La novela se desarrolla en la primera mitad del siglo XVI, justo después de la caída de Cuzco, y narra la ambiciosa expedición liderada por
, un río de aguas caudalosas y de proporciones colosales que resulta ser mucho más importante que cualquier bosque de canela. El río no es solo un obstáculo, sino también un agente de cambio, un catalizador de la locura y la desesperación, pero también un espacio de potencial encuentro con lo desconocido.
La segunda parte de la trilogía se centra en la verdadera exploración del río Amazonas, tras la muerte de Pizarro y el liderazgo de Orellana. El río, que inicialmente se percibe como un peligro inminente, se convierte en el elemento central de la historia. A medida que la expedición se adentra más en sus aguas, se desmoronan las estructuras sociales y las normas morales de los conquistadores. La tensión entre los españoles y los indígenas se intensifica, y los actos de violencia y de crueldad se hacen cada vez más frecuentes. Orellana, desilusionado y desesperado, comienza a ver en el río un reflejo de la locura que se ha apoderado de su grupo.
Los españoles, al intentar imponer su voluntad sobre el río y sobre la tierra, se enfrentan a la furia de las tribus indígenas, que ven en ellos una amenaza a su existencia. La novela explora la idea de que la civilización europea, con sus ambiciones y con su deseo de dominio, es intrínsecamente destructiva y que el contacto con lo «primitivo» puede llevar a la locura y a la destrucción. Orellana, en un acto de desesperación y de locura, decide imitar a los demonios que los indígenas le describen, llevando a su grupo a un estado de caos y de locura.
La expedición, ahora reducida y desmoralizada, se enfrenta a un constante peligro. La enfermedad, el hambre, la falta de agua y el constante ataque de los indígenas los mantienen al borde de la desesperación. Sin embargo, en medio de este caos, algunos de los miembros de la expedición comienzan a cuestionar sus motivaciones y a dudar de su propia cordura. Orellana, que se había convertido en un líder tiránico, sufre una crisis de conciencia y se da cuenta de la futilidad de su ambición. El río, que hasta entonces había sido un símbolo de peligro, se convierte en un lugar de posible refugio, pero también de mayor desesperación.
El final de la novela es ambiguo y sorprendente. Después de un largo y caótico viaje, la expedición llega a un territorio desconocido, donde los miembros de la expedición se encuentran con una comunidad indígena que los recibe con hospitalidad. Sin embargo, a medida que la expedición se integra en esta nueva sociedad, se da cuenta de que habían perdido algo fundamental: su propia identidad y su razón de ser. El río Amazonas, que había sido el catalizador de su locura, los ha llevado a un punto de quiebre, donde se enfrentan a la verdadera naturaleza de la conquista y al futuro incierto de la humanidad.
Opinión Crítica de El País De La Canela (Trilogía Sobre La Conquista Del Nuevo Mundo 2)
«El País De La Canela» es una obra maestra de la narrativa histórica, un relato apasionante y perturbador de la exploración del Nuevo Mundo. William Ospina ha logrado, con una prosa exquisita y una profunda comprensión de la historia y de la psicología humana, crear una novela que trasciende el mero relato de una expedición, convirtiéndose en una reflexión sobre la condición humana y sobre las consecuencias del poder. La novela es, sin duda, una obra de importancia literaria, y una acuciante advertencia sobre los peligros de la ambición y del fanatismo.
Ospina utiliza magistralmente el recurso del
«El País De La Canela» es una lectura obligada para cualquiera interesado en la historia de América, en la literatura de aventuras y en la exploración de la condición humana. Es una novela que reside a largo plazo, y que nos sigue interrogando con posterioridad a su lectura. Se recomienda leerla en un ambiente tranquilo, con tiempo para reflexionar sobre los temas que plantea. Además, se sugiere leer la trilogía en orden, para apreciar mejor la complejidad de la narrativa y el desarrollo de los personajes.
