La novela se centra en cuatro artistas, figuras de la “generación sin suerte, ” que se encuentran recluidos en un garaje. Tras haber perdido sus sueños e ideales, son contactados por Folke Ingo, un escritor finlandés enamorado de España, que resulta ser el autor de las andanzas de los cuatro tipos. Ingo, un personaje fundamental, es el eje central de la trama y, a través de sus cartas y reflexiones, introduce al lector en un universo de paradojas y contradicciones. La presencia de Ingo es clave, pues él es la voz que da forma a los fragmentos y la lógica, aunque a menudo desordenada, a la narrativa.
La trama, a partir de ese punto, se complica al ser interpelado por una criatura extraña, que les propone un pacto siniestro. Esta figura, cuyo origen es ambiguo, actúa como catalizador, introduciendo a los personajes en una serie de acontecimientos que revelan la intrincada red de conexiones que los une. La narrativa no sigue un orden cronológico, sino que se construye a través de la acumulación de fragmentos, testimonios y recuerdos, creando una sensación de desorientación y de ambigüedad. La relación entre los personajes, marcada por la amistad, la desconfianza y el resentimiento, añade una capa de complejidad a la historia, al igual que las múltiples referencias a la historia y a la cultura.
La novela explora la interrelación entre la vida privada y la historia colectiva. A través de una vasta galería de personajes, muchos de ellos figuras históricas, se suceden escenas y situaciones que evocan los horrores y las contradicciones del pasado. Desde figuras de la Revolución Cubana hasta dictadores de todo el mundo, pasando por rebeldes con causa y líderes revolucionarios, la novela construye una suerte de «museo» de la historia, donde cada personaje representa una faceta de la condición humana. El efecto es impactante, y nos obliga a reflexionar sobre la naturaleza del poder, la responsabilidad y la memoria.
La estructura de la novela, con sus múltiples narradores y sus saltos en el tiempo, es fundamental para comprender su complejidad. A través de las notas a pie de página, el lector se enfrenta a una miríada de voces y perspectivas, que enriquecen la historia y la hacen más ambigua. Estas notas, escritas por un traductora española, su madre finesa, un burocrático profesor del Ministerio de Humanidades, los padres de uno de los artistas y el presidente del dance club de Amigos de Gregorio Morán, se interrelacionan para construir una visión más completa de los acontecimientos. Esta técnica narrativa, que recuerda a las «escrituras» de Jorge Luis Borges, crea un efecto de multiplicidad que desestabiliza la perspectiva del lector y le obliga a cuestionar sus propias certezas.
La novela no se limita a narrar una historia; busca evocar un sentimiento poético de la realidad. El uso de personajes históricos y contemporáneos, de figuras míticas y de personajes comunes, permite al autor construir una suerte de «mapa» de la memoria colectiva. La elección de estos personajes, a menudo contradictorios y polémicos, contribuye a crear una atmósfera de ambigüedad y de desconfianza. Se cuestionan las verdades establecidas, y se abordan temas como la culpa, la responsabilidad y la redención. La novela, aunque aparentemente caótica, está estructurada en torno a la figura de Folke Ingo, que actúa como un hilo conductor a través de toda la obra.
El «año del búfalo», que cae en 1973, representa un punto de inflexión en la historia, y es el eje central de la trama. La elección de este año, que se repite a lo largo de la novela, indica que la historia siempre vuelve sobre sí misma, y que el pasado nunca está realmente olvidado. Además, la presencia del búfalo, que simboliza la fuerza, la perseverancia y la resistencia, podría interpretarse como un símbolo de esperanza, en un mundo marcado por la destrucción y la desesperación. El uso de este símbolo refuerza la carga simbólica de la obra, y le otorga una dimensión trascendente.
Opinión Crítica de El Año Del Bufalo (Premio Herralde 2021)
“El Año del Búfalo” es una novela verdaderamente audaz y original, que desafía las convenciones narrativas y explora temas profundos y complejos. La obra de Javier Pérez Andujar es un ejemplo de lo que puede lograr una escritura inventiva, con aires put y erudición desenfrenada. Es un libro que requiere atención y esfuerzo por parte del lector, pero que recompensa al lector que se entrega a su particular lógica. La novela no busca proporcionar respuestas fáciles; más bien, busca provocar la reflexión y el debate.
A pesar de su complejidad, “El Año del Búfalo” es una novela conmovedora y profundamente humana. A través de la galería de personajes que la pueblan, Pérez Andujar nos muestra la fragilidad de la condición humana, la capacidad de amar y de odiar, la necesidad de reconciliación y la esperanza de un futuro mejor. La novela, aunque oscura y a veces pesimista, es también un canto a la vida, a la memoria y a la búsqueda de sentido en un mundo caótico y absurdo. Es un libro que ha tenido un impacto profundo en mí, y que me ha hecho reflexionar sobre mi propia vida y sobre el mundo que me rodea. La novela es, sin duda, un nuevo paso adelante en la estupenda y singular carrera literaria de Javier Pérez Andújar.
“El Año del Búfalo” es una obra imprescindible para cualquier lector que se interese por la literatura contemporánea y por los grandes temas de la condición humana. Es un libro que se queda grabado en la memoria, y que nos invita a seguir reflexionando sobre sus múltiples capas de significado. Recomendable para aquellos que disfruten de la lectura compleja, a la vez que se entretienen.

