La obra se centra principalmente en el período comprendido entre los años sesenta y finales de los ochenta, una etapa de profundas transformaciones en Las Palmas de Gran Canaria. Arencibia argumenta que este período fue testigo de un
que existían entre ellos y las instituciones estatales. Se examinan las estrategias utilizadas por los movimientos para contrarrestar la influencia de los grupos de poder, que incluían a los empresarios, los políticos y los funcionarios. Se analiza el papel de la Iglesia, los sindicatos y los medios de comunicación en este proceso. Además, el libro explora las tensiones y conflictos que surgieron entre los diferentes movimientos urbanos, así como entre los movimientos urbanos y las instituciones estatales.
Arencibia presta especial atención al papel de la arquitectura y el urbanismo en este proceso. Se examinan las diferentes corrientes de pensamiento que influyeron en las decisiones de planificación urbana, desde el modernismo hasta el funcionalismo, pasando por el ecologismo. Se analiza cómo estas corrientes de pensamiento se adaptaron a las características específicas de Las Palmas de Gran Canaria, así como a las necesidades y aspiraciones de la población local. La obra demuestra que la
en Canarias no fue un proceso espontáneo, sino que fue moldeada por las acciones de los movimientos urbanos. Estos movimientos, surgidos en respuesta a las necesidades y demandas de la población local, no solo presionaron por la mejora de las condiciones de vida, sino que también desafiaron las estructuras de poder tradicionales, promoviendo la participación ciudadana y la transparencia en la gestión pública. La obra destaca la importancia de la
de la época, aunque no son la base principal del libro, enriquecen la narrativa y aportan una visión más personal y emotiva de la transición. Sin embargo, podría haber sido más extensa la análisis de la influencia de factores externos a la isla, como las políticas de la Unión Europea o las estrategias de desarrollo urbano de España.
En cuanto a las recomendaciones, el autor podría haber profundizado más en la reacción del régimen franquista a las acciones de los movimientos urbanos. Si bien se describe la represión y el control, no se explora en detalle la estrategia de la dictadura para neutralizar a estos grupos. También sería útil un análisis más exhaustivo de las consecuencias a largo plazo de las decisiones de planificación urbana tomadas durante la transición. Finalmente, aunque la obra es excelente, podría beneficiarse de una mapeo más detallado de las áreas urbanas y de la evolución del paisaje urbano a lo largo del tiempo. A pesar de estas limitaciones, “Construyendo la Ciudad Futura” es una obra importante que merece ser leída por cualquier persona interesada en la historia de Canarias y en los desafíos de la construcción de la democracia.


