El libro se centra en la emergencia y evolución de las primeras culturas escritas en la península ibérica, durante la época romana y antes, utilizando el Mediterráneo como marco de interpretación fundamental. Ramírez Sánchez, junto a su equipo, no se limita a estudiar las inscripciones epigráficas encontradas, sino que las analiza en su contexto social, económico y político. El trabajo se basa en un estudio exhaustivo de los restos epigráficos, especialmente los de la etapa romana, pero también considera las posibles influencias de otras culturas, como la fenicia, la griega y la cartaginesa. La investigación analiza la variedad de materiales utilizados, desde la cerámica hasta el bronce, y la diversidad de formas de escritura encontradas, incluyendo el alfabeto arameo, el alfabeto griego y, posiblemente, formas de escritura más locales.
Un aspecto crucial de la obra es su enfoque metodológico. El proyecto IATEXT ha desarrollado, y está incorporando, herramientas digitales innovadoras. Estas herramientas, incluyendo bases de datos digitales y software de análisis de imágenes, permiten un tratamiento más ágil y eficiente de las inscripciones paleohispánicas. Más allá del análisis tradicional, estas herramientas permiten la creación de modelos virtuales de los sitios de excavación y la comparación de inscripciones de diferentes regiones. El libro presenta un catálogo exhaustivo de inscripciones, acompañado de fotografías de alta resolución y mapas que ilustran la distribución geográfica de los hallazgos. Además, se incluyen interpretaciones detalladas de las inscripciones, analizando su significado y su relación con el contexto en el que fueron creadas.
El libro explora las posibles funciones de la escritura en la península ibérica. No solo se trata de registros económicos, como la enumeración de mercancías o el seguimiento de las transacciones comerciales, sino que también se sugiere que la escritura tenía un propósito ritual o administrativo. El estudio analiza la relación entre la escritura y las prácticas religiosas, como el culto a los dioses y la elaboración de ofrendas. También se examinan los posibles usos de la escritura en la administración del imperio romano. El libro explora la interacción entre la cultura escrita y la cultura oral, reconociendo que la escritura probablemente sirvió como un medio para la transmisión de conocimientos y la perpetuación de la memoria.
El volumen se caracteriza por su enfoque multidisciplinar, integrando datos epigráficos con aportaciones de la arqueología, la historia, la lingüística, la antropología y la informática. Ramírez Sánchez no se limita a presentar los resultados de las excavaciones, sino que los contextualiza dentro de un marco más amplio, analizando las relaciones entre la escritura y la sociedad romana. El libro pone énfasis en la importancia de las fuentes epigráficas como «evidencia material» que puede revelar aspectos inesperados de la vida cotidiana en la península ibérica durante la época romana. El análisis de las inscripciones permite reconstruir aspectos de la economía, la política, la religión y la vida social de la época.
La obra se distingue por su compromiso con la digitalización del conocimiento. IATEXT ha creado una base de datos digital completa con las inscripciones analizadas, permitiendo a los investigadores acceder a información de forma rápida y eficiente. Además, el libro incluye modelos virtuales de los sitios de excavación y herramientas de análisis de imágenes que permiten a los lectores examinar las inscripciones de forma más detallada. El uso de estas herramientas digitales no solo facilita el análisis de los datos, sino que también permite la creación de nuevas interpretaciones y la comparación de los hallazgos con otros estudios en el área. Este enfoque digital se alinea con las tendencias actuales en la arqueología y la historia de la historia, que promueven el uso de las tecnologías para la preservación y la difusión del conocimiento.
El libro también aborda la importancia de la «tradición oral» en el desarrollo de la escritura en la península ibérica. Mientras que la mayoría de los estudios históricos sobre la escritura se centran en los documentos escritos, Ramírez Sánchez pone énfasis en la posible influencia de las prácticas escritas antes de la adopción del alfabeto arameo y griego. El autor sugiere que existían formas de escritura más locales, que probablemente utilizaban símbolos y pictogramas, y que fueron posteriormente adaptadas por los romanos. El estudio analiza la posibilidad de que las inscripciones paleohispánicas representen una continuidad de prácticas escritas anteriores a la dominación romana, y que la escritura romana no fue un fenómeno «ex novo», sino que se basó en una tradición preexistente.
Opinión Crítica de Aprender La Escritura, Olvidar La Escritura. Nuevas Perspectivas Sobre La Historia De La Escritura En El Occidente Romano:
«Aprender la Escritura, Olvidar la Escritura» es, en gran medida, una contribución valiosa y necesaria a la historiografía sobre la escritura en la península ibérica. Ramírez Sánchez ha logrado integrar un amplio rango de disciplinas para ofrecer una perspectiva holística y cuestionada de la historia de la escritura en el Occidente Romano. La enfoque metodológico que utiliza – combinando el estudio de las inscripciones epigráficas con datos arqueológicos, históricos y lingüísticos – es innovador y permite una comprensión más profunda de la relación entre la escritura y la sociedad romana. Sin embargo, hay aspectos que podrían mejorarse.
En particular, el libro podría beneficiarse de una mayor profundidad en el análisis de las interpretaciones de las inscripciones. Aunque Ramírez Sánchez presenta un catálogo exhaustivo de las inscripciones y ofrece interpretaciones detalladas de muchas de ellas, en algunos casos las interpretaciones pueden ser un poco especulativas y dependen de suposiciones que no están deliberadamente presentadas. Si bien la escepticismo y la cuestionamiento de las interpretaciones son importantes en la investigación histórica, sería valioso que el autor profundizara en la presentación de las diferentes interpretaciones posibles y de los argumentos a favor y en contra de cada una de ellas. Además, un mayor uso de datos de fuentes no epigráficas – como los escritos de los historiadores romanos que recorrieron la península ibérica – podría añadir una capa de contexto y profundizar en la comprensión de las inscripciones.
Otro punto a considerar es la aparente falta de un análisis crítico más explícito de la «teoría de la transmisión» y cómo esta se aplica a el caso paleohispánico. Si bien Ramírez Sánchez reconoce la importancia de la tradición oral, se podría desarrollar más profundamente la idea de cómo la transmisión de conocimientos y prácticas escritas se producía en la península ibérica antes de la adopción del alfabeto arameo. Un análisis más detallado de la relación entre el «conocimiento escrito» y el «conocimiento oral» podría proporcionar una perspectiva más completa sobre el desarrollo de la escritura en la península ibérica. En general, el libro representa una contribución significativa al campo de estudios sobre la escritura en el Occidente Romano, y es una lectura recomendable para cualquier persona interesada en esta área.
Regresando a la digitalización del conocimiento, aunque el libro presenta herramientas digitales, la accesibilidad de estas herramientas y la posibilidad de interactuar directamente con ellas (más allá de ver imágenes) podría ser mejorada. En un futuro, la creación de una plataforma online interactiva, donde los usuarios puedan explorar las inscripciones, ver modelos 3D de los sitios de excavación y acceder a los datos digitales, potenciaría aún más el impacto de la investigación.


