La obra se centra principalmente en la difusión de la imagen china en España a través de diversos canales: la prensa ilustrada, los libros de viaje de diplomáticos españoles y la ficción. Siwen Ning demuestra cómo la prensa ilustrada del siglo XIX fue el campo más fértil para la reproducción de estereotipos del extranjero, y más práctica a las tendencias artísticas de la época, como el romanticismo, donde la exótica y lo «oriental» eran vistos como símbolos de lo sublime y lo misterioso. La obra desglosa cómo los artículos periodísticos, a menudo repletos de adornos, exageraciones y generalizaciones, presentaban una China a medio camino entre un pintoresco exotismo y un realismo fragmentado, sin una comprensión profunda de la sociedad china ni de su historia.
El estudio se basa en el análisis exhaustivo de documentos de archivo, incluyendo artículos de periódicos como “La Ilustración” o “El Globo”, que a menudo utilizaban descripciones altamente sesgadas y sensacionalistas sobre la vida, las costumbres y la política china. Ning ilustra cómo se presentaban los emperadores chinos como figuras poderosas y venerables, pero también como seres exóticos y a menudo malvados, perpetuando así una visión dicotómica y simplificada. El libro también examina los relatos de viajes de diplomáticos españoles, como las memorias de oficiales de la Legación española en Pekín, que, aunque aportaban algunos datos concretos, estaban fuertemente influenciados por su posición social y sus prejuicios. Estos relatos a menudo resaltaban los aspectos más llamativos, como la arquitectura, la comida y las ceremonias, ignorando en gran medida la realidad social y política de China.
La sección dedicada a la ficción sobre China es particularmente reveladora. Ning explora cómo los escritores españoles utilizaban la China como escenario para explorar temas como la decadencia, la corrupción y la pérdida de la civilización. Obras como “Los misterios de Pekín” de José María de Pereda, aunque estéticamente excelentes, presentaban a China como un país atrasado, supersticioso y peligroso, reforzando así la imagen negativa de la obra. A través de la selección y el análisis de estos textos, Ning demuestra cómo la ficción contribuyó a la consolidación de una imagen estereotipada de China en la conciencia española. La narrativa, en estos casos, no era un espejo, sino una herramienta para proyectar las ansiedades y los temores de la sociedad española.
El libro de Siwen Ning no es simplemente una biografía de la imagen de China en España, sino una cuidadosa y detallada anatomía de la distorsión. Ning demuestra cómo la construcción de la identidad española del siglo XIX estuvo íntimamente ligada a la construcción de una imagen del «otro», en este caso, de China, que reflejaba las propias debilidades y contradicciones de la sociedad española. La obra se centra en la manera en que la producción de conocimiento sobre China estuvo condicionada por intereses políticos, sesgos culturales y las limitaciones de las fuentes disponibles.
El estudio se basa en un marco teórico sólido, que utiliza la representación, la imagen y el estereotipo como herramientas analíticas. Ning argumenta que la imagen de China en España no era un reflejo de la realidad china, sino una construcción social, un producto de la interacción entre las percepciones, las expectativas y los intereses de las personas que estaban involucradas en la producción y la difusión de información sobre China. La obra presenta un paralelo fascinante entre la construcción de la identidad española y la construcción de la identidad china, demostrando cómo ambas sociedades estaban construyendo una imagen del otro para legitimarse a sí mismas.
Ning pone de manifiesto la importancia del contexto histórico y geográfico en la formación de la imagen de China. El siglo XIX fue un período de grandes cambios en China, marcado por la Opción de los Diez Mil Caratas, la invasión de los ejércitos europeos y la pérdida de la soberanía. Estos eventos, que causaron una profunda crisis en la sociedad china, también influyeron en la forma en que los españoles percibían a China, presentándola como un país en decadencia, vulnerable a la injerencia extranjera. Sin embargo, Ning no se limita a presentar una visión pesimista de la situación, sino que también explora las posibles causas de la distorsión de la imagen china, identificando los factores que contribuyeron a la creación de estereotipos y prejuicios.
«Fragmentos del Celeste Imperio» es, en general, un estudio muy bien documentado y erudito. Siwen Ning ha realizado un trabajo exhaustivo al analizar las fuentes primarias, desde la prensa ilustrada hasta los libros de viaje y la ficción. La obra demuestra un profundo conocimiento de la historia de España y China, y ofrece una perspectiva valiosa sobre la construcción de la identidad y la relación entre Occidente y Oriente. No obstante, es importante reconocer que el libro, aunque excelente, está limitado por su enfoque principal, que es la representación de China en la España del siglo XIX.
Aunque el libro es fundamental para comprender esta parte de la historia, podría beneficiarse de una mayor exploración de las representaciones de China en otras partes del mundo, ya que la imagen china en España era solo una de las muchas representaciones que existían. Además, el autor podría haber profundizado en el papel de la prensa no ilustrada, como la prensa oficial o la prensa de la iglesia, que también contribuyeron a la construcción de la imagen china en España. la obra es un excelente punto de partida para cualquier persona que quiera investigar la relación entre España y China, pero requiere de un enfoque más amplio para obtener una comprensión completa de la historia de esta relación.
Recomendación: Un libro imprescindible para estudiantes de historia, relaciones internacionales y estudios culturales. Un libro de lectura obligada para comprender la complejidad de la construcción de la identidad y la influencia de la representación en la formación de ideas.
