El concepto de Dispute Boards se originó en el último cuarto del siglo XX como una respuesta a las limitaciones de los métodos tradicionales de resolución de conflictos en los contratos internacionales de ingeniería y construcción. Inicialmente, estos mecanismos se basaban en la
en el funcionamiento de las juntas de disputas, que deben contar con un registro detallado de todas las decisiones, argumentos y pruebas presentadas. Un registro preciso y completo facilita la toma de decisiones y permite a las partes comprender el razonamiento de la junta de disputas.
La obra de Nuviala Lapieza también explora las diferentes modalidades de funcionamiento de los Dispute Boards, incluyendo la “modalidad de decisión” (en la que la junta de disputas dicta una decisión vinculante) y la “modalidad de recomendación” (en la que la junta de disputas recomienda una solución a las partes). La elección de la modalidad adecuada depende de las necesidades y preferencias de las partes, así como de las reglas del contrato. En cualquier caso, la junta de disputas debe actuar de manera imparcial y transparente, asegurando que todas las partes tengan la oportunidad de presentar sus argumentos y pruebas. El éxito de los Dispute Boards depende, en última instancia, de la voluntad de las partes de participar de manera constructiva y de aceptar las decisiones de la junta de disputas.
Opinión Crítica de Dispute Boards Como Mecanismo Jurídico De Resolución De Conflictos En Los Contratos Internacionales De Ingeniería Y Construcción
«Dispute Boards Como Mecanismo Jurídico De Resolución De Conflictos En Los Contratos Internacionales De Ingeniería Y Construcción» de Irene Nuviala Lapieza representa una contribución valiosa y exhaustiva al campo de la resolución de conflictos en el sector de la ingeniería y la construcción. La obra ofrece una visión completa y actualizada de los Dispute Boards, abordando sus fundamentos teóricos, su aplicación práctica y sus implicaciones legales. La atención al detalle, la rigurosidad analítica y la claridad expositiva de la autora la convierten en una lectura obligada para abogados, ingenieros, contratistas y cualquier persona interesada en la gestión de riesgos y la resolución de conflictos en proyectos internacionales.
No obstante, es importante reconocer que los Dispute Boards no son una panacea. Si bien ofrecen importantes ventajas sobre los métodos tradicionales de resolución de conflictos, también tienen sus limitaciones. Una de las principales críticas a los Dispute Boards es que, en algunos casos, pueden ser percibidos como una forma de “arbitraje improvisado”, lo que puede generar desconfianza entre las partes. Es fundamental que las juntas de disputas actúen de manera imparcial y transparente, garantizando que todas las partes tengan la oportunidad de presentar sus argumentos y pruebas. Además, la composición de la junta de disputas puede ser un factor importante, ya que debe ser diversa y representativa de las diferentes partes interesadas. La obra de Nuviala Lapieza destaca la importancia de la selección de miembros y la necesidad de una formación específica para garantizar la imparcialidad y la competencia de la junta.
los Dispute Boards representan una herramienta valiosa para la gestión de riesgos y la resolución de conflictos en los contratos de ingeniería y construcción. Sin embargo, su éxito depende de una planificación cuidadosa, una implementación efectiva y una colaboración activa entre las partes. La obra de Nuviala Lapieza proporciona el marco teórico y práctico necesario para comprender y utilizar este mecanismo de resolución de conflictos de manera óptima. Una recomendación final sería fomentar la estandarización de las reglas que rigen a las juntas de disputas, así como el desarrollo de programas de capacitación para los miembros de las juntas, con el objetivo de aumentar la eficiencia y la transparencia de este innovador mecanismo de resolución de conflictos.




