«Arrugas» nos presenta a Emilio, un antiguo ejecutivo bancario que, tras sufrir una nueva crisis de Alzheimer, es internado en una residencia de ancianos por decisión de su familia. Emilio se encuentra, de repente, despojado de su vida profesional y familiar, y se enfrenta a un entorno desconocido y, para él, profundamente perturbador. La residencia se convierte en su nuevo universo, poblado por una serie de personajes tan diversos como sus respectivos «cuadros clínicos» y personalidades. Entre ellos encontramos a Luis, un ex-matemático obsesionado con los números; Carmen, una mujer de espíritu libre que intenta evadir la monotonía del entorno; y José, un anciano taciturno que parece estar en un constante estado de confusión.
El día a día de Emilio se rige por una
, que refuerza la sensación de desorientación que experimenta Emilio. El estilo de dibujo del autor es preciso y expresivo, y la utilización de diferentes colores y perspectivas contribuye a crear un efecto visual impactante. Además, la obra está repleta de detalles y simbolismos que enriquecen la narrativa y la hacen más profunda. El uso del color y del espacio, junto con la forma en que se presentan los diferentes personajes, crean una impresión muy poderosa.
«Arrugas» no es una lectura fácil; requiere de la atención del lector y, sobre todo, de la capacidad de empatía. Sin embargo, la recompensa es inmensa. La obra nos invita a reflexionar sobre nuestra propia mortalidad, sobre la importancia de las relaciones humanas y sobre la necesidad de cuidar a nuestros mayores. Recomendar «Arrugas» es, en definitiva, recomendar una obra que trasciende el género de la historieta y que se convierte en un testimonio valioso sobre la condición humana. Es una obra que, sin duda, dejará una huella imborrable en el lector.
