La trama se desencadena con la llegada al despacho de Juan Urbano de un hombre que pide su ayuda para resolver un caso que ha permanecido sin resolver durante años. El hijo de una joven deportista de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1936, que desapareció sin dejar rastro, le encarga a Urbano descubrir qué le ocurrió. La desaparición de la joven, llamada Elena, está vinculada a un grupo de mujeres que acudieron a un régimen de internamiento conocido como la Residencia de Señoritas, un lugar donde, en realidad, era común que se realizasen experimentos médicos y psicológicos sin tener una razón válida.
Urbano, con su método particular, comienza a reconstruir la historia de Elena y de las demás chicas que residían en la Residencia de Señoritas. La investigación lo lleva a explorar los oscuros secretos de los hospitales psiquiátricos de la época, donde la enfermedad y la locura se combinaban para crear un ambiente de máxima opresión. El detective descubre que el establecimiento, dirigido por un psiquiatra de reputación dudosa, era utilizado como una especie de laboratorio para probar nuevos tratamientos, y que algunas de las internas eran víctimas de abuso y explotación. Además, Urbano se adentra en el mundo de la dramaturgia, descubriendo conexiones entre la Residencia y el grupo de artistas y humoristas de La Codorniz, un colectivo conocido por sus obras controvertidas y su visión crítica de la sociedad.
La investigación revela un entramado de mentiras, secretos y manipulación. El pasado, lejos de ser un mero antecedente, se convierte en un personaje activo, que amenaza con destruir el presente. A medida que Urbano se acerca a la verdad, se enfrenta a peligrosas fuerzas, tanto internas como externas. El detective se verá obligado a cuestionar su propia moralidad y a tomar decisiones difíciles. La trama se complica aún más con el descubrimiento de un oscuro experimento que había sido llevado a cabo en la Residencia, un experimento que involucraba a mujeres jóvenes y que tenía como objetivo manipular sus mentes.
La novela se desarrolla a través de una serie de capítulos que alternan la investigación de Juan Urbano con flashbacks que revelan los acontecimientos que llevaron a la desaparición de Elena y a la creación del entorno de la Residencia de Señoritas. Urbano, con su enfoque minucioso y su capacidad para leer entre líneas, reconstruye el pasado de Elena, descubriendo que la joven estaba involucrada en una red de secretos y conspiraciones. A través de entrevistas a testigos, análisis de documentos y, sobre todo, mediante su propia intuición, el detective intenta desentrañar la verdad.
La trama se vuelve especialmente compleja cuando Urbano descubre que la desaparición de Elena está relacionada con un grupo de intelectuales y artistas que se oponían al régimen franquista. Estos individuos, que se refugiaban en la Residencia de Señoritas, desarrollaban obras de teatro y manifiestos revolucionarios, y que eran considerados una amenaza para el régimen. Urbano se ve envuelto en una lucha contra una red de espías y saboteadores, que utilizaban la Residencia como base de operaciones. La novela incluye un best horroroso que se desata con el descubrimiento de la verdad y el destino de Elena.
A medida que se avanza en la investigación, Urbano descubre que la Residencia de Señoritas no era solo un lugar de internamiento para mujeres consideradas «locas», sino también un laboratorio donde se realizaban experimentos médicos y psicológicos con fines eugenésicos. El psiquiatra que dirigía el establecimiento, un hombre ambicioso y despiadado, creía que podía «curar» la locura mediante la manipulación de la mente, y que podía «mejorar» la raza española mediante la eliminación de los «desviados». El detective, con su estilo incisivo y su desprecio por las convenciones, lucha contra este sistema opresivo y contra los intereses de aquellos que lo respaldaban. La resolución de la historia es un gran best que lleva a la investigación a los tribunales.
Opinión Crítica de Todo Lo Carga El Diablo
Benjamin Prado ha logrado crear una novela que se mueve con elegancia entre el thriller de detectives y la novela histórica, ofreciendo una visión oscura y perturbadora de la España de la Segunda República y la Guerra Civil. La prosa del autor es precisa, lúcida y llena de matices. Prado utiliza un lenguaje rico y expresivo, con «aforismos, sentencias, comparaciones y metáforas» que «dibujan frases brillantes» que se convierten en elementos característicos de la obra, en una escritura que se vuelve adictiva y que «arrastra» al lector. La trama está construida con maestría, con giros inesperados y revelaciones impactantes.
«Todo Lo Carga El Diablo» es una novela que exige atención y reflexión. La historia, aunque compleja, está narrada con fluidez y claridad. Prado explora temas como la memoria, la verdad, la manipulación y la deshumanización en un contexto histórico y social particularmente oscuro. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza humana y los límites de la ética. «Una prosa certera y eficaz» es un logro notable.
«Todo Lo Carga El Diablo» es una lectura recomendable para aquellos que disfruten de los thrillers de detectives con toques históricos y de las novelas que nos hacen pensar. La novela es un homenaje a la figura del detective clásico, como Philip Marlowe, pero también a la literatura española de intriga y suspense. «Una obra que «es emocionante, un «gran best» que, «como una novela de misterio adictiva» , nos mantendrá «expectantes ante la deriva de los hechos y los avatares de sus personajes». La novela, por todas estas razones, merece ser leída.
