«Dícido», la novela de Jaime Gutiérrez publicada por Tandaia, es una obra que nos sumerge en un período turbulento de la historia: la Guerra de los Diez Años (1895-1898) en Cuba. La obra no es solo una historia de batallas y heroísmo, sino un fascinante ejercicio de investigación histórica, reconstruida a través de la perspectiva de un personaje singular. Gutiérrez nos ofrece una mirada inédita a través del relato de un vasco, un ingeniero recién licenciado que, debido a las circunstancias, se ve forzado a convertirse en periodista. Este contraste entre la rigidez del cálculo y la incertidumbre de la guerra es uno de los pilares fundamentales del libro, creando una atmósfera intensa y a la vez profundamente humana.
«Dícido» representa un intento de reinterpretar la Guerra de los Diez Años, alejándose de las narrativas tradicionales centradas en los grandes líderes y estrategias militares. El autor se centra en las consecuencias directas de los conflictos en la vida cotidiana de las personas, en las noticias que circulaban a través de la prensa de la época, y en la experiencia vital de un hombre, un vasco que se ve atrapado en el huracán de la guerra. El libro nos invita a reflexionar sobre el costo humano de las grandes decisiones políticas y sobre la fragilidad de la paz.
La novela transcurre en el año 1895, justo en el inicio de la Guerra de los Diez Años. Nuestro protagonista, Eneko Irurita, un ingeniero recién licenciado en la inmensa Bretaña, se encuentra en Nueva York, buscando un futuro incierto. Sin embargo, la situación política y económica mundial, especialmente en relación a la crisis en Cuba, lo fuerza a cambiar de planes. La necesidad de dinero y el deseo de encontrar un oficio lo llevan a aceptar la oferta de un periódico neoyorquino, «La Voz de América», para cubrir las noticias de la isla. De esta forma, Eneko se convierte en el corresponsal de un medio estadounidense en el corazón de la rebelión cubana.
Desde Nueva York, Eneko viaja a Cuba, encontrándose inmediatamente con la brutalidad y la complejidad de la guerra. La historia está narrada a través de sus diarios, fragmentos de sus pensamientos y observaciones, que nos permiten acceder a la realidad de la época. El autor hace un uso magistral de las noticias de prensa de la época, no como fuente principal de la historia, sino como «reliquias» que nos revelan el clima de opinión, el miedo, la paranoia y la desesperación que se respiraban en el momento. Además, a través de la voz de Eneko, el lector se adentra en la dinámica de la guerra: las batallas, las cacerías, los ataques a poblados, pero sobre todo, el impacto de estos eventos en las familias y en el carácter de las personas que los vivían.
La novela explora también las complejas relaciones entre los diferentes actores involucrados en el conflicto: los cubanos independentistas liderados por Céspedes, las tropas españolas, los americanos que comenzaron a mostrar interés en la situación, y los civiles que sufrían las consecuencias más directas de la guerra. A través de Eneko, el lector experimenta en primera persona el caos y la incertidumbre que caracterizaban a la época, viendo cómo las decisiones políticas, impulsadas por intereses extranjeros, desataban un desangrado que costaría miles de vidas.
La trama se desarrolla a medida que Eneko se adentra más en la guerra, participando en operaciones de inteligencia, cumpliendo misiones peligrosas, y observando desde cerca las cacerías y desmanes que cometían las tropas españolas. El autor, en este proceso, no romantiza la guerra; al contrario, presenta un retrato crudo y realista de la violencia, la injusticia y la deshumanización. Eneko, a pesar de su formación intelectual, se enfrenta a dilemas morales, a decisiones difíciles, y a la constante amenaza de muerte. Su relación con los cubanos que conoce a lo largo de su viaje es una de las partes más interesantes de la novela, reflejando la complicidad y la desconfianza que caracterizaban las interacciones entre las diferentes culturas.
La novela se estructura en torno a eventos clave de la guerra, como la batalla de La Guayaba, el asalto a La Casa Amarilla, y la ocupación de Matanzas. En cada uno de estos episodios, Eneko se mantiene como testigo imparcial, documentando los hechos y analizándolos desde su perspectiva ingeniera, pero también desde su conciencia moral. La narración está salpicada de detalles precisos y es vívidas que nos hacen sentir partícipes de los eventos y nos permiten visualizar la escala y el caos de la guerra. La inteligencia de Gutiérrez se demuestra en su capacidad para reconstruir la situación política y militar de la época a partir de las noticias de prensa de la época.
Además, la novela aborda el tema del imperialismo y la intervención extranjera en los asuntos cubanos. A través de los ojos de Eneko, vemos cómo las ambiciones de Estados Unidos y Gran Bretaña, impulsadas por intereses económicos y políticos, exacerban el conflicto y contribuyen a prolongar la guerra. La novela no es solo un relato de la Guerra de los Diez Años, sino también una reflexión sobre las consecuencias del colonialismo y la desigualdad entre las naciones.
Opinión Crítica de Dícido
«Dícido» es una novela poderosa y conmovedora que, a pesar de su ambientación histórica, sigue siendo sorprendentemente actual. Jaime Gutiérrez ha logrado crear una historia absorbente y original que nos invita a reflexionar sobre los horrores de la guerra, las complejidades de la política internacional y la fragilidad de la humanidad. La narrativa, a través de los diarios de Eneko, es un ejemplo de estilo pulido y preciso. La voz del protagonista es convincente y cercana, y nos permite conectar con él a un nivel emocional.
La novela destaca por su investigación histórica y su capacidad para recrear la atmósfera de la época. Gutiérrez utiliza las noticias de prensa de la época no como una fuente de información solemne, sino como una pieza de arte narrativo, que nos permite acceder a la mentalidad y a los sentimientos de las personas que vivían en ese momento. La novela no es una historia de héroes y villanos, sino un retrato complejo y matizado de un conflicto humano que dejó una huella imborrable en la historia de Cuba y del mundo.
Sin embargo, la narrativa a veces puede ser un poco lenta, especialmente en los primeros capítulos, donde se presenta el personaje de Eneko y se establecen las premisas de la novela. Pero a medida que la historia avanza, la trama se apresura y la acción se intensifica, haciendo que la lectura sea extremadamente absorbente. En general, «Dícido» es una obra que se recomienda a todos los que disfruten de la historia, la ficción narrativa y la reflexión sobre la condición humana.
«Dícido» es una novela valiosa que, con su narrativa creativa y su rigurosa investigación histórica, nos ofrece una perspectiva única sobre la Guerra de los Diez Años. Es una obra que debe ser leída y discutida por todos los que estén interesados en comprender los orígenes de la Cuba moderna. Altamente recomendable.

