“Canto yo y la montaña baila” de Irene Solà Saez es una obra que desafía las convenciones narrativas, sumergiendo al lector en un universo donde la realidad y la fantasía se entrelazan de manera inextricable. Publicada por Anagrama como parte de la colección «Llibres Anagrama de Nove La», esta novela se erige como un homenaje a la tierra de Camprodon y Prats de Molló, en los Pirineos, y a la memoria colectiva de una región marcada por la historia, el misterio y la belleza agreste. La novela no es simplemente una historia, es una experiencia, un viaje a través de los ecos del pasado que resuenan en el presente.
La obra de Solà Saez se caracteriza por su estilo poético, su riqueza sensorial y su profunda reflexión sobre la condición humana. A través de una narrativa fragmentada y no lineal, la autora teje una trama compleja, que aborda temas como la memoria, el legado familiar, la persecución religiosa, la lucha por la supervivencia y la búsqueda de la redención. El lector se encuentra ante una obra que invita a la reflexión, a la empatía y, sobre todo, a la apreciación de la belleza en lo más cotidiano y lo más misterioso.
La novela se centra en un grupo de personajes que habitan en un entorno montañoso y aislado, y que están relacionados, directa o indirectamente, con una serie de eventos y personajes históricos. La historia se inicia con la muerte de Domènec, un campesino poeta que representa la voz de la tierra y la memoria del pasado. Su muerte es el detonante de una serie de acontecimientos que desencadenan la aparición de otros personajes, cada uno con su propia historia y su propia carga de sufrimiento.
Entre estos personajes destaca Dolceta, una mujer enigmática que cuenta historias sobre las cuatro mujeres que fueron colgadas por brujas. Estas historias son un reflejo de la intolerancia religiosa y el fanatismo que marcaron la historia de la región. A través de estas narraciones, la autora denuncia las injusticias y las persecuciones que sufrieron las mujeres, y reivindica su memoria y su legado. La figura de Dolceta, con su risa inquietante y su conocimiento de las sombras del pasado, se convierte en un símbolo de resistencia y de supervivencia.
Otro personaje clave es Sió, una mujer solitaria que vive sola con su hija Mia Hilari en Matavaques. Sió, representa la fortaleza de la mujer en la montaña, su capacidad de adaptación y de cuidado. Su vida es un testimonio de la lucha por la supervivencia en un entorno hostil, pero también de la importancia de la familia y de los lazos afectivos. La relación entre Sió y Mia Hilari es un eje central de la novela, y simboliza la transmisión de la memoria y del conocimiento a través de las generaciones.
La novela también incluye la presencia de tronpetas de muertos, figuras fantasmales que anuncian la inmutabilidad del ciclo de la vida. Estos espectros, con su sombrero negro y apetitoso, son un recordatorio de que el pasado siempre está presente, y que las heridas del pasado no se olvidan fácilmente. La aparición de estas figuras contribuye a crear una atmósfera de misterio y de presagio, y refuerza la idea de que la novela es un viaje a través de los tiempos. Asimismo, la novela incorpora elementos de la folklore local y de las tradiciones orales, enriqueciendo su narrativa y aportando una dimensión cultural y social a la historia.
Además de estos personajes principales, la novela está poblada por una serie de otros personajes secundarios, como Bó, un ermitaño que vive en una cueva, Rosa, una mujer que trabaja como lavandera, y Bernat, un viejo pastor que conoce los secretos de la montaña. Cada uno de estos personajes contribuye a crear un universo complejo y fascinante, y a enriquecer la trama principal.
La historia se desarrolla a través de la mirada de diferentes narradores, cada uno de los cuales aporta su propia perspectiva sobre los acontecimientos. Estos narradores incluyen a Domènec en su vida, a Dolceta a través de sus memorias y relatos, y a Sió que se enfrenta a la dura realidad de la vida en la montaña. La construcción narrativa fragmentada evita un enfoque lineal y permite al lector descubrir la historia de forma gradual, permitiendo así una mayor inmersión en el universo de la novela.
