El libro se estructura en torno a la presentación de un extenso corpus de evidencias que respaldan la hipótesis de una fuerte influencia bereber en las islas canarias. Roberto Hernández Bautista, a través de un análisis detallado, argumenta que las costumbres y rituales observados en las sociedades canarias prehistóricas no son producto de un “fantasma” de la cultura bereber, sino que fueron, en gran medida, manifestaciones directas de la vida cotidiana de la población indígena. El autor se basa en la arqueología, la antropología y la historia para demostrar que la sociedad canaria prehistórica desarrolló una serie de tradiciones que comparten similitudes notables con las de los berebers del Magreb, particularmente con los habitants y los wisfates, que habitaban las costas norteafricanas.
El libro explora diversas áreas, incluyendo la religión y los rituales funerarios. Hernández Bautista destaca la presencia de prácticas como la inhumación con ofrendas funerarias, la construcción de necrópolis con diseños específicos, y la creencia en un mundo subterráneo, elementos que son comunes en las tradiciones bereberes. Asimismo, se analizan las estructuras sociales y la organización política. Se argumenta que las pequeñas aldeas que caracterizan al paisaje canario prehistórico, junto con las evidencias de cierta complejidad social, coinciden con las estructuras tribales y comunitarias de los berebers del norte de África. El estudio detalla cómo la forma de vida de los habitantes canarios prehistóricos, sus relaciones sociales y su organización territorial, estaban profundamente arraigadas en las costumbres y prácticas de su cultura ancestral.
Además, el autor se adentra en el estudio de las actividades económicas. Se exploran las técnicas de agricultura, la pesca y la ganadería, mostrando similitudes con las empleadas por los berebers. Esto, de nuevo, reafirma la idea de que la sociedad canaria prehistórica se basó en una economía de subsistencia, similar a la de sus vecinos bereberes, y que esta economía, con sus particularidades, estaba diseñada y desarrollada en el entorno del Magreb, por lo que el impacto de la influencia de la cultura bereber en la vida económica de la isla es innegable. El estudio no solo se limita a identificar estas similitudes, sino que también analiza la adaptación de estas técnicas a las circunstancias específicas de las islas, mostrando cómo los habitantes canarios prehistóricos aprendieron y desarrollaron las técnicas que les permitieron sobrevivir y prosperar en su entorno.
El libro profundiza en la interpretación de los artefactos encontrados en las islas. Hernández Bautista sostiene que muchos de los objetos encontrados en yacimientos arqueológicos canarios (cerámica, herramientas, adornos personales, etc.) presentan características que no se encuentran en otros grupos prehistóricos de las islas, y que estas características son consistentes con las tradiciones bereberes. Por ejemplo, la producción de cerámica con diseños y técnicas similares a las de los berebers, y el uso de materiales de orígen magrebí, reforzarían la tesis de una fuerte influencia cultural. El autor también subraya que incluso los nombres de lugares y de grupos sociales en la Canarias prehistórica muestran posibles resonancias bereberes, si bien la dificultad de la tarea de recuperar esos nombres ha tenido, hasta ahora, un impacto limitante en la interpretación de los datos.
El estudio también se centra en la religión y la cosmovisión de los habitantes canarios prehistóricos. Hernández Bautista argumenta que, si bien es imposible determinar con precisión las creencias religiosas de los pueblos prehistóricos, las evidencias arqueológicas sugieren que creían en un mundo sobrenatural, en dioses y espíritus que influyeron en la vida cotidiana. La presencia de amuletos protectores, la construcción de altares y santuarios, y la realización de rituales para propiciar a los dioses, coinciden con las prácticas religiosas de los berebers. El autor tampoco excluye la posibilidad de que los pueblos canarios prehistóricos hayan adoptado algunos aspectos de la religión bereber, o que hayan desarrollado una religión sincrética, que combinara elementos bereberos con elementos autóctonos. La complejidad de la vida de las personas en la prehistoria de las Canarias y su interacción con la religión en sus diversos aspectos se explora con detalle.
Además, el libro aborda la importancia de la lengua. Aunque la lengua hablada en las Islas Canarias prehistóricas es desconocida, el autor sugiere que es plausible que los habitantes canarios prehistóricos tuvieran algún tipo de contacto lingüístico con los berebers, y que, como consecuencia de este contacto, habieran adoptado algunas palabras o expresiones de la lengua bereber. Esta hipótesis se basa en la evidencia de que algunos términos utilizados en la Canarias prehistórica tienen origen magrebí, y que la influencia lingüística fue, sin duda, un elemento importante de la interacción cultural entre los habitantes canarios prehistóricos y los berebers. La consideración de la dimensión lingüística amplía las perspectivas sobre el entendimiento de la vida de los pueblos prehistóricos de las Islas Canarias.
Opinión Crítica de Costumbres Y Rituales Bereberes De Los Indigenas Canarios
«Costumbres y Rituales Bereberes de los Indígenas Canarios» es un libro valioso y necesario, que desafía las concepciones tradicionales sobre la historia de las Islas Canarias. Roberto Hernández Bautista realiza un trabajo riguroso y detallado, presentando un conjunto de evidencias convincentes que apoyan la hipótesis de una fuerte influencia bereber en las sociedades prehistóricas canarias. El libro es una contribución significativa a la investigación histórica de las islas y ofrece una nueva perspectiva sobre el origen del pueblo canario. Sin embargo, el libro presenta algunas limitaciones que es importante tener en cuenta.
Una de las principales limitaciones del libro es su dependencia de la interpretación de los yacimientos arqueológicos. Aunque el autor presenta un conjunto de evidencias convincentes, es importante tener en cuenta que la arqueología siempre está sujeta a interpretación y que puede ser difícil determinar con certeza las causas y los significados de los fenómenos observados. Además, la arqueología se basa en la preservación de los restos materiales, y la información que podemos obtener de estos restos puede ser incompleta o fragmentada. El autor no se resiste a aceptar que se trata de una construcción basada en una interpretación de los datos, que está sujeta a debate y que se irá refinando con futuras investigaciones. Sería beneficioso para futuras investigaciones que se desarrollen nuevas técnicas arqueológicas que permitan obtener información más completa y precisa.
Otro punto a considerar es que el libro se centra principalmente en la evidencia arqueológica, y que presta menos atención a otras fuentes históricas, como los relatos de los colonizadores europeos. Aunque los relatos de los colonizadores europeos pueden ser sesgados, también pueden proporcionar información valiosa sobre las sociedades prehistóricas canarias. Sería interesante que futuras investigaciones integraran estos relatos con la evidencia arqueológica, y que se construyeran modelos más complejos y matizados sobre la historia de las Islas Canarias. No obstante, es innegable que la apuesta por la información arqueológica es una estrategia que permite a Hernández Bautista ofrecer una nueva perspectiva sobre el pasado de las Islas Canarias.
«Costumbres y Rituales Bereberes de los Indigenas Canarios» es un libro excelente que puede ser de interés para un amplio público, desde estudiantes e investigadores hasta aficionados a la historia. El libro es un llamado a la reflexión y a la reevaluación de los conocimientos sobre la historia de las Islas Canarias. Es una obra que, sin duda, cambiará la forma en que entendemos el pasado de las islas.

