Greenblatt comienza su análisis examinando la Inglaterra isabelina, una época marcada por una profunda religiosidad, una fuerte tradición de teatro popular y una compleja estructura social. La Reforma había impactado profundamente en la sociedad, creando una atmósfera de incesante debate y conflicto entre católicos y protestantes. Este clima de tensión religiosa, sumado a la influencia de figuras como Maquiavelo y sus ideas sobre el poder y la ambición, se filtran de manera palpable en las tragedias de Shakespeare, especialmente en obras como Macbeth y Hamlet. El autor argumenta que Shakespeare no solo reflejo el mundo de su tiempo, sino que lo transformó, elevando temas universales como la ambición, el honor, la venganza y la locura a un nivel de conciencia y emoción sin precedentes.
El libro se basa en un riguroso estudio de la obra de Shakespeare y de la de sus contemporáneos, como Christopher Marlowe y Ben Jonson. Greenblatt examina cuidadosamente los textos, desvelando sus múltiples capas de significado y su profundo conocimiento de la mitología clásica, la historia y la filosofía. El autor no se limita a interpretar las obras, sino que las utiliza como herramientas para reconstruir la vida y el pensamiento de Shakespeare. En particular, Greenblatt se enfoca en el «culto a las imágenes» que caracterizaba a la época isabelina, la creencia en el poder de las imágenes para influir en el mundo real. Esta creencia se refleja en las obras de Shakespeare, donde las imágenes son utilizadas para crear un efecto dramático y para transmitir ideas complejas. La obra de Shakespeare, por lo tanto, se convierte en un espejo que refleja las preocupaciones y las aspiraciones de la sociedad isabelina.
La investigación de Greenblatt no solo se centra en la obra escrita, sino que también examina la evidencia arqueológica y documental disponible. Analiza la «Casa de Anne Hathaway», el yacimiento arqueológico del «Greyfriars Playhouse», y la correspondencia de Shakespeare para obtener una comprensión más completa de su vida. Esta metodología multidimensional contribuye a fortalecer la hipótesis inicial del autor, proporcionando evidencia tangible que apoya su interpretación de la vida y el pensamiento de Shakespeare. El libro es, en esencia, un testimonio deloculto del rigor académico y de la pasión por la investigación histórica.
Greenblatt sostiene que Shakespeare no fue un mero observador de su tiempo, sino un agente activo que contribuyó a moldearlo. La influencia de la Teurgia, la práctica mágica que buscaba el contacto con lo divino, también es explorada, sugiriendo que Shakespeare podría haber sido, en cierto sentido, un practicante de esta disciplina. Esta exploración, junto con la idea de «culto a las imágenes», apunta a Shakespeare como un individuo extraordinariamente sensible al mundo simbólico, y capaz de manipularlo a través de su arte.
El autor argumenta que la vida personal de Shakespeare, aunque envuelta en misterio, influyó directamente en la creación de sus obras. La destrucción de la casa de Anne Hathaway por un incendio, por ejemplo, parece haber inspirado la tragedia Hamlet. Asimismo, el ambiente de lucha por el poder y la ambición que dominaba el reinado de Isabel I se refleja en sus comedias y tragedias. Greenblatt demuestra que Shakespeare no solo entendía la complejidad de la naturaleza humana, sino que también la expresaba con una profundidad y una emoción sin precedentes. El libro, por lo tanto, no es simplemente un estudio de la obra de Shakespeare, sino una investigación profunda y sorprendentemente perspicaz de su vida y su tiempo.
El autor se centra en la «fábula del espejo», la idea de que las obras de Shakespeare son como espejos que reflejan la condición humana. La «Teoría de la Imaginación» de John Dee, un hombre de ciencia y magia, también se examina en detalle, sugiriendo que Shakespeare utilizó esta teoría para crear un espacio simbólico donde los personajes podían explorar sus profundidades más íntimas. Además, el libro ofrece un análisis detallado de la «Compañía de los Lord Chamberlain’s Men», el grupo de teatro que gestionaba las obras de Shakespeare. Greenblatt describe cómo esta compañía era más que un simplemente grupo teatral; era un complejo entorno social y económico que influyó profundamente en la obra de Shakespeare.
Opinión Crítica de El Espejo De Un Hombre: Vida, Obra Y Epoca De William Shakespeare
Greenblatt logra un equilibrio magistral entre el análisis literario y la investigación histórica, ofreciendo una interpretación innovadora y fascinante de la vida y obra de Shakespeare. La obra es “asombrosamente buena, ” y como lo describe Adam Gopnik, es “el estudio más colosalmente apasionado que he leído jamás.” La investigación está sumamente bien documentada, y la narrativa es tanto informativa como enganchadora. En “El Espejo De Un Hombre, ” Greenblatt ha creado un trabajo verdaderamente sorprendente, que no solo desentraña los secretos de la vida de Shakespeare, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre la obra del dramaturgo. Si bien algunos críticos han argumentado que la obra es demasiado especulativa, la profundidad de la investigación de Greenblatt y su claridad narrativa la hacen sumamente convincente.