La novela explora la relación entre el pasado y el presente, y cómo los eventos históricos pueden afectar a las generaciones posteriores. La muerte de Domènec no es solo un evento trágico, sino también un catalizador para que surjan los otros personajes, y para que se revelen los secretos y las tensiones que habían permanecido ocultos durante tanto tiempo. La novela demuestra que la memoria colectiva es crucial para comprender el presente, y que el silencio y la negación pueden perpetuar el sufrimiento y la injusticia.
La novela también aborda temas como la soledad, el aislamiento, la búsqueda de identidad y la relación entre el hombre y la naturaleza. Los personajes se encuentran enfrentando dificultades y desafíos, y buscando un sentido a su vida en un entorno hostil y desafiante. La novela muestra que, a pesar de las dificultades, existe una fuerza vital que impulsa a los personajes a seguir adelante, y que la resiliencia y la esperanza pueden triunfar sobre la desesperación. La novela es una reflexión sobre la condición humana y la capacidad de encontrar redención, incluso en los momentos más oscuros.
La novela se caracteriza por su prosa poética y su uso de imágenes sensoriales, que permiten al lector sumergirse en el universo de la novela y experimentar la belleza y la crudeza del paisaje montañoso. El lenguaje de Solà Saez es rico en matices y evocaciones, y contribuye a crear una atmósfera de misterio y de presagio. La autora utiliza el lenguaje como un instrumento para explorar la complejidad de los personajes y para expresar sus sentimientos y emociones. Asimismo, la novela incluye elementos de folklore local que enriquecen su narrativa y aportan una dimensión cultural y social a la historia.
Opinión Crítica de Canto Yo Y La Montaña Baila (4º Premio &Quot;Llibres Anagrama&Quot; De Nove La):
“Canto yo y la montaña baila” es una obra maestra de la literatura contemporánea, un libro que se queda grabado en la memoria del lector de una manera profunda y duradera. Irene Solà Saez ha logrado crear un universo narrativo original y conmovedor, que nos invita a reflexionar sobre la historia, la memoria, la identidad y la relación entre el hombre y la naturaleza. La novela se destaca por su originalidad, su belleza estética y su capacidad para generar empatía en el lector.
Solà Saez construye una narrativa que se aleja de las convenciones tradicionales, utilizando un estilo fragmentado y no lineal que refleja la complejidad de la memoria y la subjetividad de la experiencia humana. La novela se caracteriza por su riqueza sensorial, que nos permite sumergirnos en el universo de la montaña y experimentar la belleza y la crudeza del paisaje. La prosa de Solà Saez es evocadora y poética, y contribuye a crear una atmósfera de misterio y de presagio.
La novela es una celebración de la imaginación y el pensamiento, y un homenaje a la cultura y la tradición oral de la región de Camprodon y Prats de Molló. La autora nos muestra que el pasado siempre está presente, y que las heridas del pasado no se olvidan fácilmente. La novela nos invita a hacer memoria, a aprender del pasado y a construir un futuro más justo y más humano. Se trata de una novela que, más allá de contar una historia, nos obliga a preguntarnos sobre nuestra propia identidad y sobre nuestro lugar en el mundo. Es un libro que recomiendo encarecidamente a todos los lectores que estén dispuestos a embarcarse en un viaje a través del tiempo y del espacio.
«Canto yo y la montaña baila» es una obra imprescindible de la literatura contemporánea, que nos recordará que la belleza puede encontrarse incluso en los lugares más inhóspitos y que la memoria es la clave para comprender nuestro pasado y construir nuestro futuro. Es una novela que se disfruta de manera diferente cada vez que se lee, y que siempre ofrece nuevas perspectivas y nuevas reflexiones. Es un libro que se quedará grabado en nuestra memoria mucho tiempo después de haberlo terminado de leer. Además, la forma en la que la autora trata la relación entre la realidad y la ficción es fascinante, y permite al lector sumergirse en un universo donde lo imposible se hace tangible.

