
El libro revela la complejidad de esta figura, mostrando cómo su talento y ambición, combinados con su capacidad para establecer relaciones con personas influyentes, le permitieron alcanzar el éxito, pero también lo arrastraron a una espiral de corrupción y manipulación. Su final, trágico y violento, ilustra las consecuencias de esta vida dedicada al conseguir, un colofón que lo convierte en un símbolo de la hipocresía y la ambición desmedida.
“El Hijo Del Chófer” es, en esencia, una investigación sobre la erosión de la ética en el periodismo catalán, y sobre cómo el acceso al poder puede corromper incluso a los profesionales más respetados. La narrativa de Jordi Amat construye un retrato complejo y multifacético de Alfons Quintà, desmitificando la imagen del periodista idealista y mostrando las contradicciones y las ambigüedades que definieron su vida.
El libro se centra en el periodo en que Quintà sirvió como delegado de «El País» en Cataluña, un cargo que le permitió establecer contactos con los círculos más influyentes de la sociedad catalana. Esta posición le otorgó un acceso privilegiado a la información y le permitió ejercer una influencia considerable sobre la política y los medios de comunicación. Sin embargo, este acceso también le permitió ser testigo de actos de corrupción y de manipulación, y eventualmente, participar en ellos. La destapación del Caso Banca Catalana no solo consolidó su reputación como un periodista valiente, sino que también le abrió las puertas a un mundo de intereses políticos y financieros, donde la ética periodística se volvía un mero accesorio.
La designación de Quintà como director de la televisión autonómica catalana, también durante la etapa del gobierno convergente, le proporcionó un control aún mayor sobre la programación y las decisiones editoriales. La narración del libro revela la tensión que existía entre la profesionalidad periodística y la lealtad política, y cómo Quintà utilizó su conocimiento de las «trastiendas del conseguir» para favorecer los intereses del gobierno. La creación de “El Observador”, un medio afín al gobierno convergente, representa un momento clave en su carrera, consolidando su poder e influencia en el panorama mediático catalán. Sin embargo, esta hegemonía también fue objeto de críticas, ya que se le acusaba de censurar voces disidentes y de promulgar una agenda política.
Finalmente, la muerte trágica de Quintà, producto de un asesinato por su expareja y un suicidio, sirve como un brutal recordatorio de las consecuencias de una vida dedicada al conseguir. La narrativa del libro sugiere que su obsesión por el poder, su deseo de influir en la política y los medios, y su incapacidad para resistir a las tentaciones del poder, lo llevaron a un trágico final. La escena final no es solo un acto de violencia, sino una consecuencia lógica de una vida dedicada a la manipulación y el conseguir, un «hijo del chofer» en el sentido más oscuro de la palabra.
Opinión Crítica de El Hijo Del Chófer: Entre laficción y la realidad
“El Hijo Del Chófer” no es simplemente una biografía, es un thriller político que funciona a la perfección. Jordi Amat ha logrado, a través de una narrativa ágil y con un ritmo narrativo impecable, dar vida a una historia que, en el fondo, es una denuncia de la corrupción y la manipulación del poder. El libro es una obra ambiciosa que, además de reconstruir la vida de Alfons Quintà, nos ofrece una reflexión sobre el papel del periodismo en la sociedad y sobre la fragilidad de la ética profesional.
La fuerza del libro reside en la capacidad de Amat para «personificar» a Quintà, creando un personaje complejo y contradictorio, que, en muchos aspectos, refleja la realidad de la política catalana durante la época de Pujol. Quintà no es un villano absoluto, sino un hombre ambicioso y talentoso, que, actuando en un entorno plagado de corrupción y manipulación, terminó causando un daño irreparable. Amat no lo condena, sino que lo explora con empatía y comprensión, mostrando las tensiones y los dilemas que enfrentó.
La novela es un verdadero testimonio de los «cloacas del conseguir», un metáfora que describe con precisión la red de influencias y poderes que regó la política catalana durante la Transición y la post-Pujol. Amat nos muestra cómo el acceso al poder puede corromper incluso a los periodistas más respetados, y cómo la ética periodística puede ser manipulada para servir a intereses políticos y financieros.
En cuanto a las recomendaciones, “El Hijo del Chófer” es una lectura imprescindible para aquellos que deseen comprender la historia de la política catalana y para aquellos que estén interesados en la dinámica del poder y la corrupción. Es una obra que invita a la reflexión y que nos confronta con la fragilidad de la ética y la importancia de la transparencia y la responsabilidad. Sin embargo, la narrativa puede resultar un poco pesada en algunos pasajes, y el ritmo narrativo puede seririducido. un libro muy recomendable.

