El libro se estructura como una
que le permite entender no solo qué hacen los jóvenes, sino también por qué lo hacen. Utiliza la observación participante, las entrevistas y el análisis de documentos para reconstruir la vida cotidiana dentro del centro, ofreciendo una visión profunda y matizada de la experiencia juvenil en un contexto de privación de libertad. La obra se centra en la
, permitiéndole ofrecer una visión realista y honesta de la experiencia del internamiento. Además, es importante señalar que la obra no se limita a un simple relato descriptivo; sino que explora las complejidades de la dinámica social y cultural que se genera dentro del centro, analizando las relaciones entre los jóvenes, entre los jóvenes y el personal, y entre los jóvenes y la sociedad en general.
Se podría argumentar que la obra podría beneficiarse de un análisis más profundo de las políticas y los sistemas que rigen el internamiento juvenil. Sin embargo, la principal fortaleza de la obra radica en su enfoque en la experiencia humana de los jóvenes infractores. El libro nos invita a reflexionar sobre el impacto del internamiento en sus vidas y a cuestionar la efectividad de esta medida como alternativa a la prisión. Es un libro necesario y urgente que merece ser leído por todos aquellos que se interesan por la justicia juvenil, la educación y el bienestar social. Se recomienda su lectura a estudiantes de criminología, profesionales de la justicia, antropólogos y, sobre todo, a padres y madres con menores internos que buscan comprender mejor lo que ocurre allí dentro.

