El libro se estructura como una exploración exhaustiva de la literatura clásica, pero lejos de un mero catálogo de autores, Narbona utiliza cada texto como punto de partida para un análisis profundo y a menudo sorprendente. La estructura no es cronológica ni temática, sino más bien intuitiva, guiada por el criterio de la “asombro”. Se parte de una
más amplio, analizando las influencias que las moldearon y las consecuencias que tuvieron en la sociedad de su tiempo. Además, la obra está llena de
. Narbona examina la relación entre la vida y la obra, argumentando que la literatura surge de la experiencia vital y que, a su vez, la literatura puede transformarla. El autor da un peso importante a la
en el que fueron creadas. Este enfoque contextualizado permite al lector comprender la obra en su totalidad, apreciando la complejidad y la riqueza de la experiencia humana. Asimismo, la obra se destaca por su estilo de escritura, claro, conciso y apasionado. El autor escribe con entusiasmo y convicción, transmitiendo su amor por la literatura al lector. Sin embargo, puede considerarse que a veces el autor se excede en sus digresiones biográficas, lo que puede ralentizar el ritmo de la lectura. No obstante, estas pequeñas rarezas no restan valor a la obra.
“El Coleccionista de Asombros” es una obra que merece ser leída y releída. Es un libro que nos recuerda el valor de la literatura como fuente de conocimiento, de inspiración y de consuelo. Se recomienda especialmente a aquellos lectores que buscan una lectura más profunda y significativa, así como a aquellos que deseen descubrir o redescubrir la belleza y la sabiduría de la literatura clásica. Se lo recomendaría a todos los lectores que busquen una lectura que les haga pensar, que les haga sentir y que les haga reflexionar sobre su propia vida.

