“¡A Mordiscos!” se articula en torno a la vida y obra de Germán Robles, el actor que encarnó al Conde Lavud en las dos películas más emblemáticas del cine fantástico mexicano, “El Vampiro” (1961) y “El Ataúd del Vampiro” (1963), ambas dirigidas por Fernando Méndez Eloreg. Pero la obra no se limita a un mero homenaje al actor. Palacios construye un relato que relaciona la historia del Conde Lavud con el contexto del exilio republicano español en México, una migración masiva de excombatientes de la Guerra Civil española que buscaron refugio en este nuevo continente. La historia de Robles, un hombre de origen asturiano, se convierte, por tanto, en un microcosmos de esa experiencia migratoria.
El libro explora en profundidad la producción cinematográfica de la época, centrándose en el auge de la productora ABSA y los Estudios Churubusco, y en el desarrollo del “terror charro”, un subgénero del cine de terror mexicano que combinaba elementos del folclore y la cultura vaquera con temáticas de vampiros, brujería y monstruos. “¡A Mordiscos!” diferencia claramente estos títulos de las películas de luchadores enmascarados que también dominaban la escena, mostrando la originalidad y el terror genuino que caracterizaban las películas del Conde Lavud. El autor examina en detalle los procesos creativos de estas películas, las dificultades de producción, las relaciones entre los directores, actores y artistas involucrados, y las influencias de diversas corrientes cinematográficas, incluyendo el cine gótico europeo.
La obra analiza también las vidas de otros profesionales del cine que trabajaron con Robles y Eloreg, como Abel Salazar, Chano Urueta, Gunther Gerszo, Federico Curiel, Pituka de Foronda, Miguel Morayta, Carlos Enrique Taboada y muchos otros. Palacios reconstruye las historias detrás de las cámaras, exponiendo las dinámicas de trabajo, los conflictos y las colaboraciones que hicieron posible la creación de estas películas. Más allá del mero catálogo de títulos, el libro ofrece un retrato de la cultura cinematográfica de la época, mostrando la importancia de la creatividad, el talento y la experimentación.
“¡A Mordiscos!” no solo narra la trayectoria de Germán Robles, sino que reconstruye el paisaje cultural y político en el que se desarrolló su carrera. La obra aborda la influencia del exilio republicano español en México, describiendo las condiciones de vida de los excombatientes, su integración en la sociedad mexicana, y su desilusión con el nuevo país. El Conde Lavud, en muchos sentidos, se convierte en un símbolo de esa nostalgia por una patria perdida, de esa búsqueda de identidad en un entorno desconocido. Palacios explora la contradicción de un hombre que, a través de su papel de vampiro, representaba el mal, el pecado, el miedo, pero también la posibilidad de una nueva vida, de un nuevo comienzo.
La obra también se sumerge en el universo de los Estudios Churubusco y ABSA, destacando su papel en el desarrollo del cine de terror mexicano y en la promoción de nuevos talentos. Palacios describe las condiciones de trabajo en los estudios, la organización de las producciones, los conflictos entre los directores y los actores, y la importancia de la música, el vestuario y el maquillaje en la creación de las películas. Se presta atención a la originalidad de los efectos especiales, considerados innovadores para la época, y a la importancia de la dirección artística en la creación de un ambiente atmosférico y suscitasimo.
Además de los aspectos técnicos y de producción, “¡A Mordiscos!” explora las relaciones humanas que forjaron estas películas. Palacios reconstruye los encuentros entre Robles y Eloreg, entre Robles y otros actores y directores, revelando las dinámicas de trabajo, los conflictos y las colaboraciones que hicieron posible la creación de estas películas. Se detalla la interacción entre el actor y los fans, el impacto de el personaje del Conde Lavud en la cultura popular.
Opinión Crítica de ¡A Mordiscos!: Un Homenaje Profundo y Reflexivo
“¡A Mordiscos!” es una obra maestra. Palacios ha realizado un trabajo de investigación exhaustivo, combinando datos históricos, entrevistas a personajes clave del cine mexicano y una narrativa fluida y enganchadora. La obra no es simplemente un homenaje a Germán Robles, sino una reflexión profunda sobre la historia del cine mexicano, el exilio republicano español, y la cultura del terror.
La lectura de “¡A Mordiscos!” es una experiencia enriquecedora para quienes tienen interés en el cine y en la historia del arte. El libro ofrece un acercamiento nuevo y original al estudio de las películas del Conde Lavud, mostrando su valor estético y su significado social y político. La narrativa de Palacios es compasiva, descriptiva y con un tono amable que facilita la comprensión de los eventos y de las personajes. El libro es una valiosa contribución al canon del cine mexicano, y una obra imprescindible para todos los amantes del cine.
La nueva entrevista con Germán Robles, publicada por primera vez en esta edición ilustrada, añade una dimensión adicional a la obra. La entrevista ofrece una perspectiva única sobre su vida y su carrera actoral, y proporciona una comprensión más profunda de sus motivaciones y de sus experiencias. La entrevista es un testimonio valioso sobre la historia del cine mexicano, y una oportunidad para conocer de cerca a un actor clásico. La inclusión de esta entrevista, revelada tras decenas de años, es un detalles que eleva la obra a un nivel superior.
