El libro se estructura en una serie de ensayos que exploran la esencia del arte a través de una profunda reflexión sobre la experiencia subjetiva y el significado de la color. Kandinsky argumenta que el artista no debe simplemente imitar la realidad visual, sino que debe acceder al mundo interior, a su “alma”, y traducirlo en lenguaje pictórico. Para ello, propone un sistema de significados asociados a los colores, basándose en la psicología del color y en sus propias experiencias místicas y religiosas. No se trata de un dogma, sino de un “lenguaje” de significados que deben ser intuitivamente comprendidos.
Kandinsky rechaza la idea del arte como mera representación del mundo exterior. Sostiene que el arte debe ser una forma de “abstracción pura”, es decir, una forma de expresión que trascienda la figuración y que se centre en la armonía de las formas, los colores y las líneas. Se inspira en la tradición mística oriental, especialmente en el hinduismo y el budismo, donde la meditación y la intuición juegan un papel fundamental en la experiencia del mundo. El objetivo final es lograr un estado de “unidad” entre el artista, la obra de arte y el universo. Kandinsky describe esta unidad como un “misterio” que solo puede ser accedido a través de la sensibilidad y la intención.
El libro también explora el papel de la música en el arte. Kandinsky, gran aficionado a la música, consideraba que ambas formas de arte estaban inherentemente unidas. Argumenta que la pintura debe evocar las mismas emociones y sensaciones que la música, y que la composición de una obra de arte debe ser tan armoniosa y equilibrada como una pieza musical. Esta conexión con la música permite a Kandinsky describir sus ideas de manera más vívida y evocadora, utilizando un lenguaje lleno de metáforas y analogías. La música, en definitiva, es vista como un “modelo” para la creación artística. Además, Kandinsky describe el “espacio” como un “instrumento” para el artista, utilizando las líneas y las formas para “construir” la “armonía”.
La estructura del libro, aunque fragmentaria y no sistemática, refleja la naturaleza del pensamiento de Kandinsky, que era dinámico y en constante evolución. A través de una serie de reflexiones y anecdóticas, el artista convida al lector a una exploración profunda de los orígenes y los propósitos del arte. En esencia, «De Lo Espiritual En El Arte» es un llamado a la renovación del arte, una invitación a abandonar las restricciones de la representación y a buscar una nueva forma de expresión que se base en la sensibilidad, la intuición y la experiencia interior.
Kandinsky se apoya en numerosos ejemplos para ilustrar sus argumentos. Analiza obras de pintores precursores, como Cézanne, Van Gogh, y Matisse, reconociendo su importancia en el desarrollo del arte moderno. Pero también critica lo que consideraba «decoración» y «ornamento», es decir, la utilización del color y de la forma para simplemente embellecer una imagen, sin acceder a su esencia profunda. Para Kandinsky, el verdadero arte debe ser un acto de “abstracción”, es decir, un proceso de “desenredar” la imagen de sus elementos compondientes, para reconstruirla de una manera nueva y original. Este proceso, en este caso, es esencialmente “espiritual”, un acto de “renacimiento” del arte a partir de la basura.
La influencia de las religiones orientales, en particular el hinduismo y el budismo, es crucial en la filosofía de Kandinsky. La idea del “yu-shin” (el “ojo del alma”) es central en su pensamiento, representando la capacidad de la mente para percibir la verdad profunda del mundo. Kandinsky considera que el arte debe ayudar al espectador a despertar esta capacidad, a “ver” más allá de la apariencia y a acceder al “misterio” de la vida. Esto se traduce en un arte que busca la armonía universal, un objetivo que trasciende las fronteras culturales y religiosas.
Opinión Crítica de De Lo Espiritual En El Arte: Un Legado Profético
«De Lo Espiritual En El Arte» es, sin duda, una obra fundamental en la historia del arte. Su impacto es innegable y su influencia se puede rastrear en las obras de numerosos artistas del siglo XX, incluyendo a los expresionistas alemanes y a los abstractos. Sin embargo, la lectura del libro puede resultar a veces desafiante debido al estilo fragmentario y a la naturaleza prosaica del texto. Kandinsky no está escribiendo un manual de técnica pintora; más bien, está intentando transmitir una visión del mundo, una filosofía del arte que requiere una actitud de abierta aceptación.
A pesar de algunas dificultades de interpretación, la visión de Kandinsky es proféticamente poderosa. En un momento en que el arte estaba dominado por la representación realista y académica, Kandinsky advierte sobre los peligros de la decoración y el ornamento, y propone una nueva forma de expresión que se basar en la libertad, la experimentación y la intención. Su énfasis en la importancia de la «armonía» y de la «unidad» resuenan con la búsqueda de la perfección que ha motivado a muchos artistas a lo largo de la historia.
En conclusión, «De Lo Espiritual En El Arte» es un libro que debe ser leído con paciencia y con una mentalidad abierta. No es un libro para legirlo de un sentido, sino para ser reflexionado y para ser absorbido en su pleno valor. El legado de Kandinsky es un invitado a la reflexión sobre la naturaleza del arte y sobre su relación con la vida, la espiritualidad y el universo. Recomendarlo es, en última instancia, recomendar una búsqueda profunda y continua de la verdad y la belleza.
