«Bajar Es Lo Peor» se desarrolla en un Buenos Aires nocturno, vibrante y sórdido de los años noventa, un escenario donde la decadencia y la esperanza luchan por coexistir. La historia gira en torno a tres adolescentes: Facundo, Narval y Carolina, cuyas vidas se entrelazan en un círculo de desesperación y búsqueda de significado. Facundo, un joven de una belleza inalcanzable, se prostituye para sobrevivir, atormentado por el miedo a dormir y por las pesadillas que lo acechan. Su cuerpo, ya marcado por la desolación, se convierte en un símbolo de la vulnerabilidad y la pérdida de inocencia.
Narval, otro de los protagonistas, es un chico perseguido por seres oscuros y alucinaciones macabras. Su mundo interior está plagado de figuras siniestras que lo atormentan y lo arrastran a un abismo de paranoia y terror. Estas alucinaciones no son meras fantasías, sino una manifestación física de su dolor y su trauma, representando una lucha interna por la cordura. El personaje de Narval representa una de las obsesiones centrales de Enriquez: el conflicto entre la realidad y la percepción, la fragilidad de la mente humana ante la adversidad.
Carolina, la tercera pieza del trío, es una adolescente inestable, marcada por la violencia y la desilusión. Su comportamiento errático y su necesidad de llenar el vacío existencial la conducen a una espiral autodestructiva. El personaje de Carolina, junto con los otros dos, encarna la idea de adolescentes convertidos en ángeles caídos, perdidos en la oscuridad y despojados de cualquier esperanza de redención.
La narrativa se centra en su intento de «bajar» una droga sintética, simbolizando la búsqueda desesperada de una salida a su dolor y a la desintegración de sus vidas. La droga no es solo una sustancia, sino una metáfora de la autodestrucción, la búsqueda de la euforia artificial y la pérdida de control. Este descenso, literal y metafórico, los lleva a enfrentarse a sus propios miedos, a la violencia y a la crueldad del mundo que los rodea.
La novela construye una atmósfera opresiva y onírica, donde la realidad se desdibuja y los límites entre el sueño y la vigilia se desvanecen. Los tres protagonistas, unidos por la droga y por su desesperación, se encuentran en un laberinto de secretos, mentiras y traiciones. Facundo, Narval y Carolina, a medida que buscan refugio en la droga, son arrastrados a un mundo donde la belleza y la destrucción se entrelazan de forma inquietante.
La relación entre los tres personajes es compleja y ambigua. Existe una atracción, una mezcla de fascinación y repulsión, que los une a un destino trágico. Se complementan en su desesperación, pero también se destruyen mutuamente con su comportamiento autodestructivo. La falta de una estructura narrativa tradicional, con saltos temporales y múltiples perspectivas, contribuye a crear una sensación de desorientación y de angustia. Esta fragmentación de la narrativa refleja la desintegración mental y emocional de los protagonistas.
A medida que la novela avanza, la violencia se intensifica, tanto física como psicológica. Los personajes se enfrentan a situaciones extremas de abuso, explotación y pérdida. La descripción de la violencia es cruda y realista, pero también está teñida de una sensación de belleza oscura. La autora utiliza imágenes surrealistas y simbólicas para crear una atmósfera de horror y de fascinación.
La novela culmina en un final ambiguo y trágico. Los personajes, ya destruidos por la droga y por sus propias vidas, no encuentran redención. La «baja» no es una solución, sino un nuevo descenso a la desesperación. El final deja al lector con una sensación de inquietud y de desasosiego.
Opinión Crítica de Bajar Es Lo Peor: Un Preludio a la Obra Maestra
«Bajar Es Lo Peor» es, sin duda, una novela inquietante y perturbadora, pero también una obra de gran fuerza y originalidad. A pesar de que presenta algunas de las limitaciones típicas de una novela debut, como una estructura narrativa más simple y un ritmo a veces irregular, muestra ya el talento de Mariana Enriquez como narradora. La capacidad de la autora para crear atmósferas opresivas, para desarrollar personajes complejos y para abordar temas oscuros con una honestidad desconcertante son características que se extenderían a su obra posterior.
La novela es un ejemplo de «horror gótico» contemporáneo, pero sin caer en clichés y con una profundidad psicológica que la hace particular. El uso del símbolo de la droga no es meramente narrativo, sino que representa la búsqueda de un refugio en la desesperación, el anhelo de evadir la realidad y la fragilidad de la mente humana ante la adversidad.
«Bajar Es Lo Peor» es una obra que merece ser leída y releída. Es un documento fundamental para comprender la evolución de Mariana Enriquez como escritora, y una experiencia literaria que dejará una huella profunda en el lector. Recomendarla sin dudas.
