En el corazón de «Descolonizando el Constitucionalismo», Santos argumenta que el constitucionalismo, tal como ha sido aplicado históricamente, es inherentemente colonial. Esta crítica se basa en la premisa de que el concepto de Estado soberano, de nación uniforme y de “derecho” universal, son construcciones que se originan y se mantienen desde perspectivas occidentales y eurocéntricas. El autor desmantela la idea de que existe un derecho natural, universal y objetivo, argumentando que este concepto es una herramienta utilizada para justificar la dominación y la explotación de las sociedades colonizadas. La obra se enfoca en el concepto de
que promueve Santos es un llamado a la acción, que nos invita a asumir la responsabilidad de construir un futuro más justo y equitativo.
En cuanto a la crítica al derecho internacional, es innegable que ha sido utilizado como herramienta de dominación. Sin embargo, también es importante reconocer el papel que ha jugado en la protección de los derechos humanos y en la defensa de la democracia. La solución no es abandonar el derecho internacional, sino reformarlo para que se convierta en un instrumento de la justicia global. El desafío radica en crear un derecho internacional que tenga en cuenta las particularidades de cada sociedad y que esté orientado a la promoción de la solidaridad y la cooperación. La obra de Santos nos invita a un debate abierto y honesto sobre el papel del derecho internacional en el siglo XXI.

