El libro se estructura en tres partes distintas, cada una abordando un aspecto crucial del acompañamiento de la afectividad, desde una perspectiva salesiana y multidisciplinar. La primera parte se centra en la
, que trasciende las visiones reduccionistas y simplistas que a menudo encontramos en este ámbito. El autor logra articular una visión coherente, que se basa en principios sólidos y que está en línea con el espíritu salesiano. Sin embargo, no está exenta de ciertas limitaciones, como se detalla a continuación. La obra, en general, ofrece una visión muy positiva de la sexualidad, y promueve una visión constructiva y responsable de la misma. Esto es fundamental en un momento en tiempo en que la sexualidad es a menudo tratada de forma negativa y estigmatizada.
Una crítica importante del libro es que, si bien ofrece una buena base teórica, podría beneficiarse de una mayor profundización en aspectos específicos. Por ejemplo, la discusión sobre la homosexualidad y la teoría del género, si bien es bien intencionada, podría ser más detallada, incluyendo una mayor exploración de las diferentes perspectivas teóricas y de los debates actuales. Asimismo, el libro podría ampliar la discusión sobre la educación sexual en la familia, destacando la importancia del papel de los padres en la formación de sus hijos. Aunque Atard hace hincapié en la figura del acompañante, se podría añadir una explicación más detallada de las cualidades y habilidades necesarias para ejercer esta función de manera eficaz.
No obstante, estas críticas no disminuyen el valor del libro. Es una obra que puede servir de base para la formación de agentes pastorales y educativos, y que puede ser útil para las familias que desean acompañar a sus hijos en el desarrollo de su sexualidad. Además, la obra destaca la importancia de la relación de confianza entre el acompañante y la persona que acompaña, y de la comunicación abierta y honesta. Esta es una de las claves para el éxito del acompañamiento, y es un mensaje que merece ser subrayado. Por último, la estructura modular del libro, con sus talleres prácticos y sus lectio divina, facilita su aplicación en diferentes contextos, y permite a los lectores adaptar los contenidos a sus necesidades específicas.


