El libro se estructura en torno a la premisa de que la singularidad del aragonés no es un accidente lingüístico, sino la consecuencia de una intencionalidad política. Faci demuestra que, a pesar de compartir raíces románicas con otras lenguas de la región, como el catalán y el castellano, el aragonés evolucionó de forma autónoma, adquiriendo un registro oficial y escrito que le permitieron funcionar en todos los ámbitos de la vida del reino. El autor se basa en una minuciosa investigación de los archivos aragoneses, que contienen decenas de kilómetros de documentos, para ilustrar cómo esta lengua se utilizó sistemáticamente en la administración, el comercio, la justicia y la diplomacia.
La clave de la argumentación de Faci reside en la observación de que el aragonés se convirtió en la lengua de la Corona durante el periodo de expansión de Aragón. A medida que el reino se expandía, tanto territorial como en importancia económica y política, el aragonés adquirió un estatus privilegiado, reforzado por un uso consciente y deliberado en los documentos oficiales. No se trata de una lengua «natural» que evolucionó por sí sola; la influencia y el control de la Corona aragonesa fueron, en el fondo, los que moldearon la forma y el uso del aragonés. El autor documenta cómo este proceso de “oficialización” de la lengua se reflejó en la creación de un registro lingüístico específico, distinguible del catalán, del castellano, o de cualquier otra lengua utilizada en la región.
La obra también explora las razones detrás de esta particularidad lingüística. Faci identifica factores como el aislamiento geográfico, la estructura social del reino y la cultura de sus habitantes, como elementos que contribuyeron a la diferenciación del aragonés. El libro analiza cómo la Corona aragonesa, consciente de su singularidad, utilizó esta lengua como un símbolo de identidad y como una herramienta para proyectar su poder e influencia. Además, Faci destaca el papel del clero aragonés, que jugó un papel fundamental en la preservación y el desarrollo del aragonés como lengua culta y literaria.
El análisis de Faci no se limita a describir la evolución lingüística del aragonés; el libro proporciona un relato detallado de la construcción del Estado aragonés a través de la lengua. El autor argumenta que la utilización consciente del aragonés fue un factor determinante en la consolidación del poder real, en la creación de una identidad política y en la proyección del reino de Aragón en el mundo. Este proceso se realizó a través de la creación de instituciones y normas que promovían el uso del aragonés, tanto en la administración como en la cultura.
El libro se basa en un enfoque comparativo, mostrando cómo el aragonés se diferenció de otras lenguas de la región. Faci contrasta la evolución del aragonés con la del catalán, por ejemplo, demostrando que, aunque ambas lenguas compartieron raíces románicas, el aragonés desarrolló características propias que lo distinguieron, como un vocabulario más específico y una sintaxis diferente. Esta diferenciación no fue casual; fue resultado de la intencionalidad política de la Corona aragonesa, que buscaba afianzar su identidad y su poder. La obra también examina las implicaciones de esta singularidad lingüística para la historia del religiosismo en Aragón, mostrando cómo la lengua aragonés se convirtió en un vehículo de expresión religiosa y cultural.
La investigación de Faci abarca un amplio periodo, desde el siglo XIII hasta el XV, que se considera el periodo de mayor expansión y consolidación del reino de Aragón. Durante este periodo, el aragonés se convirtió en la lengua de la diplomacia, utilizada en los tratados y correspondencia entre la Corona aragonesa y otras potencias europeas. También se utilizó en la administración del reino, en los documentos judiciales y en la vida cotidiana de los habitantes del reino. El libro destaca la importancia de los “cartularies” (colecciones de documentos escritos sobre pergamino), como fuente fundamental de información sobre el aragonés medieval, ya que proporcionan un testimonio directo del uso de la lengua en diferentes ámbitos.
Opinión Crítica de El Aragones Medieval. Lengua Y Estado En El Reino De Aragón
«El Aragones Medieval. Lengua Y Estado En El Reino De Aragón» de Guillermo Tomás Faci es una obra fundamental para comprender la historia de Aragón, y, en particular, la importancia de la lengua en la construcción de su estado. La investigación del autor es rigurosa, basada en un exhaustivo análisis de los archivos aragoneses, y presenta una argumentación sólida y convincente. Sin embargo, la obra no está exenta de algunas críticas y consideraciones importantes.
Uno de los puntos fuertes del libro es su capacidad para desafiar la visión tradicional de la historia de las lenguas, donde la lengua se considera principalmente un subproducto de la evolución social y cultural, en lugar de un agente activo en la construcción del poder. Faci demuestra de manera clara y persuasiva que el aragonés no fue simplemente una variación dialectal, sino una herramienta política fundamental en la consolidación del reino de Aragón. No obstante, el autor podría haber profundizado aún más en la dimensión cultural de esta singularidad lingüística, explorando, por ejemplo, la relación entre el aragonés y la literatura medieval, o el papel de la lengua en la formación de una identidad cultural propia.
Además, el libro podría haber ofrecido un mayor detalle sobre las instituciones que se encargaron de la gestión del aragonés como lengua oficial. Aunque Faci describe la importancia de la Corona aragonesa, la obra podría haber examinado con mayor profundidad las “escuelas” o “corporaciones” que se encargaban de la formación de funcionarios y de la promoción del aragonés como lengua culta. Por último, aunque la obra se centra principalmente en el aragonés, sería interesante explorar brevemente la relación entre el aragonés y otras lenguas de la región, en particular, el catalán y el castellano, desde una perspectiva más comparativa. “El Aragones Medieval. Lengua Y Estado En El Reino De Aragón” es una lectura imprescindible para cualquiera que se interese por la historia de Aragón, y, sobre todo, por el papel fundamental que la lengua puede desempeñar en la construcción de un Estado. Recomendado para un público amplio, desde estudiantes de historia y filología, hasta aquellos interesados en comprender la complejidad de las relaciones entre lengua y poder.


