La historia comienza en el año 46 a.C., un año marcado por la incertidumbre y la confusión después de la muerte de Julio César. El “annus confusionis”, como lo llamaban los antiguos, se caracteriza por una prolongada y extraña época de inestabilidad, marcada por presagios, profecías y una atmósfera de paranoia. La frase de César «? Veni, vidi, vici? » es, sin duda, la más famosa de toda la Antigüedad, pero su origen es algo menos conocido y se desentraña a medida que avanza la trama. El lector se encuentra con Alix en Asia, donde continúa su trabajo como agente de la inteligencia de la República Romana.
Su misión lo lleva a investigar una serie de eventos extraños que están ocurriendo en la región, relacionados con rumores sobre un nuevo complot. La acción se centra en la búsqueda de Arbacés, un antiguo enemigo de Alix, un personaje astuto y despiadado que siempre ha estado dispuesto a usar cualquier oportunidad para desafiar el poder de Roma. Arbacés, aparentemente ha reunido una red de disidentes y conspiradores que buscan derrocar a César y volver a establecer el poder en manos de la antigua aristocracia. La información que Alix encuentra le lleva a un viaje peligroso a través de ciudades y asentamientos, con la ayuda de algunos aliados poco confiables.
La trama se complica cuando Alix descubre que el complot no está únicamente motivado por el resentimiento hacia César, sino que también está ligado a antiguas profecías y creencias religiosas. Se revela que un grupo de sacerdotes y adivinos locales están intentando manipular la situación para conseguir el poder y, aparentemente, el favor de los dioses, buscando un nuevo líder para Roma a través del caos. Alix debe desenmascarar a sus cómplices antes de que puedan llevar a cabo su plan, lo que lo lleva a enfrentamientos violentos, intrigas palaciegas y a un viaje en el tiempo (siendo la serie conocida por ello) donde deberá resolver la conspiración.
La historia se desarrolla en un escenario claustrofóbico: un templo antiguo, laberíntico y lleno de presagios, donde Arbacés y sus seguidores planean un ataque coordinado contra César durante una importante reunión del Senado. Alix, utilizando su agudeza, su valentía y su astucia, se infiltra en el templo, con la ayuda de un joven aprendiz de gladiador que resulta ser un aliado valioso. La tensión aumenta a medida que Alix descubre más detalles sobre el complot y la verdadera identidad de algunos de los conspiradores, que incluyen a personajes influyentes en la corte de César.
El enfrentamiento final se produce durante un ritual religioso, donde Arbacés intenta activar un artefacto antiguo que se cree que le da poder. Alix se ve obligado a luchar contra los conspiradores, incluyendo a un experto en armas y a un fanático religioso que parece estar poseído por un espíritu maligno. La batalla es intensa y sangrienta, con Alix demostrando su excepcional habilidad en el combate y su capacidad para adaptarse a cualquier situación. La llegada de refuerzos de la Guardia Pretoriana de Roma, liderados por el general Lucio, ayuda a Alix a dominar a los conspiradores, pero el peligro no ha terminado.
La resolución de la historia es tanto esperada como inesperada. Alix no solo frustra la conspiración, sino que también descubre un vínculo sorprendente entre Arbacés y el asesinato de Pompeyo. Se revela que Arbacés no actuó solo, sino que fue manipulado por una facción de senadores que querían eliminar a Pompeyo y, indirectamente, a César. Además, el «artefacto» es en realidad un mecanismo que está manipulando las percepciones de los senadores, creando confusión y discordia entre ellos. Alix utiliza este conocimiento para desarmar al complot y garantizar la seguridad de César. Al final, la amenaza se desvanece, pero la relación entre Alix y Arbacés se endurece aún más, sentando las bases para futuras confrontaciones.
Opinión Crítica de Alix Nº 37: Veni Vici
«Veni Vidi Vici» es, sin duda, uno de los mejores entregas de la saga Alix. Jacques Martin ha logrado, como suele hacer, crear una historia atrapante y llena de suspense, que combina a la perfección los elementos de aventura, intriga política y acción, con un trasfondo histórico bien documentado. La novela nos permite volver a conocer al personaje de Alix, un agente con un corazón de león y un intelecto brillante, que demuestra ser un héroe implacable y un defensor de la República Romana. El ritmo de la narración es excelente, manteniendo al lector en tensión desde la primera página hasta la última.
El autor ha logrado plasmar la atmósfera de la Antigua Roma de forma creíble y vívida, recreando con éxito la complejidad de la política romana, las costumbres y la vida cotidiana. La historia está llena de detalles históricos que enriquecen la lectura y que permiten al lector imaginar la vida en la época de César y Pompeyo. Además, la elección del escenario, un templo antiguo y misterioso, añade un elemento de suspense y terror a la narrativa. La historia se beneficia de la caracterización de los personajes, donde Arbacés es, como siempre, un antagonista fascinante y aterrador.
Sin embargo, una de las fortalezas más notables de «Veni Vidi Vici» es el regreso al estilo gráfico que caracteriza a Giorgio Albertini, que recuerda a los dos primeros álbumes míticos de J. Martin. El estilo gráfico, con sus líneas limpias y precisas, es visualmente muy atractivo y permite apreciar la gran precisión de los detalles. La expresividad de los personajes es notable, y la composición de las viñetas es creativa e innovadora. David B. ha hecho un excelente trabajo combinando los elementos de la novela con el estilo visual de Albertini, creando una obra que es tanto una lectura como un objeto de admiración visual. una lectura altamente recomendable para los amantes de la saga y para aquellos que disfruten de la historia y la aventura.
