La historia comienza con la princesa Beatrice, una joven inteligente y decidida, atrapada en el papel de heredera al trono americano. Desde la infancia, ha sido preparada para asumir este rol, aprendiendo sobre la historia de su familia, las responsabilidades del monarca y las expectativas del pueblo. Sin embargo, a medida que se acerca el día en que se convertirá en la primera soberana de los Estados Unidos, la presión se hace insoportable. Beatrice se siente abrumada por el
que enfrentan los líderes, así como la presión de las expectativas y la responsabilidad que conlleva el poder. La caracterización de Beatrice es especialmente destacable, una princesa inteligente, decidida y, a veces, frustrada, que lucha por encontrar su lugar en un mundo que parece estar diseñado para suprimirla. McGee también consigue mostrar la complejidad de las relaciones familiares y las tensiones entre los miembros de la corte, creando personajes secundarios interesantes y con motivaciones claras. El desarrollo del romance entre Beatrice y Nicholas es natural y convincente, y se siente genuino, sin caer en clichés.
Sin embargo, algunos críticos han señalado que la novela podría haberse beneficiado de un mayor desarrollo de los personajes secundarios y de una mayor exploración de los temas políticos y sociales que plantea. Aunque McGee aborda temas como el poder, la corrupción y la desigualdad, estos aspectos podrían haberse profundizado más. No obstante, en general, «American Royals» es una lectura entretenida y recomendable para aquellos que disfrutan de las novelas de fantasía, el drama romántico y las historias de intriga. Es una novela que te hace reflexionar sobre la naturaleza del poder, la importancia de la tradición y las complejidades de las relaciones humanas. Se considera una lectura de entretenimiento puro, con una buena dosis de suspance y una narrativa que mantiene al lector en vilo.

