La novela se centra en la evolución de las relaciones entre Bulgaria y Bizancio a lo largo de varios siglos, utilizando como hilo conductor una serie de personajes históricos que se interrelacionan en un tablero de ajedrez geopolítico. La obra comienza explorando las primeras incursiones búlgaras en territorio bizantino y la estrategia de Simeón I, el primer gobernante búlgaro, para desafiar el dominio de Bizancio en la región. Esta primera etapa se caracteriza por una serie de escaramuzas y campañas militares, cada una de ellas marcando un intento por parte de ambos imperios de establecer su superioridad.
El corazón de la novela reside en el período de dominio búlgaro, liderado por figuras como Simeón I y su hijo, Juan I. La victoria de Simeón I en el siglo IX, la que le permitió derrotar a los bizantinos en su intento de formar un gran imperio en Europa Oriental, es un punto culminante de esta era. No obstante, el éxito de Simeón no fue duradero, y la fragmentación política dentro del reino búlgaro, junto con las continuas presiones bizantinas, eventualmente condujeron a su caída. La novela muestra con detalle la brillantez militar de Simeón y las debilidades intrínsecas a su reinado, ofreciendo una lección sobre la importancia de la unidad y la estabilidad para el éxito de un imperio.
La novela luego avanza hacia el período del emperador Basilio II, quien logró la conquista de Bulgaria en 1018 tras la batalla de Kleidion. Esta conquista no fue simplemente una victoria militar; representó la culminación de casi medio siglo de conflicto entre Simeón I y Basilio II. El autor reconstruye con maestría la batalla de Kleidion, detallando las tácticas empleadas por ambos ejércitos y las consecuencias de la victoria bizantina. Más allá de la batalla, la novela explora las relaciones diplomáticas y los intentos de Kaloyan, emperador búlgaro, de establecer alianzas amistosas con el recién creado imperio latino, resaltando la complejidad de la política internacional en ese período.
El libro también examina el papel de Kaloyan en la rebelión griega contra los cruzados, mostrando su astucia y ambición. La victoria de Kaloyan en Adrianópolis en 1205, que resultó en la captura de Balduino I, el emperador latino, demuestra la capacidad de Kaloyan para aprovechar las divisiones internas de los cruzados y lograr una ventaja estratégica. Estos sucesos ilustran la capacidad de adaptación y la tenacidad de los búlgaros en su lucha por la independencia.
El libro se caracteriza por su enfoque en los individuos y sus decisiones, que impulsan el desarrollo de la historia. A través de personajes como Simeón I, Juan I, Basilio II, Kaloyan y Teodoro Svetoslav, Escobedo construye un relato dinámico y complejo de las relaciones entre Bulgaria y Bizancio, evitando caer en una narrativa puramente cronológica. El autor se centra en los motivos, las ambiciones y los errores de estos personajes, presentándolos no como meros representantes de sus imperios, sino como individuos con una agencia propia.
La obra destaca la importancia de la economía y el comercio en la configuración de las relaciones entre los dos imperios. El control de las rutas comerciales, especialmente aquellas que atravesaban los Balcanes, fue un factor crucial en la lucha por la hegemonía. La novela muestra cómo ambos imperios buscaron monopolizar estas rutas, a través de la fuerza, la diplomacia y el uso de intermediarios. Esta competencia económica fue una fuente constante de tensión y conflicto, y contribuyó significativamente a la prolongación del conflicto.
Además de la batalla por el control de las rutas comerciales, la novela explora la importancia de la religión en las relaciones entre Bulgaria y Bizancio. La conversión del reino búlgaro al cristianismo ortodoxo en el siglo X tuvo un profundo impacto en la identidad búlgaro y en sus relaciones con Bizancio. Aunque esta conversión inicialmente mejoró las relaciones entre ambos imperios, eventualmente se convirtió en un motivo de controversia, ya que Bizancio veía con desconfianza la creciente influencia del cristianismo ortodoxo en los Balcanes. La novela analiza con detalle esta dinámica religiosa, mostrando cómo las creencias religiosas pudieron tanto fomentar como obstaculizar la cooperación.
La obra también presenta a Teodoro Svetoslav, quien implementó una política pacífica hacia los territorios vecinos, que redundó en la expansión del comercio y la economía. Esta política, que se centra en la diplomacia y la cooperación, contrasta con las estrategias militares y de conquista de los emperadores anteriores. La obra ilustra que no siempre la fuerza es la solución más efectiva.
Opinión Crítica de Son Galgos O Son Podencos?: Uniendo Historia y Narrativa
«Son Galgos O Son Podencos?» es, en su mayor parte, un esfuerzo admirable. Escobedo demuestra una considerable investigación y comprensión del período histórico, y logra, en gran medida, presentar un relato interesante y atractivo de las relaciones entre Bulgaria y Bizancio. La novela es un ejercicio de narrativa histórica que combina con éxito datos históricos con elementos de ficción, lo que la hace más accesible para el lector promedio.
Sin embargo, la novela no está exenta de problemas. En algunos momentos, la trama se siente algo desordenada, con numerosos personajes y eventos que resultan confusos para el lector que no está familiarizado con la historia de los Balcanes. Aunque la novela está bien investigada, a veces se pierde en detalles que podrían ser más relevantes para la trama principal. A pesar de estos inconvenientes, la novela es un buen punto de partida para el lector que quiera profundizar en esta fascinante período de la historia europea.
“Son Galgos O Son Podencos?” es una obra que merece ser leída. Ofrece un nuevo perspectivo sobre un período histórico a veces olvidado, y promueve la importancia de comprender la complejidad de la historia. Escobedo destaca la necesidad de considerar los factores políticos, económicos y culturales que influyeron en las decisiones de los líderes históricos. La novela es una recomendación para aquellos interesados en la historia de los Balcanes y en la historia del cristianismo oriental.
Con una nota de 10/10.


