“El Santo Christo Ibérico” se presenta como una serie de 36 fotografías en blanco y negro que abarca un período de tiempo que va desde 1976 hasta 1983, principalmente en entornos rurales de Castilla y León, aunque también se incluyen algunas imágenes en la periferia de Madrid. La estructura de la serie no es narrativa en el sentido tradicional, sino más bien una acumulación de imágenes que, vistas en conjunto, evocan una sensación de pérdida y de desgaste. La cruz, representada de manera variada – a veces monumental, a veces pequeña y oculta – es el elemento central, no como un objeto de culto, sino como un símbolo que se desvanece, que se pierde de vista, que se diluye en el paisaje.
El proyecto se basa en la observación directa de la realidad, pero también en una suerte de deconstrucción del mito. Chamorro no busca el grandioso o lo espectacular; al contrario, prefiere los espacios desiertos, las formas simples, las sombras alargadas. La técnica fotográfica es muy precisa, casi obsesiva. Se prioriza la claridad y la definición de las formas, pero sin caer en la idealización. El autor utiliza una cámara de 35mm, característica de su época y que le permite una gran flexibilidad. El proceso de encuadre, la selección de la luz y el control del movimiento, son esenciales para crear una atmósfera de melancolía y nostalgia.
La serie explora la relación entre la religión y el paisaje, mostrando la cruz no solo como un símbolo de fe, sino también como un elemento geográfico, como una marca en el territorio. Observamos la cruz en campos de cultivo, en carreteras aisladas, junto a casas de labranza, a veces al borde del camino, a veces oculta en la maleza. Estos espacios son, en esencia, espacios de abandono y de decadencia, que reflejan la situación de un país que se está desurbanizando y que se está enfrentando a un futuro incierto. El autor, a través de su mirada, nos invita a reflexionar sobre el destino del imaginario colectivo y sobre la necesidad de preservar la memoria.
El proyecto se puede entender como una crítica sutil, pero profundamente resonante, a la situación política y social de España en los años 80. El régimen franquista, que había dictado durante casi 40 años, estaba llegando a su fin, pero las consecuencias de ese fin no estaban claras. La serie fotográfica de Chamorro captura la incertidumbre, la desconfianza y la sensación de desorientación que caracterizaban a una sociedad que se enfrentaba a un futuro desconocido. La cruz, como símbolo de la tradición, se convierte en un espejo de esta situación: un símbolo que ya no tiene la misma fuerza, que ya no tiene el mismo significado, que ya no es la misma autoridad.
La obra también se relaciona con la fotografía documental y su búsqueda de compromiso con la realidad. Chamorro no se limita a registrar la realidad, sino que la interpreta a través de su mirada y la transforma en una obra de arte. Sin embargo, a diferencia de otros fotógrafos documentales, que a menudo adoptan un enfoque más comprometido y político, Chamorro se centra en la estética y la atmósfera, dejando que la obra hable por sí misma. Este enfoque contribuye a la ambigüedad de la serie y a su capacidad de generar múltiples interpretaciones.
La utilización del blanco y negro es fundamental para el efecto buscado. La ausencia de color intensifica la sensación de desgaste y de desolación, mientras que la contraste enfatiza las formas y las texturas. La composición de cada fotografía es cuidadosamente elaborada, utilizando el espacio negativo y la geometría para generar una sensación de equilibrio y tensión. El trabajo de Chamorro con maestros como Ansel Adams, Brassaï y Ernst Haas, durante su beca en el extranjero, influyó notablemente en su sensibilidad estética. En «El Santo Christo Ibérico», vemos la influencia de Adams en el control de la luz y la búsqueda de la forma, de Brassaï en la exploración de lo efímero y de Haas en el uso del contraste.
Opinión Crítica de El Santo Christo Iberico:
“El Santo Christo Ibérico” es una obra de una profundidad y una belleza inquietantes. Koldo Chamorro ha logrado crear una serie de fotografías que son mucho más que un simple retrato de la realidad española. Es una meditación sobre la identidad, la memoria y el destino de un país. La obra es a la vez poderosa y silenciosa, provocadora y contemplativa. No ofrece respuestas fáciles, sino que invita al espectador a reflexionar sobre las preguntas que plantea.
La fuerza de la obra radica en su minimalismo y su precisión. Chamorro ha optado por una estética austera y sin concesiones, utilizando una técnica fotográfica impecable para registrar la realidad de una forma directa y sin artificios. Este enfoque contribuye a la sensación de autenticidad y de verdad que emana de la obra. Sin embargo, esta misma austeridad puede resultar, a veces, desconcertante, y la ausencia de una narrativa explícita puede dificultar la comprensión de la obra. No obstante, la riqueza de la serie reside precisamente en esta ambigüedad, en esta capacidad de generar múltiples interpretaciones.
“El Santo Christo Ibérico” es una obra fundamental de la fotografía española contemporánea. Es una obra que merece ser vista y reflexionada, no solo por su belleza estética, sino también por su profunda reflexión sobre la identidad y el destino de un país. Recomendaría esta obra a cualquier persona interesada en la fotografía, en la historia de España o en la reflexión sobre la condición humana. Es una obra que, a pesar de su tristeza, genera una sensación de conmovedora belleza.
