El núcleo del libro de Laso reside en la detallada reconstrucción del proceso de creación de la Ley Orgánica de la General Penitenciaria, que se aprobó en 1979. La obra argumenta que esta ley no fue un acto aislado, sino que estuvo profundamente arraigada en el “Espíritu de la Transición”, un concepto clave para comprender su contenido y su impacto. Este «Espíritu» se caracterizaba por un afán democratizador y reformista que buscaba superar los métodos represivos y autoritarios que habían dominado el sistema penitenciario durante el franquismo. La ley, por tanto, se concibe como una respuesta a la insostenible situación del método carcelario heredado, que se basaba en la incomunicación, el aislamiento y la falta de perspectiva de rehabilitación.
La tramitación de la ley fue, según el autor, un proceso complejo y arduo, que involucró a numerosos actores políticos, sociales y jurídicos. Sin embargo, se logró un amplio consenso entre las diferentes fuerzas políticas, lo que permitió aprobar una norma jurídica de elevada calidad técnica que trasladó a la ejecución penal los postulados del Estado social y democrático de derecho. La firme voluntad mostrada por los responsables políticos, encabezados por Adolfo Suárez, fue crucial para la revolución que implicó esta nueva ley. La obra destaca que este consenso no fue casual, sino que reflejaba un deseo profundo de superar las divisiones políticas y sociales que habían marcado la transición española. El trabajo de Laso es crucial para comprender que la Ley Orgánica de la General Penitenciaria representó, en su momento, un hito en la historia de la justicia española y un paso significativo hacia la construcción de una sociedad más justa y democrática.
El libro también analiza en detalle los antecedentes jurídicos de la ley, incluyendo las reformas penitenciarias que se habían llevado a cabo en otros países europeos durante la década de 1970, así como las recomendaciones de organizaciones internacionales de derechos humanos. Además, la obra examina el entorno filosófico y criminológico de aquellos apasionantes años, demostrando que la tramitación y el contenido de la ley se inspiran en el llamado «Espíritu de la Transición». Este «espíritu» se traduce en un enfoque más humano y respetuoso hacia el interno, que tiene en cuenta su dignidad, sus derechos y su potencial de rehabilitación. La Ley Orgánica, en definitiva, no solo se basa en un análisis técnico de los problemas del sistema penitenciario, sino que también en un compromiso ético con la dignidad humana.
La obra se centra en el impacto de la aprobación de la Ley Orgánica de la General Penitenciaria en la modernización del sistema penitenciario español, en relación con la ademí¡s alcanzada en otros ámbitos esenciales para la garantía de una pacífica convivencia. La ley, que se promulgó en 1979, representó un cambio radical con respecto al sistema carcelario anterior, que se caracterizaba por la falta de perspectiva de rehabilitación, el aislamiento y la violencia. La ley introdujo, entre otros aspectos, la libertad de comunicación entre internos y sus familias, la posibilidad de acceder a formación y empleo, y la creación de centros de cumplimiento de penas en régimen semi-abierto. Estas medidas se basaban en el principio de que el interno debe ser tratado como un ser humano, y no como un delincuente, y que debe tener la oportunidad de rehabilitarse y reintegrarse en la sociedad.
La ley también estableció que las penas de prisión deben ser ejecutadas en el lugar más adecuado para la seguridad de la sociedad y la rehabilitación del interno, y que se debe priorizar el régimen semi-abierto, que permite al interno mantener contacto con el exterior y desarrollar sus actividades laborales y formativas. El libro destaca que la aprobación de la ley fue un hito en la historia de la justicia española, y que marcó el inicio de una nueva etapa en la ejecución penal. Además, la obra argumenta que la ley se basó en un enfoque más humano y respetuoso hacia el interno, que se inspiró en los principios del Estado social y democrático de derecho. El autor recalca que este enfoque contrastaba radicalmente con el método carcelario anterior, que se basaba en la represión y el castigo, en lugar de la rehabilitación y la reintegración.
La obra también analiza en detalle los desafíos que enfrentó la aplicación de la ley, como la falta de recursos, la resistencia de algunos sectores de la sociedad, y la dificultad de adaptarse a una nueva forma de encarcelamiento. No obstante, el autor argumenta que la ley logró sentar las bases para una reforma integral del sistema penitenciario, y que sentó un precedente para futuras reformas. Además, el libro subraya que la ley promovió la creación de instituciones y organismos que permitieron la implementación de nuevas medidas y políticas penitenciarias, como la creación del Instituto de Investigación Penitenciaria (IPP). Asimismo, la obra destaca que la Ley Orgánica de la General Penitenciaria contribuó a la mejora de las condiciones de vida de los internos, reduciendo la tasa de muerte en las cárceles y mejorando su salud y bienestar.
Opinión Crítica de Concordia En Las Cárceles: La Transición Penitenciaria Española
El libro de Antonio Andrés Laso es una obra fundamental para comprender la evolución del sistema penitenciario español a partir de 1979. La obra es exhaustiva, rigurosa y bien documentada, y ofrece una visión completa y detallada del proceso de creación y aplicación de la Ley Orgánica de la General Penitenciaria. La labor de Laso radica en la transmisión de un contexto histórico y legal crucial para entender la transformación del sistema carcelario en España. Sin embargo, el autor es bastante crítico con la implementación y desarrollo de la ley, sintiendo que su aplicación no siempre coincidió con los principios que la marcaron al momento de su aprobación.
A pesar de su rigor, el libro se centra demasiado en el proceso de creación de la ley, dejando entrever la falta de análisis profundo sobre la evolución real del sistema penitenciario durante los años posteriores a su aprobación. Si bien Laso ha logrado documentar el consenso político que rodeó la ley, es crucial reconocer que este consenso no se tradujo automáticamente en una mejora real de las condiciones de vida de los internos. En los años posteriores a 1979, las cárceles españolas siguieron siendo lugares de hacinamiento, violencia y sufrimiento, y las medidas adoptadas para mejorar las condiciones de vida de los internos fueron insuficientes. Se requiere un análisis más crítico sobre las razones de esta falta de implementación, que podrían incluir la falta de recursos, la resistencia de algunos sectores de la sociedad y la falta de voluntad política para abordar los problemas del sistema penitenciario.
“Concordia En Las Cortes Y Violencia En Las Cárceles: La Transición Penitenciaria Española” es una obra imprescindible para estudiantes y profesionales de la justicia, pero requiere ser complementada con otras investigaciones que aborden los desafíos y las complejidades de la ejecución penal en España. Sería beneficioso que el autor, o que otros estudiosos, pudieran profundizar en la relación entre el consenso político que rodeó la ley y la realidad de las cárceles españolas en los años posteriores a 1979. Por último, el libro, a pesar de su valiosa contribución, podría beneficiarse de una perspectiva más global, que aborde las experiencias de otros países europeos y latinoamericanos en la reforma de sus sistemas penitenciarios. Una evaluación más exhaustiva del sistema penitenciario español en el siglo XXI, que considere los desafíos actuales y las nuevas tendencias internacionales, sería un valioso complemento a la obra de Antonio Andrés Laso.



